sábado, 24 de diciembre de 2016

Urte berri on 2017


Despedir este año tiene sabor amargo:
Detenciones, encarcelamientos a destajo, periodistas acorralados.
Cantantes, poetas, titiriteros… en la mira de una ley que ata en corto la libertad de expresión.
Las calles vacías. Vigilan.
Vigilan internet y las mezquitas.
Vigilan los viajes, la ropa, las propiedades.
Fotografiar a los alguaciles es punible.
 Denunciar a la monarquía es punible.
 Organizarse en rebeldías, desear ser soberanos, ser joven, ser extranjero, enseñar las tetas…. es punible.
¿Y la palabra?
 Deshidratada.
¿Y la justicia?
A la derecha de dios y de la patria.
¿Y la libertad?
Con las alas atrapadas.
 “El show must go on”
Unos cuantos de nosotros aparentaremos alegría, brindaremos por el tiempo que ha pasado y por el nuevo que llega, nos abrazaremos de buen rollo, tendremos lugar para los buenos recuerdos, las buenas infancias, las victorias cotidianas y pensaremos en medio de todo, que, si hay amor, aún todo es posible.
Pero en la intimidad de nuestro corazón una voz de mujer cansada nos cuenta que casi lo hemos perdido todo.
Nos habla del porvenir y de la sal, de dioses que desfiguran las vidas, de esa agonía de mal morir en el infierno, de mansedumbres esparcidas por los pueblos que ya ni cantan ni se quejan.
En definitiva, esa voz de mujer cansada quiere explicarnos que nada somos ni seremos sin palabras, sin memoria y sin conciencia.

Zorionak eta Urte berri on 2017.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Las mentiras


Naufragamos en un océano de información donde la mentira es lo que mantiene a flote cada palabra, cada imagen, cada declaración.
Mentiras disparadas a bocajarro contra la población que se posiciona en uno u otro lado, ignorando que la verdad quedó allá donde nació el interés de dominar las fronteras y las riquezas.
Centramos la atención allá donde nos dicen: hambrunas esporádicas, guerras puntuales, mares de refugiados que desaparecen, salva patrias democráticos que de pronto se convierten en tiranos, terroristas esparcidos por todos los continentes, catástrofes climáticas, prostituciones varias, corrupciones globalizadas y vamos fijando la mirada y la opinión según nos mandan.
Pero detrás de todo esto queda un mundo cada vez más a la deriva, un mundo donde unos pocos depredan los recursos y la vida.
Es la guerra.
Y no hay victorias. La muerte siempre es un fracaso.
Observar la realidad es quizá la peor manera de adentrarse en el pesimismo.
Encontrar la verdad limpia de sangre es cada día más difícil.
                                                              ………
Siria hoy pelea por no ser otra muesca en el revólver de los imperios.
Nos quieren justificando el horror que han patrocinado allí.
Nos quieren señalando a los refugiados como si fueran alimañas.
Nos quieren clamando por el tutelaje de los más salvajes que manejan la economía a su antojo y esquilman las vidas.
Nos quieren presos del mismo miedo que fabrican.
Por todo esto desde aquí, desde este pequeño país en el que vivo, miro el mundo y me pregunto ¿podremos mañana, cuando tengamos toda la verdad sobre la mesa, cuando se detallen minuciosamente las cifras de muertos, de mutilados, de desperdigados, de traumatizados, de encarcelados, podremos insisto, aceptar que todo eso fue posible porque nuestra obscena credulidad nos convirtió en impasibles?
Repetir la mentira, esa es la consigna.

Después inventarán otro enemigo que aceptaremos como si fuera también nuestro y la historia se repetirá hasta el fin de los tiempos.

martes, 13 de diciembre de 2016

Disimulemos la tristeza


Para Lia Bruno

Disimulemos la tristeza
que no vean las sombras pegajosas que acobardan nuestro aliento,
que no vean la hiel en cada sorbo de leche,
ni el llanto que se distrae al observar a los cautivos de dios y del salario.

