jueves, 20 de noviembre de 2014

Què me importa¡


Qué me importa a mí la muerte apacible
de quien  es dueña y señora
del tajo y de la tierra.
Qué me importan a mí sus rancias distinciones,
sus cortesanos y plañideras.
A mí lo que me importa es
que largas filas de empobrecidos
lloran su muerte
y no piensan
que sus andrajos, su hambre,
es la herencia que les deja.
Qué me importa a mí la muerte de esa pendeja,
 a mí lo que me importa es que el pueblo sigue ciego
y sin conciencia.

martes, 18 de noviembre de 2014

La visita

Imagen de Acciòn poètica tucumana

Cuando la tristeza entre en tu casa
con sus alas grises,
con sus pies de garra,
con sus ojos zurcidos
de tanta tanta lagrima,
arráncate la urgencia de vivir porque ella siempre tiene calma.
Cuando la tristeza entre en tu casa
apagará las luces,
te acostará desnuda
y pondrá sal en tus llagas.
Déjala que mire,
déjala que toque la piel ulcerada, tus entrañas,
 déjala que vista de luto la alcoba donde descansas
porque cuando se haya ido
con sus alas grises,
con sus pies de garra,
con los ojos zurcidos de tanta, tanta lágrima,
estarás cansada, estarás desnuda, estarás herida
pero sabrás que al fin se acaba,
el dolor muy hondo,
la almohada mojada,
el frío en el tuétano,
la inmensa desgana.
Porque todo acaba,
porque se va siempre a visitar otras casas.
Podrás entonces orear la vida,
sacudir la pena
y oír a la alegría
llamando a tu puerta con sus carcajadas.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

No tengo sitio



Ni siquiera puedo secar vuestro llanto,
mis manos no alcanzan,
 no son nada,
 apenas un instrumento que me ayuda a deletrear la infamia.
Ni siquiera puedo imaginar qué sienten  los jóvenes en esta hora larga,
en este largo invierno,
en este largo instante
en el que aún los cuerpos no tienen  descanso.
Ni siquiera puedo pensar en tanto espanto,
no me cabe,
no tengo sitio para tanta barbarie galopando sobre tantos,
tantos huesos.
No tengo sitio para tanto pueblo sepultado hoy,
ahora mismo.

martes, 11 de noviembre de 2014

La guerra


Todos, alguna vez, volvemos de una  guerra.
La guerra en la que se convierte el amor,
la guerra en la que se transforma la vida,
la guerra con sus mil caras  violentas o de desidia.

Volver de cada una de estas batallas,
regresar a la casa derruida,
remendar los andrajos cuando te sientes derrotado,
cuando el dolor está bien clavado, es amargo.
No merecemos tanto disparo a bocajarro.

Vivimos a la intemperie
y caen la pólvora y el fuego
como cae la lluvia,
sin permiso.

Todos, alguna vez,
volvemos de una guerra,
la guerra del amor,
la de la vida,
la de las mis caras violentas o de desidia,
pero no morimos,
sólo van quedando pedazos
de corazón en el camino.

domingo, 2 de noviembre de 2014

La mala suerte


No es mala suerte que en tu vida
no haya pan que alcance,
que el frío te llegue hasta el tuétano,
que vivir sea un castigo
lento.
No es mala suerte
recibir como herencia
trabajo a destajo,
padres, hijos y nietos también esclavos
.
No es mala suerte,
el destino también se tuerce.
se pone del revés,
se revienta si uno quiere.
No somos seres desafortunados,
somos pueblo hambreado.
La mala suerte es el argumento pobre
de los que tienen miedo a ser libres.

Llora conmigo


Llora conmigo
sin esperar el turno de los lamentos,
improvisemos un llanto,
hagámoslo con prisa,
aquí mismo,
en este desierto privado
donde no hay espejismos.
Llora conmigo.
Cuando hayamos llorado todo,
cuando apenas quede una pizca de salitre en la sangre de ambos,
entonces  saldremos al mundo
como sale un niño de la placenta a gritar
que nos negamos a morir
sin saber cómo es vivir
dignamente, sin lastima.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Aùn creemos


Con la soga al cuello, aún creemos.
Porque en esta emboscada que es la vida
aún podemos defender el  pan y la poesía.
Porque  aún podemos
dar la espalda  al oscuro callejón sin salida donde vivimos.

 Creemos porque detrás de cada hombre o mujer vencido
no hay sitio para los sueños,
porque detrás de los lamentos sólo hay una triste letanía que nos paraliza,
porque detrás de cada olvido hay un nombre, un cuerpo, un grito.
Y creemos con la soga al cuello,
con las casas vacías y los hijos en andrajos.
Creemos.
No habrá cuerda, ni nudo, ni cadalso
que ahorque
tanto corazón en rebeldía.