miércoles, 25 de febrero de 2015

Seamos sinceros


Seamos sinceros, la crisis no es un huracán que pasa y deja todo desolado donde a veces es posible reconstruir lo que una vez hubo.
Las crisis que padecen los países de uno y otro lado, son la excusa de la explotación, de la sumisión, del robo descarnado de las  soberanías.
De todas las soberanías.
La crisis no va a desparecer de repente, como por arte de birlibirloque, es la médula, el latido primitivo del capitalismo.
Y si creemos que  alguien, quien sea, nos va a sacar de ella, que va a dar un golpe de timón y va a poner en primer lugar de su agenda las necesidades más urgentes, el pan, el techo y el abrigo, estaremos dejando que una vez más hagan con nuestra piel, nuestros propios látigos.
 Pienso en el legado de miseria que vamos a dejar a los niños si no lo evitamos de manera contundente  ahora mismo.
Pienso en el mañana y en el paisaje espantoso en el que estaremos si no lo evitamos de manera contundente ahora mismo.
Pienso en la salud y en ver morir a la gente de enfermedades curables.
Pienso en el futuro y en los libros y en el pensamiento que será sólo para unos pocos que puedan comprar esto como un privilegio.
Nadie nos salvará, no nos engañemos.
La cuestión es si vamos a ceder el puño y la palabra, si vamos a permitir que continúe esta utilización del ser humano como objeto, como máquina, como mano de obra barata o como sudario mientras hablan en nuestro nombre y dejan democráticamente que se enriquezcan los mismos.

martes, 24 de febrero de 2015

Poema al pueblo que desespera


Ataros al mástil, sólo se oyen cantos de sirenas,
fiaros del olfato que da  ser siempre el oprimido,
las canciones que se oyen suenan dulces pero son traiciones.

No os soltéis del mástil,
veréis  como después os ordenan
remar encadenados hacia ninguna parte.
Remar con hambre,
remar ,morir, morir, de sed, sin luz,
para que lleguen a buen puerto  los vencedores.
Ataros al mástil, es tiempo de elecciones
taparos los oídos,
cambian los cantantes,
pero son las mismas canciones.

Después de nuevo a remar con hambre,
a remar, a morir, a morir de sed,
de sed,
de sed,
y otra vez
sonarà la música
aunque para vosotros,
nunca amaine.

domingo, 22 de febrero de 2015

El crimen


¿Cuál es el crimen de los niños?
¿Qué hicieron para estar enjaulados?
¿Jugar entre escombros es delito?
¿Comer de las sobras es delito?
¿Reír a pesar del plomo y la metralla?
¿Qué delito hace un niño,
qué dolor, qué infamia?
¿Qué puede hacer un niño para ser  una amenaza?
¿Encarcelarán a los bebés por gritar a deshora?
¿Fusilarán a las embarazadas porque en sus vientres crecen vidas?
¿Castrarán a los hombres,
prohibirán engendrar como medida preventiva?
¿Matarán a quien  ame con urgencia?
¿A quién tenga sexo en esa tierra podrida de violencia?
¿Cuál es el crimen?

¿Jugar con el tirachinas a derribar tanques,
a derribar drones,
a derribar a la soldadesca que va armada hasta los dientes?
¿Cuál es el crimen, tirar piedras a quienes tienen todas las balas?

La estrella azul está podrida, huele a holocausto y a mierda,
 es la excusa perfecta para dar vía libre a la barbarie.

