lunes, 18 de septiembre de 2017

Yo no soy intelectual


Por suerte yo no soy una intelectual.
De serlo, ahora mismo estaría avergonzada de este ejército de ilustrados que ha salido en defensa de la unidad de España, que, además, se llaman de izquierda y que además afirman estar en primera línea denunciando los horrores que hoy en todos los rincones de su amada patria se sufre.
Yo, disculpen si me equivoco, no he visto sus nombres escritos en los manifiestos contra la tortura, tampoco he visto sus firmas cuando hace ya bastantes años se comenzó con el cierre de medios de comunicación aquí en EH, ni cuando las detenciones a periodistas, ni a sindicalistas, ni siquiera he visto sus nombres ahora cuando el encarcelamiento de los jóvenes de Altsasu.
Tampoco veo a los ilustrados diciendo nada sobre la ola represiva que se acerca nada tímida a Cataluña.
Les duele que los límites de su patria se puedan ver alterados pero no quieren ser confundidos con los fascistas.
Llaman a no votar y a renglón seguido hablan de democracia.
Los intelectuales comprometidos tienen todo mi respeto, los que se han arriesgado y arriesgan trabajo, casa, vida.
Son faros que alumbran esta oscuridad donde nos golpean democráticamente.
Pero estas ilustres personalidades que se presentan a sí mismos como luchadores incombustibles y no se les ha visto en ninguna batalla pues qué quieren que les diga, a mí me parecen rentistas.


viernes, 15 de septiembre de 2017

No me busquen en España


Estos días andamos cono locos desempolvando a Marx, a Lenin, a Stalin, olfateamos entre sus líneas para saber en qué lugar posicionarnos con  respecto a Cataluña, buscamos el oráculo que nos de una respuesta para abanderarla firmes ante cualquiera.
Lo cierto es que yo, disculpen mi ignorancia, veo que todo es más sencillo de lo que quieren hacernos creer. Me explico:
Un pueblo quiere hacer una pregunta. No le dejan.
 Cataluña acepta el desafío y persiste en su empeño.
Entonces  el Estado saca su artillería pesada, su manía persecutoria, sus delirios, sus dedos acusadores, sus jaurías olfateando imprentas, sus voceros imponiendo opiniones, a todo trapo en todos los medios.
Es un delito preguntar.
El guion lo escriben los que mandan. Si desobedeces, atente a las consecuencias.
En este momento, ya mismo, sin haberse celebrado aún el referéndum la pregunta tiene , (sospecho) ,  una respuesta clamorosa: no quieren ser España. Punto.
Yo tampoco quiero ser España, esta España indecente de sangre azul y desmemoria.
Esta España amarilla, clasista, de ladrones e incultura.
No me busquen en España, acaso, si estoy, estaré en esa España que se duele, que madruga y para la que nunca amanece.
En esa España triste estoy , hagámonos todos la misma pregunta, si no es ahora, no mucho más tarde.
Y mientras tanto que los catalanes sigan su camino.. ojalá los demás pueblos podamos seguirlos.




miércoles, 6 de septiembre de 2017

Aisha Hernàndez


Querida Aisha Hernández:
Aunque haya urgencia también en otros costados de la tierra hoy quiero mirar el lugar donde vives.
Te quieren meter presa por usar las paredes como grito, como papel, como pancarta.
Quieren parar en seco tu vida porque eres una joven que lucha, que piensa, que sueña.
Porque no te rindes y el mundo, ellos lo saben, será un día de los insobornables.
Quieren llevarte presa porque eres juventud rebelde, porque como tú hay otros, porque antes hubo otras Aisha y habrá otras mañana.
Porque no aceptas el destino terrible de vivir a ciegas en un cielo con estrellas.

Que lejos vivimos pero como nos acercan los delirios, como nos hermanan el látigo y las cadenas, como nos asfixia el mismo aliento podrido de los que te persiguen con ahínco.
Pienso en ti y pienso también en los jóvenes de Altsasu.
Sois ya tantos.
¡Tantos ¡
En vuestras manos están nuestros escombros.
En vuestras manos está el porvenir.

…Si os rendís nada será posible.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Tiempo de ausencias


 Aún chirrían demasiadas cosas, pero los muertos de las Ramblas son los que son.
Y la ausencia es la que es.
Ausencia de furia en las calles.
Ausencia de preguntas, que como tambores incesantes, retumben en los oídos de quienes patrocinan, instigan, planean todos estos cadáveres.
Tiempo de ausencias.
Las semanas pasarán, el dolor quedará impregnado en aquellos que vivieron de primera mano el espanto y nosotros, el pueblo manso, seguiremos hasta la siguiente atrocidad y hasta la siguiente.
Tiempo de ausencias.
Me pregunto dónde se perdió nuestra rabia, en què caminos extraños quedó dormida o en què momento preciso fue narcotizada a base de mentiras y confusión.
Me pregunto què fue de nosotros, de los emputecidos, tiroteados, atropellados, hambreados, què fue de nuestros labios.
Què fue de las palabras, de los gestos.
Què fue de la sangre derramada.
Què fue de la memoria.
Del puño, de los dientes apretados.
Ausencia. Tiempo de ausencias.
Pueden ir a peor las cosas, pueden engañarnos más, pueden asesinarnos más, pueden reprimirnos más, asfixiarnos más.
Tiempo de ausencias.
Vacíos de rabia los pueblos claudican ante la barbarie que ya es demasiado cotidiana.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Ni un segundo de silencio


Yo no voy a guardar un minuto de silencio.
Ni en plazas ni en calles.
Ni por este terror de gente atropellada,
ni por los tiroteados en tierras
demasiado lejanas.

No sellaré mis labios para tragarme la rabia.
Gritos es lo que necesitamos.
Aullidos que atraviesen como espadas.
Aullidos que revienten los cráneos homicidas,
los cuellos encorbatados,
 los dedos acostumbrados al cheque en blanco.

Yo no voy a guardar un minuto de silencio,
ni un segundo, nada.
Toda mi furia en palabras,
toda mi furia en la garganta.

Toda mi furia
sin silencios hipócritas
que desnucan las preguntas
necesarias.

Porque a mí sí me importan los pueblos
yo no voy a guardar ni un minuto de silencio,
ni un segundo.
Nada.



viernes, 18 de agosto de 2017

Somos pueblo


Siempre somos los mismos los que ponemos los muertos:  pueblo
Pueblo que intenta distraerse de su mala vida, que pasea su desconcierto por uno y otro lado del mundo.
Hablo de Barcelona pero también hablo de Siria, de Estocolmo, de Irak.
Cada uno con sus creencias o su descreimiento recibe las ostias de los que van armados y de los que los arman.
Después queda el llanto infinito colándose en los renglones de una historia donde quienes menos contamos somos nosotros.
Este pueblo, nuestros pueblos, suman cadáveres en una cuenta que no termina, suman miedo, suman pérdida de libertades.
Impotencia frente a un mundo que nos despedaza.
Impotencia frente al fascismo.
Impotencia frente a los que señalan con su dedo acusador a otros pueblos que agonizan, a otras gentes con otros dioses, a otras fronteras con hambre y bombas eternas.
Todos formamos parte de este puzle siniestro donde la vida apenas vale unos instantes televisados, un silencio malintencionado, un desprecio largo de los medios que amarillean.
Siento una rabia muy triste, muy pegajosa y maloliente, no quiero mirarme en los ojos de quienes ahora mismo odian a quienes rezan distinto.