viernes, 28 de noviembre de 2014

Poema tonto XVII


Una vez fui  lluvia,
fui primavera,
pero dinamitaron mi piel
cuando incumplieron  las promesas.
Una vez fui pájaro
pero me arrancaron  las alas
para que reptara solitaria entre las fieras.

 Hoy soy poeta para ser libre
y mostrar que puede ser libre cualquiera.
Soy poeta para que nadie rompa un corazón
y quede solitario en mitad de esa tormenta.
Soy poeta porque de mí ya solo queda
el verso y la voz,
la paz y la tierra.

jueves, 27 de noviembre de 2014

La calabaza


Si para algo debe servir la memoria es para recordar no sólo las fosas y sus muertes, también debe conservar agilidad para traer al presente las traiciones.
Porque somos un pueblo asediado por los traidores. Existieron en el pasado muchos  impostores infiltrados en las filas de la libertad que cuando tuvieron ocasión se  arrancaron las máscaras y nos  mostraron  sin pudor sus  calaveras sucias.
Esto nos debe servir para interpretar la actualidad.
Cuando se aprietan las alas, cuando se pone contra las  cuerdas, no sólo la ideología, también, las palabras, los traidores, desandan sus pasos, reniegan, donde dijeron “vuela”, empiezan a decir que no lo entendimos,  empiezan a quemar sus retaguardias, sus frases exultantes de rabia, empiezan a desvestirse y a desollar  a este pueblo  que desespera.
Por eso, creo, al menos yo intento, ser cauta con aquellos que se ponen en primera línea, con aquellos que premeditadamente hacen sus cábalas sobre la victoria, porque corremos el riesgo de que esa victoria ya venga con las alas mutiladas.
Es cierto, necesitamos creer, es urgente.
Pero también es cierto que la traición puede   hacer que  regresemos a nuestras celdas, que dejemos de oír las cadenas y que exhaustos nos dejemos morir mientras nos golpean.
Es lo malo que tiene ser poeta con algo de edad en su memoria, es lo malo de haber leído algunos libros, de haber conocido algunos intelectuales, de haberme sentido traicionada en más de una ocasión, esto me lleva a creer en lo posible, pero también me lleva a estar preparada por si pasa el tiempo y las promesas se hacen ceniza y las palabras se hacen polvo.
Estoy alerta, es simple, puede llegar la medianoche y convertirse en calabaza la carreta que nos lleva a la gloria.

domingo, 23 de noviembre de 2014

jueves, 20 de noviembre de 2014

Què me importa¡


Qué me importa a mí la muerte apacible
de quien  es dueña y señora
del tajo y de la tierra.
Qué me importan a mí sus rancias distinciones,
sus cortesanos y plañideras.
A mí lo que me importa es
que largas filas de empobrecidos
lloran su muerte
y no piensan
que sus andrajos, su hambre,
es la herencia que les deja.
Qué me importa a mí la muerte de esa pendeja,
 a mí lo que me importa es que el pueblo sigue ciego
y sin conciencia.

martes, 18 de noviembre de 2014

La visita

Imagen de Acciòn poètica tucumana

Cuando la tristeza entre en tu casa
con sus alas grises,
con sus pies de garra,
con sus ojos zurcidos
de tanta tanta lagrima,
arráncate la urgencia de vivir porque ella siempre tiene calma.
Cuando la tristeza entre en tu casa
apagará las luces,
te acostará desnuda
y pondrá sal en tus llagas.
Déjala que mire,
déjala que toque la piel ulcerada, tus entrañas,
 déjala que vista de luto la alcoba donde descansas
porque cuando se haya ido
con sus alas grises,
con sus pies de garra,
con los ojos zurcidos de tanta, tanta lágrima,
estarás cansada, estarás desnuda, estarás herida
pero sabrás que al fin se acaba,
el dolor muy hondo,
la almohada mojada,
el frío en el tuétano,
la inmensa desgana.
Porque todo acaba,
porque se va siempre a visitar otras casas.
Podrás entonces orear la vida,
sacudir la pena
y oír a la alegría
llamando a tu puerta con sus carcajadas.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

No tengo sitio



Ni siquiera puedo secar vuestro llanto,
mis manos no alcanzan,
 no son nada,
 apenas un instrumento que me ayuda a deletrear la infamia.
Ni siquiera puedo imaginar qué sienten  los jóvenes en esta hora larga,
en este largo invierno,
en este largo instante
en el que aún los cuerpos no tienen  descanso.
Ni siquiera puedo pensar en tanto espanto,
no me cabe,
no tengo sitio para tanta barbarie galopando sobre tantos,
tantos huesos.
No tengo sitio para tanto pueblo sepultado hoy,
ahora mismo.

martes, 11 de noviembre de 2014

La guerra


Todos, alguna vez, volvemos de una  guerra.
La guerra en la que se convierte el amor,
la guerra en la que se transforma la vida,
la guerra con sus mil caras  violentas o de desidia.

Volver de cada una de estas batallas,
regresar a la casa derruida,
remendar los andrajos cuando te sientes derrotado,
cuando el dolor está bien clavado, es amargo.
No merecemos tanto disparo a bocajarro.

Vivimos a la intemperie
y caen la pólvora y el fuego
como cae la lluvia,
sin permiso.

Todos, alguna vez,
volvemos de una guerra,
la guerra del amor,
la de la vida,
la de las mis caras violentas o de desidia,
pero no morimos,
sólo van quedando pedazos
de corazón en el camino.