miércoles, 28 de enero de 2015

Acèrcate


Acércate,
mira  los portales,
no hay luz en ellos,
viven su orfandad a oscuras,
apenas hay calor,
apenas hay canciones,
esperan en  tinieblas al perro que viene a desahuciarles.
Todo está quieto, sólo los lamentos se mueven por el aire.
Sólo el miedo a dormir,  cansados, en la calle,
sólo la impotencia se arrastra pegajosa con las llaves.

La casa derruida de esperanza,
los niños callados y sin risa,
las mesas vacías y sin pan
y este amargo dolor sin crucifijos
que deja a la intemperie sus destinos.

Acércate,
mira de cerca,
eres tú y son los otros.
Son los mismos ojos,
es el mismo pueblo
y es el mismo objetivo:
robar las casas del pobre,
robarlas y dejarnos
bajo un cielo donde
deuda a deuda,
sin armisticio,
morimos sin abrigo.

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