jueves, 19 de febrero de 2015

Miren ustedes


Miren ustedes  yo no quiero dinamitar la esperanza con este pesimismo sin modales, pero es que nunca antes vi a un pueblo levantarse de repente.
Ustedes me corrigen si estoy equivocada pero lo pueblos que se ponen en pie no negocian su pobreza,  no dicen digo pa luego decir diego a ritmo de encuestas.
Perdonen estas palabras que apedrean a los que quieren cambiar las cosas pero es que  soy poeta vieja, mi mano izquierda está llena   de puñaladas que me dieron los políticos vacíos de conciencia.
Nunca vi un pueblo levantarse en unos pocos meses, fue un esfuerzo de años, de cárcel y de golpes.
Fue un esfuerzo conjunto donde no se dio un paso atrás a pesar de las muertes.
Entonces díganme esos que van a asaltar  los parlamentos sin ak47 ¿cómo van a conseguirlo si dentro  fabrican estos días que nos degüellan y fuera viven convencidos de que con un voto y unas siglas desaparecerán mágicamente, con el rabo entre las piernas, las bestias y sus cuchillas?
Díganme ¿Cómo van a conseguir la mitad de la mitad de la mitad de lo que han dicho, con un papel, una urna de cristal y unos pocos sortilegios?

domingo, 15 de febrero de 2015

Carta a la clase media


Yo no sé bien quienes sois.
Quizá madrugáis menos que nosotros.
 Quizá no os duele la espalda al salir del trabajo, ni pasáis frío en el tajo, ni morís en los andamios.
Quizá vuestros contratos son más largos, mejor pagados y pensáis que la precariedad nunca va a rozaros
Quizá nunca estuvisteis en la cola del paro, ni en las puertas de los comedores solidarios.
Quizá vuestros viejos tienen quien les cuide y podéis descansar de sus dolores y meadas, de sus frustraciones y de su cansancio.
Quizá vuestros hijos van a escuelas de pago, con la mochila cargada de libros  y la promesa de un destino de privilegios.
Quizá aún podéis pagar las cuentas y la vida va y viene con la normalidad gelatinosa  de quienes se sienten blindados
O quizá no.
Quizá hoy has perdido la certeza del mañana, y la casa peligra y el trabajo ha desaparecido junta a otros miles.
Quizá tus hijos han crecido y son esclavos con corbata y tacones de una multinacional cualquiera.
Quizá tus padres agonizan y no puedes comprarles suficientes jarabes ni pañales.
Quizá ya no sirves, clase media, para ser  sobornada guardiana del sistema.
Ya no puedes ser más el muro de contención de los que nos arrancan el sudor y la riqueza.
Quizá ahora que compartimos los golpes y que conoces de primera mano las consecuencias de no ser útil ni tu tiempo ni tus brazos, quizá ahora quieras venir con nosotros, para ser muchos, para ser todos, iguales pero distintos, mujeres, obreros, comerciantes, universitarios, emigrantes, emputecidos de todos los colores.
Quizá si dejas, clase media, de ser paredòn que protege a los amos, podamos poner en este mundo un poco de orden.

martes, 10 de febrero de 2015

Los atrapados


Las deudas nos  doblegan.
En su nombre se puede matar de hambre o de guerra.
En su nombre dejan a los niños durmiendo a la intemperie.
En su nombre agonizan los enfermos y los trabajadores, trabajan a destajo casi de balde.
En su nombre es posible arrodillar a los países más indomables.
Todo es posible si  las deudas crecen.
Podemos  pagarlas  a tocateja, lo que nos pidan, gota a gota,  casa a casa, vida a vida.
Pero el futuro estará sepultado  porque el endeudamiento es la cadena con la que atan a los pueblos para que sean esclavos.
 Habrá quien diga que se pueden negociar, entonces serán menos gruesas pero igualmente  siniestras
Habrá quien diga, que se puede decidir los eslabones que tengan,  mayor o menor longitud, pero seguirán siendo cadenas.
Habrá quien diga que podemos elegir si son de hierro, de acero o de oro. Que podemos elegir llevarlas en los pies, en la cintura, en el cuello, en los brazos o en las banderas pero seguirán siendo cadenas.
La única solución es romperlas.
 Curarnos las heridas que dejan y aprender a vivir sin miedo a moverse libres de ellas.
Sin miedo a los acreedores, sólo son demòcratas feudales.
Sin miedo a plantar cara a esta servidumbre que anula nuestra humanidad y nos convierte en bestias.