lunes, 18 de agosto de 2014

La impunidad

Viñeta de Kalvellido

La impunidad es una ciénaga espantosa en la que están los pueblos atrapados.
No sólo porque  asesinos en serie mueren  enterrados en la historia como dulces y piadosos viejecitos.
No sólo porque los fabricantes del hambre y los harapos desfilan arrogantes mientras las calles   se llenan de tristeza por todas partes.
No solo porque delincuentes de apellidos ilustres, mandamases sin sangre, y verdugos laureados pudren todo lo que tocan y arrancan nuestro futuro sin temblarles la voz ni el pulso.
No sólo por esto.
La impunidad es el peor de los fusiles con los que se dispara a bocajarro la esperanza.
Porque sabemos que no pagarán por sus crímenes.
Sabemos que la balanza se inclina siempre del mismo lado.
Sabemos que para acabar con ella es necesario un pueblo en pie, no de paz, un pueblo en pie  de guerra.
Es necesario que tengan miedo, miedo a los libres, miedo a reventar su sistema purulento, miedo a caminar, a robar, a matar tranquila o bárbaramente.
Miedo a dañar la vida ajena.
La impunidad nos deja  sin brújula, sin destino, rendidos.
Y sólo si nos temen, dejará de estar presente.

jueves, 14 de agosto de 2014

Se reparten los pueblos

Viñeta de Kalvellido

Se reparten los pueblos
entre unos pocos
a los que  la codicia vuelve locos
y nada más importa
que la tierra rica
en frutos y en semillas.
Se reparten los pueblos
como se reparten los sables,
 el hambre,
los harapos.

Se reparten los pueblos, si,
entre unos pocos, si,
 los mismos de ayer,
los mismos .
Las mismas manos flojas,
el mismo aliento,
 el mismo salitre  abrasando los mismos ojos,
la misma piel rota, roja,
el mismo invierno en el infierno.
Se reparten los pueblos,
como si  no estuviéramos dentro de ellos,
como si fuéramos piedras
o peor,
como si fuéramos sólo brazos que no se duelen ni se quejan.

Pero siempre hay
un irredento corazón que no se doblega.
Siempre asoma un hombre común,
una mujer corriente,
unas palabras que vuelan.
Siempre vive en cada pueblo
un campesino,
un poeta,
un rebelde que mira de frente la verdad
y  deletrea con su voz inmensa,
con su  inmensa ternura,
con su rabia intensa:
No.
No nacimos para las cadenas.

Poema escrito para la fiesta de la revoluciòn, organizada por el SAT, en Sanlucar de Barrameda.

martes, 12 de agosto de 2014

Intensamente humanos

Viñeta de Kalvellido

El exceso de información de estos tiempos cada día se parece más a un muro.
País sobre país, muerte sobre muerte, se van colocando como piedras y sobre ellas crece la hiedra, el olvido, la indiferencia.
Grecia, Sáhara, Ucrania, Palestina.
Son ejemplos que nos estremecen, pero mañana, quizá,  estemos  fijando la vista en otro lugar del mapa igual de espantoso y quizá estos países queden lejanos pero igual de doloridos.
 Nuestro corazón se acostumbra a esta desmemoria de supervivencia.
A este pasar página en el libro delirante de la violencia.
Pienso que si miramos globalmente, todo obedece a  un mismo principio.
Al robo descarado o sigiloso de la soberanía, de la tierra y de las ideas.
Y creo también que este deslizarnos horrorizados por patrias en carne viva, viéndolas como fragmentos, aisladamente, como capítulos sin finalizar sólo nos lleva al olvido o lo que es peor, a la costumbre de contemplar, trozo a trozo, el espanto.
Es tarea nuestra estar alerta, saber que las patrias quedan desangrándose aunque no sean noticia.
Es tarea nuestra ser humanos, lo más humanos posible.
Intensamente humanos.
Humanos totalmente para mirar la realidad como un "todo" que se compra y se vende, se salva o se masacra, se olvida o se tiene presente.
Es tarea nuestra ser humanos sencillamente.

