jueves, 11 de septiembre de 2014

A mì tambièn

Son peligrosos los jóvenes combativos. Que los detengan.
Que detengan a los que piden la paz completa, no esa triste paz tan tuerta.
Que detengan a los que exigen techo,
a los que se niegan a pagar la deuda,
a los que no se ponen mordaza,
a los que quieren más letras.
Que detengan a los que se quejan,
a los que quieren tierra.
Que detengan a los hambreados que plantan cara a la opulencia ajena,
a los que se dejan llevar por la conciencia,
a los solidarios,
a los trabajadores sin trabajo,
a los que no se domestican.
Que detengan a las madres, a los bomberos, a los viejos, a los maestros,
que detengan la palabra, la voz, el grito,
que hagan una cárcel inmensa donde quepamos todos.
Que las calles se llenan de trampas para cazar a los que desobedecen
la pobreza porque sí,
los golpes, por si acaso,
la rebeldía de quienes se niegan a agachar la cabeza.

Que nos detengan a todos,
a mí también,
por ser poeta.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Merecerà la pena

Imagen de acciòn poètica tucumana

¿Merecerá la pena esta triste canción nocturna
que acuna mi corazón  tan insomne, frío y aterrado?
¿Merecerá la pena
la palabra que cae
sobre lunas intensas
si los oídos son tercos
y tercos son los silencios?

¿Merecerá la pena
ser poeta
si a veces esta vida sólo enreda y desenreda agonías,
sólo abrocha y desabrocha mala leche,
sólo ata para desatar a los más  crueles?
¿Merecerá la pena ser poeta
si apenas podemos ser personas entre  bestias?

lunes, 8 de septiembre de 2014

La conciencia

Imagen de Acciòn poètica tucumana

Se debe vivir bien sin preocuparse porque el invierno se aproxima y los viejos hambreados van a morirse de frío, sin pensar en los basurales donde se amontona la gente para alimentarse un poco, en los enfermos que languidecen, en las dignidades machacadas a golpe de fascismo.
Se debe vivir bien en un espejismo
Es descorazonador dejarse acompañar por la conciencia, ir con ella de la mano, permitir que te guie por la realidad como un ilustre amante desahuciado.
 Tiene la voz ronca, molesta su tono sin modales, sus blasfemias, su desobediencia.
No para de gritar a todas horas, en los sueños y en las calles.
No para de señalar a los culpables, es infatigable, nunca se cansa, la acecha siempre la muerte silenciosa de los indiferentes.
La conciencia no es algo que se rompa en pedazos para usarse a conveniencia.
No podemos dejar que hable a ratos y otros ratos sentir en el aire sus verdades.
Tener conciencia no es algo amable,  duele.
Intensamente, duele.
Lo mejor sería taparle la boca, coserle los labios, anudar su garganta.
Pero no se deja.

Se debe vivir bien sin preocuparse, sin pensar en nada más que en uno mismo, en la suerte o el destino, pero si la conciencia llamó a tu puerta y la dejaste entrar sin reservas, se acomodará y para siempre escucharás s esa voz estridente que dice a pleno pulmón: es urgente señalar los yugos, reventar de rabia y existir extenuados  entre el salitre y las protestas.

domingo, 7 de septiembre de 2014

La vida

Viñeta de acciòn poètica tucumana

La vida va dejando la memoria en ruinas.
Una Infancia a lomos del silencio,
unos libros delirantes llenos de mentiras,
amores que no amaron,
voces enfermas que usaron el insulto como el pan de cada día,
calles atroces por las que anduvo harapienta la ternura,
alcobas dolorosas en donde la muerte  calmó su sed de sangre.
La vida va dejando en la memoria demasiados lutos y elegías.
Demasiados llantos,
demasiadas despedidas.
Demasiadas.
Pero la vida también palpita  entre los escombros de su memoria derruida,
puede cantar y canta, aunque le cueste vivirla,
puede amar y ama, aunque el odio la hinque de rodillas.
La vida, a pesar de sus cruces y de sus látigos,
respira poderosa.
Respira a pesar de los miserables
que se empeñan en destruirla.