Que no vean la cabeza asediada por memorias incompletas,
que no vean que, a veces,
la pena es un vomito compartido,
que no vean que existimos como pájaros confusos
en un cielo que ignora cada estrella.

Disimulemos la tristeza,
escondámosla bajo la piel ,
bajo las armas,
bajo el amor que nos da confianza.

Disimulemos la tristeza,
que no sepan que a ratos ganan,
que a ratos caemos de sus altares
sin gracia ni esperanza.

Que no vean, Lia,
que de vez en cuando
tan sólo  nos queda el sabor de las lágrimas.





jueves, 24 de noviembre de 2016

Cuando muere un poeta


Cuando muere un poeta no pasa nada, apenas ni nos damos cuenta,
ni la lluvia queda quieta,
ni las estrellas se descuelgan,
ni los niños dejan de jugar a la rayuela.
Nada. No pasa nada.
Todos los días nos morimos.
Limosneros de pan y de ternura,
dejamos la vida como si tal cosa.
Como dejamos los poemas sobre mesas,
o en paredes o en plazas donde se amontonan
las huellas de los besos y de las quejas.
No pasa nada cuando nos morimos,
porque somos muchos muriéndonos clandestinos,
en lugares sombríos de humanidad,
porque somos tantos,
tantos los poetas que vamos muriéndonos
huérfanos, errantes, solitarios.
Amados desde distancias remotas,
odiados por tener voz y estrofas,
aislados en un mundo hostil que
nos lleva de cabeza.
Nada pasa, nada.
O sí pasa.
Ocurre que si muere un poeta
cerca del fuego y de las lágrimas,
cerca de la sequía y de las guerras,
cerca de la memoria y de las picanas,
la muerte secuestra una garganta insomne.
Cuando muere un poeta y muere gritando a la barbarie
calla la voz vigilante de quien quiso vivir en pie,
en paz,
eternamente.

domingo, 20 de noviembre de 2016

¿Dònde estàn?


¿Dónde están?

¿Dónde están los intelectuales, los zurdos que desafían, que retan libremente?

¿Dónde?
¿Dónde están cuando se les necesita?

¿Por qué no dicen basta? ¿Les parecerá conveniente la mordaza? ¿Les parecerá un mal menor la asfixia cotidiana? ¿La desintegración de la justicia?, ¿Les parecerá que esta es una realidad masticable para todos o digerible sólo para unos pocos?

¿Dónde están sus consignas? ¿Por qué tanto besamanos? ¿Por qué rendir tanta pleitesía?

¿Dónde, dónde se esconden cuando es preciso hablar alto, claro, cuando es preciso gastar la voz, cuando es urgente usarla hasta la afonía, hasta romperla de tanto grito, de tanta náusea?

¿Dónde están? ¿Defendiendo qué? ¿Dando la cara por quién? ¿Por qué menosprecian a todos aquellos que se arriesgan? ¿A todos aquellos que pelean para no ser cómplices, para no ser mamporreros, para no ser falsos adoradores de becerros?

¿En qué lugar pervirtieron su palabra hasta convertirla en una puta palaciega?
¿Por qué, maldita sea, deshonráis de esta manera a todos aquellos que ponen su vida, su trabajo, su decir como bandera?
¿Dónde estáis poetas, escritores, pensadores, palabristas del sistema?

¿Acaso no oís el ruido de vuestras cadenas?

jueves, 17 de noviembre de 2016

Altsasu



No digas después que no lo sabias,
que nadie te contó que los detuvieron porque les dio la gana,
que es una excepción en democracia.

En Altsasu han detenido a ocho personas por nada,
pero es que antes detuvieron a otras tantas
y antes que ese antes hubo otros tantos detenidos
que también callabas.

No digas que no sabías nada,
sabes pero callas.
La ausencia de coraje es tu mayor gracia.

