lunes, 27 de julio de 2015

El pesimismo


Habrá mucha gente que al leerme pensarà que vivo anclada en el pesimismo. No es cierto.
Solo miro la realidad tal cual está, sin analgésicos.
Creo que le mundo está sufriendo ahora mismo una transición.
Vamos hacia un lugar peor de lo que lo conocemos.
Pienso que poco a poco  perdemos humanidad y salvo casos aislados y heroicos, los pueblos no alcanzan a dar respuesta a las barbaries.
Son tantas que las normalizamos.
Normalizamos las hambrunas, las masacres, las epidemias.
Consideramos que la violencia es tan antigua y tan natural al ser humano como el latido y vamos esquivando los golpes y el látigo.
Vivimos tiempos trágicos.
Lo natural no es esto.
No es natural pasar hambre, ni morir de enfermedades curables, no es natural que nos suicidemos agobiados por las deudas, ni que los niños tengan caries, andrajos o sarna.
Pienso que la transición nos llevará a un lugar donde será más difícil abrir los ojos, donde la intensidad de la violencia uno a uno, será tan enorme que apenas podremos mover los hombros.
No es pesimismo, es lógica de poeta. El capitalismo necesita ahora más que nunca reordenar la tierra, los recursos, la mano de obra.
Necesita de todo el armamento pa asegurarse su supervivencia.
La democracia tal cual la conocemos no es más que una sirvienta arrodillada.
Pobre humanidad si no se levanta.
Pobres pueblos obligados a ser sólo brazos que trabajan, sólo cuerpos que revientan, sólo máquinas que no se quejan.
Pobre futuro yermo de paz.
Pobre presente, en guerra sin darse cuenta.

domingo, 26 de julio de 2015

España


España no es ni patria, ni grande, ni libre.
Es un zurcido de pueblos.
Lleva puesta una camisa de fuerza manchada con sangre y amnesia.
España es un  latifundio  donde aún mandan los sables, donde aún arrodillan las sotanas, donde aún se llenan las cárceles de hambre, andrajos e ideas.
España, eres el látigo de los que trabajan.
Eres la cadena de los puños que se levantan.
Eres el fuego que abrasa otras banderas.
España se muere por dentro.
A trozos se va muriendo.
La matan despacio los que siempre la estuvieron matando.

España se muere mientras se reverencia al rey con los pies descalzos.

sábado, 25 de julio de 2015

Poema tonto XXII


Quiero dejar  mis últimas voluntades escritas:
No quiero una tumba sin sol,
ni quiero cenizas que pasen de mano en mano,
no quiero iglesias, ni salmos,
ni palabras que barnicen la memoria con frases
hechas sobre las bondades de la muerta.
Quiero solamente
que el día que yo muera
se callen un rato las bestias.
Un segundo es suficiente
para saber qué es vivir sin este ruido
en las sienes.

No quiero morirme
sin haber conocido
el silencio fecundo
de la paz verdadera,
de la paz sin el ruido
del hambre y de las cadenas.
El día que yo muera
ojalá mueran conmigo todas las bestias.

martes, 21 de julio de 2015

Los genocidios


Yo lo que veo es que a millones se les escapa la vida sin haber tenido una sola tregua, un respiro, un alto en camino.
Millones de seres humanos creen que la vida es eso que tiene entre manos, un sobrevivir a duras penas, un morir irremediable, un acoso en toda regla.
Los genocidios no son casuales, ni siquiera esporádicos, son  tan antiguos como el capitalismo.
Los genocidios tampoco son fulminantes, a veces son lentos, casi imperceptibles en el día a día, pero igual de sangrientos.
Sospecho que el mapa de la mortalidad en el Estado español modificará sus cifras, poco a poco, año tras año.
Los pueblos más al sur, morirán más y peor, estarán más enfermos, menos cultivados, los niños más desnutridos, los viejos más abandonados.
La mendicidad irá en aumento, las cárceles se harán más grandes o se hacinarán lo presos.
Los policías serán armados mejor pa contener la rabia, serán aun más impunes para el golpe y la bala.
Y este morir lento de los pueblos, esta agonía del futuro, se puede remediar, claro que se puede.
Pero no con las urnas.
 La democracia es la excusa pa seguir con la barbarie, pa legitimar el hambre, pa no cambiar el orden criminal de las cosas.
Basta ya de promesas.
Basta de shows televisivos, de twits anacrónicos, de postureo zurdo y malintencionado.
Hablemos de lo que importa.
De nosotros.
Hablemos también de la victoria de los condenados.
Hablemos de esa victoria tan urgente como necesaria.
Hablemos del mañana, joder, de la necesidad de proteger la vida de todos y cada uno, no en términos de democracias homicidas. No.
Hablemos del mañana, con palabras exactas de verdad y de justicia.

