lunes, 20 de febrero de 2017

Altsasu, la verdad.


Soy vasca y he visto muchas cosas.
Pero que por una pelea de bar terminen llamándote terrorista y tus huesos duerman  en la cárcel no lo había visto nunca.
 Suena a chiste surrealista.
Podemos seguir como si nada, entretenidos con las migajas que los medios de comunicación arrojan pa que rumiemos, podemos seguir indignados y correctos, irritadas y correctas, rebeldes y domesticadas.
Podemos seguir haciendo guiños a la revolución, agitando  banderas, llevando diferentes pancartas, escribiendo a trote y moche sobre políticas más o menos serias pero si no alzamos la voz contra esta justicia mamporrera que es capaz de retorcer el cuello a la verdad para que diga lo que le dictan, de nada servirán nuestras proclamas, ni nuestras ideas subrayadas en los márgenes de la impotencia.
Ustedes tendrán que perdonarme hoy no estoy pa diplomacias.
En Altsasu faltan unos jóvenes. Se los llevaron a la fuerza.
Y se llevarán a más, de aquí o de otros lugares.
Jóvenes, abogadas, sindicalistas, artistas… gente común y corriente que pasaba por allí, o que a alguien pareció que se parecía, o que alguien pensó que pensaba, o que alguien imaginó que imaginaba.
La Verdad es una ordinariez en democracia. Todo puede ser terrorismo.
Incluso  escribir estas líneas, salir de txikiteo o ser vecino de la hermana de un preso.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Vistalegre 2


Quiero que llegue el domingo pa sentirme en paz.
No porque quiera comulgar ni nada de eso. No.
Cuento los días que quedan porque estoy hasta los ovarios de Vistalegre 2.
Harta de verlos hasta en la sopa, de escucharlos agarrados a cualquier micrófono con voces impostadas, hasta los mismísimos de sus trifulcas, de sus riñas adolescentes, de sus labios casi cerrados, de su andar imitando a los cangrejos, de sus poses atractivas, de sus paseos por la alfombra roja.
Estoy harta de verlos fragmentados, dolidos, irritados, pedantes.
Cansada de su estética y de su ética.
No sé si el mundo terminará después de Vistalegre, es posible y no me importa.
A mi lo que en verdad me importa es que las calles están vacías mientras deberían estar llenas de rabia, que mientras están entretenidos con este juguete nuevo   los ancianos mueren, es decir, mueren, no de viejos solamente, también de frío y no es por mala suerte.
Mientras cortan el tronco con el que graban el video amoroso aumentan los presos políticos.
Mientras piden perdón a los obispos la iglesia impone y mangonea, mangonea e impone.
Estoy harta de sus broncas publicitadas a los cuatro vientos.
Señores y señoras ilustrados, bien formados, hermosos y hermosas jóvenes de impecables biografías, tanto circo cansa.
Nuestra vida va en serio. ¿nadie se lo ha dicho?

viernes, 3 de febrero de 2017

La desbandà


La masacre de la carretera Málaga-Almería, conocida popularmente como la Desbandá, fue un ataque a civiles ocurrido en febrero de 1937, tras la entrada en Málaga de las tropas franquistas. Una multitud de refugiados que abarrotaban la carretera huyendo hacia Almería (ciudad bajo control republicano) fue atacada causando el asesinato de aproximadamente 5.000 civiles y con un éxodo, según recientes estudios actualizados, de en torno a 300.000 personas, Esta muchedumbre que huía atemorizada de la represión del criminal general Queipo de Llano estaba compuesta en su mayoría por mujeres y niños, que tuvieron que salir de la ciudad y pueblos del entorno  mientras eran bombardeados desde el aire por la aviación alemana e italiana y desde el mar por buques franquistas.


Huían con lo puesto,
en el cielo o a los lados el horror era tan cierto
que dudaban entre seguir avanzando o quedarse quietos.
La hiel de los enemigos
fue pudriendo el paisaje:
Recién nacidos abrazados por madres muertas,
familias completas en las cunetas,
muñones sin nadie que los nombre.
Ni dios tuvo piedad.
Acorralados por tierra, mar y aire,
el espanto se cumplió al dictado.

Cabe mucho miedo en un corazón
cuando huir y morir es todo a un mismo tiempo.
Cuando la vida depende de un paso de más o de menos,
cuando la brutalidad se esparce y crece.

La orden de aniquilar a los que huían
fue como un mandato divino.

Cara al sol con la camisa nueva
cara al sol cegados por su bandera.
Cara al sol sin conciencia,
cara al sol hasta despiezar el éxodo
que intentó en vano escapar
por la carretera.