Di que no te importa,
di que se jodan,
di que el silencio es la mejor proclama
para quienes quieren dejar tu España tal cual estaba.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Las cifras


Las cifras de suicidios son alarmantes.
La gente literalmente se esta muriendo de pena.
Muchos seres  humanos viven acorralados por el miedo a ser, por el miedo a no tener, por el miedo a fracasar.
Es de noche para ellos y la primavera no les llega.
Las mujeres nunca consiguen ser princesas, los hombres no alcanzan tampoco el ideal  de valentía y fortaleza, los niños se arrinconan con sus diferencias, los viejos llegan a sentirse inútiles en esta sociedad donde los que no producen son vomitados a los arrabales a de la indiferencia.
Es decir, no solo se suicidan los que se quedan sin nada, los desahuciados o hambreados. También se suicidan los que no encuentran sentido al sinsentido de esta sociedad enferma.
                                                             *
 El capitalismo vacía de humanidad los corazones, los hace palpitar en un delirio que no todos soportamos: trabajos extenuantes, ocio para consumir sin tregua, drogas, cosificación de los cuerpos.. un frenesí donde lo que menos importa es lo esencial.

De la desesperación debería surgir la fuerza necesaria para cambiar las cosas, pero si esta desesperación es solitaria, aislada, confundimos al enemigo y disparamos contra nosotros mismos.
Se fabrican medicamentos que neutralizan la angustia de vivir , pastillas de todos los colores y formas, diagnósticos a trote y moche que resumen una sola cosa: el ser humano debe adaptarse al dolor que le causan sus cadenas, debe acostumbrarse a la necrosis de tanta violencia porque si respira es para aumentar la riqueza ajena.
En definitiva, el capitalismo extermina de hambre, guerra  y  de pena.
Sostenerlo saludable cuesta millones de victimas.
La pregunta es si seremos capaces de detener el holocausto antes de que sea demasiado tarde.






viernes, 2 de septiembre de 2016

Mi patria


Si quieres saber cuál es mi patria no la busques en los mapas,
no la busques como quien busca un difícil nombre bajos las piedras,
no la busques como quien busca su propia osamenta entre las sábanas.

Búscala como si fuera Ítaca,
como si fuera tan ancha , tan silvestre, tan oceánica,
búscala en los pájaros que sobrevuelan  la buena nueva de los partos.

Busca mi patria en la tierra y el arado,
en las luciérnagas,
en la costra infecunda de los olvidos,
en los libros  que oxidan la vista hasta cegarnos.

Búscala en las calles asfaltadas con corazones precarios,
en las casas donde la vida es una ausencia
creciendo igual que un minotauro salvaje.
Busca mi patria en las palabras.

 Aquí o   donde nuestros ojos no alcanzan.

En las palabras está mi patria.
En cada palabra que  llama,
en la palabra -pan, en la palabra-herida,
en la palabra.

Si quieres saber cual es mi patria, fascista,
búscame allá donde tú la decapitas.




martes, 23 de agosto de 2016

El icono sirio


La idea de que el mundo es un lugar colonizado por la brutalidad es cada día más certera
 La imagen del niño ensangrentado, cubierto de polvo, asustado, fue impactante, un disparo al corazón.
Pero después de ver esta imagen yo, Silvia, una poeta cualquiera, no pude evitar que  los pensamientos me llevaran a ver  los rostros de los niños palestinos  abandonados a su suerte detrás de unas rejas, después estos mismos pensamientos tan tiranos como justos me llevaron hasta los cuerpos  de los niños deformados por el hambre y segui’ pensando no sólo en los niños, también en las madres del mundo que acarrean sus recuerdos por las fronteras y pensé en los padres que se protegen del miedo a morir de balde  y pensé en los viejos anónimos que se abandonan  cuando lo pierden todo, incluidas las ganas de sobrevivir en un sitio que no les pertenece y   entonces, cuando pude mirar el mundo como un todo, sin fragmentos olvidados, sin trozos convenientemente enseñados, sin terrores de primera y terrores de tercera, entonces, exhausta, concluí  que si han sentado a ese niño sirio en los sillones de nuestra casa hasta convertirlo en icono de la barbarie, si nos lo han presentado mientras comemos es porque existe el siniestro objetivo de fabricar opiniones  favorables pa que se afilen mas sables.
Qué quieren que les diga, la humanidad entera tiene muchos enemigos,  deberíamos aprender a estar alerta, conocer todas las trampas de manipulación, preguntarnos por qué este niño interesa que se conozca y otros no, en definitiva es necesario que sepamos  que a cambio de una foto descarnada difundida en horario prime time, estamos siendo preparados para bendecir las masacres por la libertad y la democracia  que, seguro, están a punto de realizar.

domingo, 21 de agosto de 2016

El castigo


El castigo por vivir junto a los otros,
por hacerse presente cuando España
precipita a sus pueblos a la obediencia ...es la cárcel.

