domingo, 11 de enero de 2015

Por nuestro bien


Parece que nos quieren quitar la palabra, como si no nos la hubieran arrancado. Como si no hubiera periódicos cerrados o gente en la cárcel sin delito y con largas condenas.
 Los mandamases  que hoy fueron a Paris, los que salen en la foto con cara de pocos amigos, son tejedores de mordazas dentro de sus fronteras.
La multitud va detrás de ellos, les sigue, espera gestos que le aseguren que ese enemigo que va a cortarles la garganta, no podrá pasar por encima de sus banderas.
Los mandamases se alegran.
Es el momento de amputar en nombre de la seguridad, la libertad.
Es por nuestro bien, por el de todos.
Es urgente acuchillar a quien disiente.
En nombre de la democracia, para salvaguardarla de las bestias.
Estamos en guerra, Occidente tiembla.
Y mientras, la multitud llora y camina y se estremece por las muertes habidas, y estrena nuevos odios contra nuevos símbolos, y pide castigo, cuchillas, cerrojos, vallas, policía, más policía, delatores, aprendices de guardianes, alguaciles de paisano.
Es preciso protegernos, enjaularlos, vigilarnos. Uno a uno, cuerpo a cuerpo, idea a idea.
La  libertad de masacrar países ajenos tiene una salud de hierro, la libertad individual es puro cuento.

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