viernes, 27 de enero de 2017

Trump


Ustedes pensarán que soy un poco rara, pero es que a mí esto de la Trump - manía me suena un poco extraño.
Desde luego me parece un tipo despreciable, con ademanes totalitarios, soez, y orgulloso de sus cojones, pero es lo único que le diferencia de los anteriores presidentes de USA.
Es verdad que no hace ascos a la tortura y lo dice abiertamente. A los biempensantes les debe parecer una atrocidad esto, pero si dejamos el cinismo de lado nos encontramos con que se tortura sistemáticamente en casi todos los países del mundo, incluido el nuestro.
También alardea del muro que va a construir (sobre el ya construido) entre México y sus fronteras, como si Obama and Company hubieran sido unos benditos con las repatriaciones y con los negros asesinados a bocajarro día sí y día también y como si nuestro país no tuviera ya un muro terrible y vergonzante o como si aquí fuéramos ejemplares con el trato a los refugiados o a los emigrantes.
 La gente allí sale a la calle, asustada porque el sheriff negro les gusta más que el pelirrojo y nosotros aquí pensamos benevolentes que qué mala suerte tienen con su presidente.
Repito, este tipo no me gusta, es un loco, sin freno en sus delirios, pero no es el primer loco que tienen.
Seguramente planea ordenar el mundo a su manera. Todo el mundo.
Cada cual a su casa y él en la de todos.
Seguramente tomará países por las bravas.
Es un emperador sin diplomacias.
Se graduará cum laude en barbarie y nosotros mientras tanto pensaremos que si pasan pronto los cuatro años el mundo volverá a su bondad de antaño.
 Engañarse es gratis.
Pero con Trump o sin él, el imperio seguirá masacrando.
Si le dejamos.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Urte berri on 2017


Despedir este año tiene sabor amargo:
Detenciones, encarcelamientos a destajo, periodistas acorralados.
Cantantes, poetas, titiriteros… en la mira de una ley que ata en corto la libertad de expresión.
Las calles vacías. Vigilan.
Vigilan internet y las mezquitas.
Vigilan los viajes, la ropa, las propiedades.
Fotografiar a los alguaciles es punible.
 Denunciar a la monarquía es punible.
 Organizarse en rebeldías, desear ser soberanos, ser joven, ser extranjero, enseñar las tetas…. es punible.
¿Y la palabra?
 Deshidratada.
¿Y la justicia?
A la derecha de dios y de la patria.
¿Y la libertad?
Con las alas atrapadas.
 “El show must go on”
Unos cuantos de nosotros aparentaremos alegría, brindaremos por el tiempo que ha pasado y por el nuevo que llega, nos abrazaremos de buen rollo, tendremos lugar para los buenos recuerdos, las buenas infancias, las victorias cotidianas y pensaremos en medio de todo, que, si hay amor, aún todo es posible.
Pero en la intimidad de nuestro corazón una voz de mujer cansada nos cuenta que casi lo hemos perdido todo.
Nos habla del porvenir y de la sal, de dioses que desfiguran las vidas, de esa agonía de mal morir en el infierno, de mansedumbres esparcidas por los pueblos que ya ni cantan ni se quejan.
En definitiva, esa voz de mujer cansada quiere explicarnos que nada somos ni seremos sin palabras, sin memoria y sin conciencia.

Zorionak eta Urte berri on 2017.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Las mentiras


Naufragamos en un océano de información donde la mentira es lo que mantiene a flote cada palabra, cada imagen, cada declaración.
Mentiras disparadas a bocajarro contra la población que se posiciona en uno u otro lado, ignorando que la verdad quedó allá donde nació el interés de dominar las fronteras y las riquezas.
Centramos la atención allá donde nos dicen: hambrunas esporádicas, guerras puntuales, mares de refugiados que desaparecen, salva patrias democráticos que de pronto se convierten en tiranos, terroristas esparcidos por todos los continentes, catástrofes climáticas, prostituciones varias, corrupciones globalizadas y vamos fijando la mirada y la opinión según nos mandan.
Pero detrás de todo esto queda un mundo cada vez más a la deriva, un mundo donde unos pocos depredan los recursos y la vida.
Es la guerra.
Y no hay victorias. La muerte siempre es un fracaso.
Observar la realidad es quizá la peor manera de adentrarse en el pesimismo.
Encontrar la verdad limpia de sangre es cada día más difícil.
                                                              ………
Siria hoy pelea por no ser otra muesca en el revólver de los imperios.
Nos quieren justificando el horror que han patrocinado allí.
Nos quieren señalando a los refugiados como si fueran alimañas.
Nos quieren clamando por el tutelaje de los más salvajes que manejan la economía a su antojo y esquilman las vidas.
Nos quieren presos del mismo miedo que fabrican.
Por todo esto desde aquí, desde este pequeño país en el que vivo, miro el mundo y me pregunto ¿podremos mañana, cuando tengamos toda la verdad sobre la mesa, cuando se detallen minuciosamente las cifras de muertos, de mutilados, de desperdigados, de traumatizados, de encarcelados, podremos insisto, aceptar que todo eso fue posible porque nuestra obscena credulidad nos convirtió en impasibles?
Repetir la mentira, esa es la consigna.

Después inventarán otro enemigo que aceptaremos como si fuera también nuestro y la historia se repetirá hasta el fin de los tiempos.

martes, 13 de diciembre de 2016

Disimulemos la tristeza


Para Lia Bruno

Disimulemos la tristeza
que no vean las sombras pegajosas que acobardan nuestro aliento,
que no vean la hiel en cada sorbo de leche,
ni el llanto que se distrae al observar a los cautivos de dios y del salario.

Que no vean la cabeza asediada por memorias incompletas,
que no vean que, a veces,
la pena es un vomito compartido,
que no vean que existimos como pájaros confusos
en un cielo que ignora cada estrella.

Disimulemos la tristeza,
escondámosla bajo la piel ,
bajo las armas,
bajo el amor que nos da confianza.

Disimulemos la tristeza,
que no sepan que a ratos ganan,
que a ratos caemos de sus altares
sin gracia ni esperanza.

Que no vean, Lia,
que de vez en cuando
tan sólo  nos queda el sabor de las lágrimas.