El castigo por ser pueblo, por ser joven, por ser soberano
y latir a contracielo en una tierra yerma de conciencia...
es  la cárcel.

El castigo por estar con sus ejemplos,
 por no dejar pasar de largo
 el miedo a perderlo todo:
La casa y los salarios,
la risa y los ahorros,
las alas sin quebrarse…
es la cárcel.

El castigo por ser completamente humano es la reja que aísla,
el escarnio a toca teja,
el olvido en los rincones privados de las celdas.

El castigo por ser Andrés o Alfon o Yolanda,
por ser Iñaki, o Josu o Amaia,
el castigo por tener un nombre propio
en medio de odiosos anonimatos
es soportar la dureza solitaria
de ver pasar los años
mientras fuera muchos callan las torturas esparcidas
y unos pocos martillean el aire con terribles  gritos de justicia.

viernes, 19 de agosto de 2016

Yo me iré


 Yo me iré
y aún quedarán
los escrúpulos caducados
a las puertas de las casas doradas
porque nada les importa salvo el miedo
a que les arranquen la violencia de las manos
con la violencia de los hambreados de la tierra.

 Yo me iré y aun estarán los dioses y sus esclavos
arrodillando vidas con sus paraísos de fábula
porque nada les importa salvo
eternizar su codicia con  el miedo al pecado que no se perdona.

 Yo me iré y aún
quedarán palomas sobre alacranes desafiando
con cada vuelo
el acoso  de sus venenos,
aún quedaran nombres propios buscando
manantiales en la existencia más yerma,
aún quedarán pueblos amaneciendo
a pesar de la noche larga en la que vivimos desde que tenemos memoria

Podre irme en paz
a la tierra o a la nada,
con mi puñado de versos
y el recuerdo dulce de los rostros
que aún hidratan la esperanza
aunque los escrúpulos  caduquen
a las puertas de las casas doradas.





lunes, 8 de agosto de 2016

Brigadas internacionales


No quisieron quedarse con los brazos caídos mientras anochecía
en un pueblo que empeño su amanecer y salió vencido.
No quisieron dejar crecer sus raíces hasta morirse.

Vinieron a los hechos consumados,
a la sangre y a los piojos,
 a quedarse con muñones,
a reventar su futuro con recuerdos que quemaron toda una vida.
Toda.
Vinieron para dejarnos su trabajosa solidaridad,
su ternura,
 su bárbara empatía.

Vinieron porque los paredones  se multiplicaban,
porque las infancias se perdían entre el miedo y el hambre.
Y el miedo y el miedo.
Y el hambre.

Vinieron porque no podían quedarse quietos
mientras aquí el odio arrinconaba a la justicia
y la muerte era a veces un respiro
y la dignidad quedaba a solas,
de espaldas a un mundo que ignorante lo llamaba guerra fratricida.

Vinieron y se hizo babel en las trincheras,
y se hizo babel entre los heridos
y se hizo babel porque quisieron
defender un sueño.
Sólo eso.

