jueves, 26 de marzo de 2015

Carta a Paula Omaira


Querida Paula Omaira:
Hoy quiero regalarte unas palabras.
No tengo otra cosa  para darte.
Verás, es cierto que el mundo  vais a tener que arreglarlo,  no lo estamos haciendo nada bien, lo hemos llenado de dioses y de tiranos, lo hemos reventado con miedo y  sumisión,  pobreza y sangre,  silencio y  falsedades.
Los niños debéis poneros manos a la obra, cuanto antes.
 Tendréis que ayudarnos.
Llenadlo todo de preguntas, de curiosa rebeldía.
Fijaros en las mapas, son papeles estúpidos que explican qué es la codicia.
Fijaros en la  la historia y haced todo lo posible para leer entre líneas a los invisibles.
Fijaros en las lágrimas porque donde lloran, os necesitan.
Fijaros en las banderas que son golpeadas y quemadas, representan pueblos en los que urge levantar la voz, el puño, la rabia.
Fijaros allí donde se juntan los apaleados para pedir pan, techo, abrigo o salario.
Derramad ternura por todos los costados,
reíd hasta que os duelan los labios,
cantad como si las canciones fueran sortilegios para combatir la violencia que lleva siglos hablándonos.
Querida Paula Omaira,  deberéis ser piedra y rosa, plomo y caricia, cuchillo y semilla.
Poco a poco edificareis sobre estas ruinas.
Poco a poco llenareis las calles de justicia.
Poco a poco, paso a paso, sin ponerse de rodillas.
Paula, hoy yo sé que no todo está perdido.
Os acompañaremos.
 Poetas y jornaleros. Modistas, desempleadas, maestros, panaderas…. hombres y mujeres comunes a los que les roban la vida y el tiempo pa vivirla.
El mañana os espera.
Créeme, las alas  crecen poderosas  si sueñas con ser libre.

miércoles, 25 de marzo de 2015

No importa


Detenciones en EH, como son vascos, no importa.
Detenciones de sindicalistas, como son jornaleros, no importa.
Detenciones en manifestaciones, como son subversivos, no importa.
Detenciones de seguidores del Rayo, como son de barrio obrero y combativo, no importa.
Detenciones día tras día.
Nada importa a la democracia.
Nada importa a los demócratas.
Ni los muertos de antes, ni Iñigo Cabacas.
Ni los suicidados, ni los que pierden ojos.
Ni los emigrantes ni sus cuerpos tiroteados.
Ni los viejos muertos de frío, ni los viejos muertos de olvido.
Ni los niños desnutridos, ni los niños viviendo a la intemperie.
Ni los que se van, ni los que se quedan.
Ni los que enferman, ni los que se cortan las venas con la impotencia.
La democracia mira pa otro lado, nos da la espalda, nos pisotea.
Su nombre es el salvoconducto de los miserables.
En su nombre…..
Las cárceles se llenan, los países se vacían.
En su nombre dejan en carne viva la libertad y la justicia.

martes, 24 de marzo de 2015

Lo peor de todo


Lo peor de todo es la costumbre.
Acostumbrarse a los escuadrones de la muerte
que patrullan las calles, revientan los ojos
y tienen barra libre para los golpes.

Acostumbrarse a las derrotas
que rey a rey, urna a urna,
dejan los países en ruinas.

Acostumbrarse a esta guerra,
que es una paz a medias,
con millones de muertos sobre la mesa.

Acostumbrase a las mentiras
mil y una veces repetidas
que caen sobre los pueblos y sus soberanías.

Acostumbrarse a los duelos y a los lutos,
al hambre y a la mendicidad,
a las fronteras y a las cuchillas,
a las balas y a las masacres,
al imperio y al imperio.

Lo peor de todo es la costumbre,
de vivir sin poner remedio,
de vivir copulando entre los  odios,
de vivir masticando ordenes,
de vivir alegres pero castigados,
de vivir cantando pero  precarios,
de vivir al borde, amando, pero sin amarnos.

Lo peor de todo es la mala costumbre
que tenemos de  sitiar el corazón
pa que no duela.

sábado, 21 de marzo de 2015

Andalucìa, mañana


Andalucía:
Tienes muchos enemigos,
malas bestias sin pezuñas
que de urnas sólo saben.
Nada quieren del reparto,
nada quieren del trabajo,
nada les estorba el hambre ni los desahucios.
Se multiplican y se dividen
la tierra, las casas, los brazos.
Tienes muchos enemigos,
caciques, cínicos, vividores a destajo,
 las mismas bestias de antaño.