domingo, 3 de agosto de 2014

No comprendo

Viñeta de Kalvellido

Yo no puedo conformarme con un mundo donde  la pobreza puerta a puerta está normalizada.
No puedo aceptar  la miseria como costumbre. Ni aquí, ni al otro lado de los océanos.
No lo entiendo.
No entiendo este paisaje desolador donde  se camina tropezando con mendigos, verlos quietos, humillados a las puertas de las iglesias, en mitad de la nada, extendiendo sus manos tan suplicantes como derrotadas.
No comprendo cómo el mundo avanza en sentido contrario.
Creo que ver las calles adornadas con andrajos dejó de estremecernos hace tiempo.
Dejaron de inquietarnos los niños con caries, los viejos solos y meados, la escasez del pan, de luz, de calor, de salario.
Al mismo ritmo que aumenta el hambre aumenta la indiferencia.
Esta es la enfermedad de nuestro tiempo.
Ser indiferentes es el mejor antídoto para que no duela la vida. Para que no duela la memoria, para que no nos duelan los destinos de los pueblos.
Pero también ser indiferentes nos convierte en seres insalvables, en autómatas a los que el corazón de nada les sirve.
No comprendo  la ceguera implacable de los que pasan por encima de las pústulas del sistema y no se preguntan por qué no les tiemblan las ideas.
No comprendo cómo sus conciencias no les revientan las retinas y les hacen ver todas y cada una de las miserias con las que nos acostumbran.
Creo que los indiferentes son soldados obedientes, por ellos, la historia no se mueve, por ellos, lo posible es imposible, por ellos, por su quietud y mansedumbre, el mundo camina en sentido contrario y se aleja cada vez más de la justicia.
Ellos son cómplices  de los que a sorbos o de un trago nos arrancan el presente y el futuro porque se saben impunes.

viernes, 1 de agosto de 2014

El mundo ya no podrà ser el mismo

Viñeta de Kalvellido

La palabra genocidio no abarca bastante, no explica las masacres que se suceden día a día sobre tierra Palestina.
No explica los silencios ni las cobardías.
No explica las largas filas de sudarios blancos.
No explica la orfandad de un pueblo que exterminan.
El mundo  ha traspasado la barrera, ha caído en ese abismo donde se convierte en una bestia ciega y muda según le conviene.
Y claro está, ya no podrá ser el mismo.
No podrá mirar a los ojos a los que sobreviven a ese vida donde ganan sólo los que tienen los sables.
El mundo avergüenza porque no aúlla,  porque no para en seco esta barbarie.
¡Y cuánto duele, cuánto ¡
¡Y cuánto dolor por ese pueblo ¡
¡Cuánta impunidad para los asesinos en serie ¡
El mundo, este mundo, nuestro mundo, callado e ignorante, ya nunca podrá ser el mismo,
mataron a tantos, tantos niños,
mataron a tantos, tantos, tantos…
 El cáliz de la humanidad
derrama su néctar de sangre
sobre Palestina
y se sienta, impasible, a esperar  que se vacíe.

miércoles, 30 de julio de 2014

Yo no sè

Imagen de acciòn poètica tucumana

Yo  no sé si los tiempos pasados fueron mejores,
no sé si había tantos corazones batiéndose en duelo con la vida,
aullando por pan,
por sal,
por justicia.
No sé si antes era más fácil la palabra y
tampoco sè si con ella en la garganta
el mapa que conduce a los pueblos a su soberanía
estaba lleno caricias.
No lo sé, la memoria a veces pone estas trampas,
a veces da un barniz de nostalgia,
acuna los recuerdos con canciones,
pone nombre a los hombres y mujeres comunes
y los dignifica.
Lo que si sé es que estos tiempos que vivimos
están muy lejos de lo que soñaron,
que el mundo  sólo canta elegías.
que el mundo se despierta hambriento
y masacrado.
Se despierta y duerme de nuevo su letargo.
Despierta y calla
 y duerme y calla
y muere y calla
y calla
y calla
y calla.
Yo no sé, en verdad, si los tiempos pasados fueron mejores,
quizá peores,
quizá iguales.
sólo sé que cada mañana, al despertar,
hay un montón de cadáveres,
hay un montón de banderas llenas de sangre,
hay un montón de pueblos alejándose de sus patrias.
Yo sólo sé que cada mañana
el mundo, al despertar,
odia extensamente
y ama a ratos breves.

lunes, 28 de julio de 2014

La historia no nos absolverà

Que no,
que no,
que no pienso callar,
que  son demasiadas las casas
 y son demasiadas las lágrimas
y son demasiados los niños
reventados a la vista de cualquiera.
Que no,
que no,
que no,
que matan porque su oficio es ser verdugo
en una porción de tierra que hoy es tambièn patíbulo.
Que no, joder,
que no,
que no pienso callar
esta rabia que es un tan azul,
esta rabia que es tan blanca,
esta rabia que lleva una estrella
clavada en el paladar.
Que no ,
que no,
que no pienso callar
estos tristes poemas que asoman,
estas tristes palabras,
esta humanidad tan triste
que contempla el infierno
como si fueran los muertos
figuras de piedra,
como si fueran las casas decorados de guerra,
como si fueran las lágrimas salitre de un océano cualquiera.
Que no,
que no,
que no pienso callar,
que el mundo les da espalda
y la historia no nos absolverá.