Casi sin nombre, casi sin origen,
sólo su cuerpo,
sólo su canto libre,
sólo su amanecer dolido en la oscuridad de una patria  que murió aquellos años
de brutal felonía.


martes, 2 de agosto de 2016

Amor versus justicia


Vamos por la vida repitiendo ingenuamente que el amor lo puede todo, como si fuera un bálsamo prodigioso que nos barniza contra las adversidades, pero lo cierto es que el amor nada puede cuando el hambre es el primer abismo que surge entre dos amantes.
Creemos que con sólo amar, que sólo porque amamos a pleno pulmón el mundo puede volverse en un lugar menos hostil. Nos convencemos de que seremos capaces de ver hermosura en los andrajos, romanticismo en las ventanas sin cristales, ternura en los pezones resecos.
El amor sentido como si fuera un antibiótico que sana día día.
Yo creo en el amor, claro, creo en lo cotidiano, en los ojos de los que aman con la sola condición de ser amables, tiernos, solidarios, creo en los gestos, pero en lo que de verdad creo, por encima de todas las cosas, es en el omnipotente sueño de justicia.
El mundo nada habría cambiado si este sueño no se hubiera multiplicado, si hombres y mujeres no hubieran dado su vida por él a lo largo de los siglos, si personas comunes y corrientes no hubieran ideado fórmulas de lucha para acercar el ideal a la tierra y a la vida.
El deseo de repartir  las semillas, el deseo de conseguir abrigo, el deseo de nutrir de letras a los sedientos de ideas, el deseo de hacer de nosotros seres más humanos. Ese anhelo o sueño o como queramos llamarlo es Lo que ha conseguido que ahora mismo en algunos lugares del planeta  los viejos , por ejemplo, pueden morir casi en paz y casi sin indigencia.
Entonces amar esta bien, pero mejor amarnos calzados, mejor medir nuestro torrencial amor entre las victorias sucesivas y no tener que ponerlo en la mira cuando la derrota nos pudre la existencia.
Debemos amarnos, obviamente, como sólo los y las emputecidas sabemos hacerlo pero sin perder de vista el horizonte nítido donde espera para todos el pan y la alegría .


martes, 26 de julio de 2016

El miedo


Solemos decir o escuchar con mucha frecuencia que el miedo es libre. Como si por sí mismo, el miedo, decidiera dónde instalarse, en qué cuerpo o en qué ideas, en qué país o en qué circunstancia determinada, como si el miedo fuera anárquico , desobediente, caprichoso.
Sin embargo yo pienso que el miedo es de todo menos libre. Obedece órdenes precisas, es sumiso a quienes lo fabrican y nunca, nunca, muerde la mano de sus amos.
El miedo se incrusta en el tuétano de la vida, se cuela a sorbos o de un trago y paraliza a quien lo tiene.
Casi todos los miedos son interesados, sirven para someter, para silenciar, para humillar, para dejarnos bien atados.
El miedo de la mujer al hombre que la pega.
El miedo de los pueblos al hambre o a la guerra.
El miedo de los refugiados a no encontrar quien los proteja.
El miedo de los necios a que se les llenen las calles de extranjeros.
El miedo al terrorismo inmediato, al terrorismo travestido de salva patrias.
El miedo a ser más pobres, a tener menos salario, a vivir peor.
El miedo a quedarnos sin jubilación, sin casa, sin empleo.
El miedo a saber, a la memoria, a los recuerdos.
El miedo pegajoso a no ser queridos, a la soledad,  al mañana sin sueños.
El jodido miedo que nos esclaviza hace muy bien su trabajo, se gana su jornal sucio, triunfa oscureciendo los deseos.
Por esto digo que a mi no me parece libre, me parece un tirano, un déspota servil, un asalariado ruin y peligroso que hace el trabajo más sucio de la humanidad: es el verdugo de cualquier victoria.

sábado, 23 de julio de 2016

Hijas de la madre


¿Quiénes son las hijas del capitalismo?
¿Las putas?, ¿las trabajadoras de las maquilas?
¿Las emigrantes que, errantes, limpian y limpian
de casa en casa, de culo en culo?
¿Son hijas del capitalismo las refugiadas,
las que se ponen el burka mental de la obediencia?
¿Son hijas del capitalismo las asesinadas a cada rato,
las quemadas a cada rato,
las golpeadas a cada rato?
¿Son hijas del capitalismo las anoréxicas, las violadas,
las lesbianas perseguidas,
las viejas hambrientas,
las poetas?
Decidme, mujeres, decidme,
 si somos todas hijas de la misma bestia,
¿cuándo mataremos al padre  que siglo a siglo nos revienta,
que siglo a siglo nos condena
a la servidumbre más ciega?