jueves, 4 de septiembre de 2014

Què màs da

Viñeta de Kalvellido 

Qué más da la tristeza,
qué importancia tienen los nudos, las heridas,
la muerte sigilosa calentando esta alcoba que
 me encadena al dolor y me asfixia.
Qué más da este caminar cansado
entre arenas movedizas,
esta pena grande suspirando con deleite
cuando apenas puedo ponerme en pie,
 cuando apenas puedo.
Qué más dan el vació y el abismo
si afuera cruje la tierra
y los pájaros emigran.
Si afuera caen los párpados abatidos
si afuera una victoria es conseguir el pan de cada día.
Qué más da que hoy no pueda con las letras y los lutos.
Qué más dan las poetas,
qué más dan si afuera nunca es primavera
y las palomas blancas nunca traen buenas noticias.

Qué más dan los poetas, los cantores,
qué importamos
si mientras contamos con los dedos nuestros miedos
afuera el terror  crece y se multiplica.

domingo, 31 de agosto de 2014

Las ganas

Viñeta de Kalvellido

No me quedo con las ganas de decir lo que yo pienso
en este lugar envejecido por mediocres y arribistas.
No me tiembla la mano izquierda,
ni me tiemblan las ideas:
 los pueblos necesitan herejías y blasfemias.
Que ya está bien de tanto hijo de la grandísima
con su decir a medias,
con su lenguaje mesurado,
con su pacífico don de contener la furia entera.
Que no,
que no me quedo con las ganas,
que estoy hasta los ovarios de las correcciones poéticas.
Que soy libre, soy poeta, soy vasca
y además vivo el horror de esta gran guerra.
Que no me vengan con cuentos los intelectuales progresistas
que los pueblos se desangran
mientras ellos titubean.
Que no,
que no,
que yo no me quedo con ganas
de decir que la violencia
cuando entra en mi casa,
es combatida con poemas y con el puño en alza,
con la rabia y el odio,
con el odio y la esperanza,
con el odio y la prisa por llegar a una paz sin rejas.
Que no jodan tanto los ilustres,
que los pueblos viven de rodillas
pero ellos sólo piensan
 que lo correcto es decir
que agachemos la cabeza.
Que no jodan tanto los intelectuales
con sus decires a medias,
que las calles se llenan de muerte
y  las palomas blancas bostezan.

sábado, 30 de agosto de 2014

Las pedradas

Viñeta de Kalvellido

Hay escritores que se admiran por su coherencia, otros son admirados por su oficio.
Es el caso de Rafael Narbona, a mí el tipo me parece que tiene talento y palabras, a punta pala, como decimos en mi pueblo.
Le sucede, en mi opinión, que estas palabras, las utiliza últimamente para dar pedradas, incomprensibles, aunque argumentadas, delirantes aunque elocuentes, y aunque las disfraza de un pacifismo pueril, muy violentas.
Resulta que reniega ahora de opiniones vertidas no hace tanto tiempo.
De repente da un giro, ahora los abertzales le parecemos monstruos, el Che un asesino, y Cuba casi el infierno.
Da por sentado que celebramos la muerte como si fueran partos y saca de la chistera experiencias personales, incontrastables de los vascos que ha conocido y a los que considera casi bestias. Pero que no hace mucho eran amigos, pero que no hace mucho eran gentes indómitas a las que admirar.
Pienso que este laberinto en el que se ha metido lo ha hecho sabiendo muy bien lo que deseaba conseguir. La mediocridad busca salidas para destacar a  veces muy equivocadas.
Porque querido Rafael Narbona, no somos tan importantes, ni lo eres tú ni lo soy yo, tu opinión sobre nosotros no resta dignidad a este pueblo, ni nos resta deseo de vivir en paz, ni nos detiene en mitad del camino, ni nos ayuda a comprender los errores, ni nos ayuda a reconocer las victorias minúsculas de este largo  proceso en el que está inmerso EH.
Estoy segura de que al otro lado, donde se acomodan los pacíficos y los ciegos  necesitan intelectuales de tu valía. A nosotros, nos traes sin cuidado, tenemos un pueblo aún por construir, aún por cantar, aún por celebrar.
Haz lo que sabes y siéntate a esperar el premio de tus amos. Nos urgen pensadores libres, no gentes dispuestas a virar por vaya a saber usted qué intereses.
Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros,¿te suena?