Andaluces,
 largos años acribillados,
 largos años de cruces y de látigos,
largos años de engaño,
 largos años,
largos,
de fascismos de cuneta y relicario,
de democracias  que sepultan
la rabia, el duelo, el cansancio.

Andalucía, patria siempre a media asta,
enlutada patria que canta.
Y es un quejido que callan,
y es un dolor que rubrican
los que llevan en las venas
sólo ambición e injusticia.
  Andaluces,
vuestra  historia:
pan pobre,
pobres casas,
emputecidos que huelen a sudor y no a lavanda.
Andaluces,
después de mañana,
otra mañana poco clara,
después de mañana, palabras,
después de mañana  los hijos errantes,
y vosotros deshuesando
la esperanza con un cuchillo sin nácar.
Porque nada cambiará,
salvo el fulgor
de la sangre levantada.

Después de mañana,
otra mañana poco clara
si la voz de los olvidados
no se alza
con su torrencial garganta,
con su memoria irredenta,
con su carne maldecida mil veces
por los canallas.

Después de mañana,
los pueblos...  ¿quién sabe?
sitiando a las malas bestias.

viernes, 20 de marzo de 2015

Quèdate quieto


Quédate quieto,
hay luto en el aire,
no debes decirlo,
no puedes cantarlo,
no puedes  gritar
que la vida se muere,
 se muere.

No puedes
 apedrear al hombre que  cercena los ayes,
no puedes castigar el crimen con tu fuego suave,
no puedes clavar la rabia en sus días alegres.
No puedes,
no puedes,
la vida se muere,
se muere.

 Erre que erre encarcelan
la roja ilusión de parir un mundo en orden.

Quédate quieto,
hay luto en el aire,
no hay mártires,
tan sólo, dormidos, los hijos,
tan solo el silencio del hambre,
tan sólo el escuadrón de la muerte
acechando por si alguien se mueve.

 Quédate quieto,
lo dictan las leyes.

jueves, 19 de marzo de 2015

Israel, elogio de la masacre democràtica


Israel hace elogio de la masacre.
 Deben creer que su dios es el carnicero de una porción de humanidad, que sus profetas necesitan cadáveres, que derrumbar la vida es el camino que les conducirá al paraíso.
Israel se adueña de la impunidad y enorgulleciéndose de ella insiste en su esquizofrénica violencia.
Amos de la ira, del plomo y del soborno, pasan a cuchillo a un pueblo que mastica todos los espantos, día a día.
Y este terror profundo que sentimos al ver su bandera ondear sobre los cuerpos descuartizados, sobre las casas reventadas, sobre la tierra reseca de esperanza, da nausea.
Más allá de las calaveras, de la carne deshecha, de los muertos, queda un mundo que hoy no es capaz de detener a estos abortos de paz y de justicia.
Queda un mundo inútil, a la deriva, cómplice y testigo de un genocidio, otro más, para avergonzar a nuestros hijos.
Y que no nos vengan con cuentos, son millones los israelíes, muchos los que podrían alzar la voz en nombre de ese dios que pilota drones, que derrama azufre, que revienta niños, son muchos, demasiados, los que tienen suficiente poder como para poner a esta bestia de una jodida vez en su sitio.

Si  no ocurre, si no paran esto en seco con la fuerza de su religión, si  sigue perpetuándose, y la guerra es su mejor oficio y las urnas han elegido otra vez a un asesino, nos queda bien claro que los enemigos no sólo son los que tienen nombre y apellidos, también los  que anónimamente los eligen y dicen después: “yo no he sido”.

miércoles, 18 de marzo de 2015

No podemos rendirnos


No podemos rendirnos,
no ahora que caen en  pedazos las alas
todas las alas.
No ahora que rompen en añicos las gargantas,
todas las gargantas.
No ahora que el silencio se esparce por el suelo vencido,
no ahora que masticamos el espanto como si fuera pan enmohecido,
no ahora que  las leyes  convierten en ruina el ardiente canto, la palabra que edifica.
No ahora  que gota a gota,
se desangran los futuros.
No ahora que ojo por ojo,
se arrodilla,
se acribilla,
se asesina,
a los que salen a preguntar,
a los que salen a aullar,
a los que salen con los dientes apretados,
con su rabia a borbotones,
baratos de egoísmo,
preñados de alegría.

No podemos rendirnos.
No ahora,
no mañana,
hay nombres propios  repartidos por las calles
que se niegan a callar,
que se niegan a morir
sin dar la última batalla.