Decidme mujeres, decidme,
¿Podremos ser libres e iguales en un mundo
que  llama a la tierra, madre,
y a sus hijas, las mujeres, mata, ignora o esclaviza?

jueves, 21 de julio de 2016

La hoguera


Me pregunto mañana, es decir este futuro que está a la vuelta de la esquina, cuánto costará el pan, alimento básico,  quiénes podrán comer proteínas y cual será su nivel de toxicidad.
Me pregunto quiénes de todos los inquilinos de la tierra contarán en sus pueblos con una fuente de agua fresca, con un grifo en sus casas, con una tinaja llena, tan llena como las calles del mundo de desesperanza.
Me pregunto en definitiva a cuánto cotizará la vida.
No podemos cerrar los ojos a este mañana tan profundamente oscuro.
Ahora mismo las colas del hambre son alarmantes.
Ahora mismo, la pena de muerte es un hecho porque millones de seres humanos no tienen qué comer, no tienen qué beber, no tienen ni siquiera un ahora al que agarrarse y están así no sólo porque el terrorismo de los imperios los hambrea,  también porque resultan un estorbo y no importa que mueran.
No importa que el maíz, el trigo, el arroz… cotice en bolsa y con esto, con este juego siniestro de codicia, se empuje a países enteros al exterminio.
Nada importa si de lo que se trata es de aumentar las ganancias aunque el peaje ineludible sean personas.
Comer será mañana  un privilegio para unos pocos, para demasiados pocos.
Y el primer mundo que mira con indiferencia como en esos otros mundos  caen los cuerpos extasiados y desnutridos, mira también con  indiferencia esa filas largas de hambrientos don de esperan la limosna de un poco de alimento.
Es un mundo perverso que debemos cambiarlo.
Para empezar a ejercer esta humanidad con la que fuimos paridos creo que no podemos aceptar que el hambre sea un mal más,  debemos pensar que es el peor de los crímenes, que hay quienes están interesados en perpetuarla y en sacar beneficios de ella.
Que por unos pocos malabaristas de cifras, astutos y genocidas,  millones malmueren poco a poco porque no tienen comida.
Esos pocos malabaristas tienen nombres y apellidos.
Morir de hambre, pasar hambre, tener hambre no es casual ni inevitable.
Los que la diseñan deben  ir a la hoguera con sus vanidades.



domingo, 17 de julio de 2016

Los muñones


Vivimos  una guerra global. Montones de cadáveres esparcidos por Irak, Siria, Francia, Afganistán, Palestina, Madrid.
Ayer, ahora y mañana.
Ponemos el hambre,  todas las hambres posibles. El hambre seca de territorios esquilmados y desérticos, el hambre opulenta de los campesinos que trabajan para nunca alimentarse, el hambre de los arrabales donde la pelea es encontrar antes que otros un pedazo de pan o de carne.
Ponemos las pobrezas, todas las pobrezas. La harapienta y a veces conforme de los parias, la de los trabajadores que también son esclavos, la de los endeudados que se asfixian, mes a mes, con los pagos, la de los jubilados que mueren precarios.
Ponemos el silencio. La palabra está entre rejas. Mover los labios es ya un delito. En las calles, en las canciones, en los poemas. Es mejor morir callado que vivir con la voz y el puño en alto.
Ponemos la asfixia, nuestros pueblos humean aire purulento, nuestros ríos son vertederos, nuestros mares guardan en su barriga toda la podredumbre  del consumo desbocado.
Ponemos las enfermedades, los empobrecidos enferman  con el gas naranja o con el   veneno que se vende en los supermercados.
La guerra es  no sólo contra los países donde  abiertamente discurre la sangre, no sólo.
Es  contra todos nuestros derechos, contra todo intento de justicia, contra todo esfuerzo por dulcificar las vidas.
Un mundo aterrado y aterrador.
                Y huye la humanidad, huye, huye, huye….. hacia ningún sitio.
Mañana ya serà tarde.
La noche se esparce inmensa.
 La paz arrastra sus muñones sin nada que la alumbre.