lunes, 20 de julio de 2015

Itaca


Muy pocos vemos o somos vistos como  clase trabajadora. Al no verla, no nos sentimos parte de ella.
No sabemos qué es eso, pero bien sabemos qué es clase media y damos codazos pa que nos hagan un sitio en ese espacio amorfo donde todos se endeudan, curran como esclavos y ríen cuando les toca pagar los plazos.
Estamos ciegos, selectivamente ciegos.
Pero hay camareras, tenderos, trabajadoras domésticas.
Hay repartidores de propaganda, barrenderos, vendedores ambulantes.
Subcontratados, comerciales, modistas, autónomos.
Administrativos, campesinos, teleoperadores.
Seres humanos que trabajan a destajo por unas monedas que nunca alcanzan. Como animales de carga, como bestias.
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Ya ni el que curra de sol a sol sale de la pobreza, continúa anclado en ella. Ahogándose en ella, muriéndose en ella.
Y esa cantidad inmensa de supervivientes  invisibles, errantes,  merecen dignidad y decencia.
Merecen que les cuenten la verdad.
No la verdad ce los ilustrados.
No la verdad de los mesías.
No la verdad de las promesas.
Merecen que se les mire a la cara para decirles: vienen a por vosotros, a por vuestra mano de obra barata, a por vuestros hijos andrajosos, vienen a por vuestros enfermos, vienen a quitaros: el pan, el techo, la salud, el salario, los libros.
Están decididos a ponernos de rodillas, decididos a humillarnos, a encarcelarnos, a encadenarnos.
Vienen a por nosotros  porque estamos desarmados.
 Porque vivimos la precariedad de puertas pa dentro, porque sufrimos la enfermedad de puertas pa dentro, porque apenas somos capaces de juntarnos de dos en dos pa decir, ¡es hora de unir nuestras fuerzas!
Abramos de una jodida vez los ojos, sintamos el aliento de los condenados.
Tapémonos los oídos.
Cada uno  los emputecidos de la tierra es portador de un trozo del mapa que nos llevará a Ítaca.
Juntémoslos todos.
Andemos el camino.
Mientras no lo hacemos el fascismo avanza y masacra.

miércoles, 15 de julio de 2015

15 de julio


Hoy 15 de julio es mi cumpleaños, nací hace 47.
Son muchos los inviernos que cuento.
Apenas el amor me acompañó en la infancia, apenas nada en la adolescencia.
Un día, ya adulta,  dejé todo lo que tenía entre manos para darme una oportunidad de dos años. Si transcurrido este tiempo no encontraba un paliativo a mi tristeza, me rendiría.
Recorrí mi memoria palmo a palmo, me hice preguntas que hasta entonces habían estado perdidas, miré a mi alrededor, busqué los antídotos que me sanarían de la familia, del sistema asfixiante, de la realidad venenosa que nos deshumaniza.
Y en medio de este caos, en el límite mismo de la vida, cuando ya estaba exhausta y desahuciada  encontré la palabra.
Con la palabra encontré la poesía y de su mano me fue dada la conciencia.
Es decir, a pesar de todo doy gracias por estar aún en la vida.
Por ser frágil y a veces combativa.
Por haberme ganado la libertad de las ideas, la libertad del cuerpo, la libertad de los versos.
Por no claudicar ante las embestidas de mi propio entorno y del mundo.
Y sobre todo, por buscar de cualquiera de las formas posibles, en las calles, en los libros, en las redes, personas fieramente humanas que me ayudan a creer, a confiar, a soñar por el triunfo de la solidaridad y la justica en este combate feroz que libramos día a día.
Gracias a todas aquellas personas que decís ¡presente! Cuando más se os necesita.

Un abrazo, Silvia.

lunes, 13 de julio de 2015

A tocateja


Otra traición, una más.
Usaron la fuerza de la gente para llevarlo a un referéndum en el que nada estaba claro.
Y de la euforia pasamos a la decepción.
Jugada maestra donde las haya. El pueblo vuelve a casa rumiar mendrugos e impotencia. A buscarse la vida o la muerte.
Los espejismos son tan verdaderos que nos llevan al matadero y vamos cantando.
 Aquí no se mueve ni diosito si las oligarquías no tocan la flauta.
Lección aprendida.
A pagar a tocateja porque lo mandan los que prometieron salvarnos.
A ver de ahora en adelante en quienes vamos a creer.
En nosotros, es decir, en todos los emputecidos o en esa panda de zurdos blandengues que nos representan y  cantan cantos de sirena pa después reírse como hienas.