jueves, 14 de julio de 2016

15 de julio 2016



Nací un día 15 de julio, hace 48 años.
Ha habido muchas tormentas en mi vida, de algunas pensé que no sobreviviría, de otras tormentas aprendí  algo, de otras muchas nada.
Mi corazón ha sido  como un cáliz, a veces rebosante de risas, a veces de ternura y  a veces también de hiel.
                 Nunca he podido odiar  aunque lo he intentado.
Tengo tan mala memoria que olvido porqué y a quién guardo rencores.
Siento envidia de las poetas buenas, de la gente buena.
Reservada, ingenua, frágil por fuera y por dentro, dura como una piedra.
                Me obsesiona el paso del tiempo pero sobre todo me obsesiona no dejar el mundo al  menos un poco mejor de lo que lo encontramos.
Cada 15 de julio amanezco con estos pensamientos, con este miedo a morirme dejando todo patas arriba y que nuestro empeño por mejorarlo haya sido en vano.
Repaso entonces el mundo lejano y también estos mundos diminutos en los que habitamos lo cotidiano Me desespero.
Quizá Venezuela pueda, pienso.
Quizá Latinoamérica pueda.
Quizá  mañana, la humanidad, aprenda a mirarse el ombligo.

Asì que ell día de hoy lo pasarè, un año màs,  buscando el candil de la utopía que puede alumbrar el oscuro lugar donde, hace 48 años, llegué a la vida.

..........

Dadme una esperanza por pequeña y famélica que os parezca.
La que sea.
No pongo quejas, la necesito cerca.
Quiero creer en ella pa crecer con (al menos) una idea que me sostenga.
Necesito semillas pa mi conciencia.
Una esperanza, una, que me lleve de la mano a tirar piedras,
a gritar en las calles,
a llorar cuando consiga ponerme en pie gracias a ella.

Dadme una esperanza, la que os sirva en estos tiempos de pena.
La necesito con su razón a toda prueba.

Dadme una esperanza,
una sola,
con una basta
pa seguir apuntalando la vida con poemas.

martes, 5 de julio de 2016

Lo imposible


Las palabras, a veces, son fronteras  que no nos atrevemos a traspasar.
Las palabras, a veces, siembran miedo, atan en corto, enjaulan las vidas.
La palabra “imposible” es una de ellas,  hemos dejado que esa sola palabra ;“imposible” nos meza los sueños hasta hacer de ellos pesadillas.
Repetida hasta el vómito nos pone de rodillas.
 “Imposible” erradicar el hambre del mundo.
 “Imposible” la paz completa.
 “Imposible” que haya un salario digno pa todas, un techo pa todas las familias, boticas pa todos los enfermos,
“Imposible” esto y aquello y los individual y lo colectivo y lo solidario y lo justo y la soberanía.
Lo imposible pone piedras en el camino de la utopía.
Sencillamente secuestra nuestro futuro.
Nos ancla en la derrota pa que vivamos alegres con las migajas, con la caridad, con apenas unos harapos, con apenas algo de abrigo.
Yo creo que la historia está llena de imposibles victoriosos.
Que lo imposible es posible siempre que no se ceda un paso.
Y que a las palabras, a veces, no hay que hacerles mucho caso.

sábado, 2 de julio de 2016

Los viejos


Los viejos que yo conozco se merecen mucho respeto.
No sólo porque la guerra incivil les dejo cicatrices, impotencias, exilios, cárceles, hambre, fosas comunes.
No sólo porque resistieron una dictadura terrible de silenciosas delaciones, de curas cortando manos con su moral podrida, de caciques y patrones, y humillaciones continuas.
No sólo porque sobrevivieron muchos en la clandestinidad, encerrados como ratas en zulos en sus propias casas, aislados en sus pueblos por los vencedores de la ignominia, perseguidos, sin trabajo, hambreados, puteados, exhibidas como monstruos por las calles con sus melenas rapadas.
No sólo porque han tenido que tragar con una monarquía heredera del crimen y del desfalco, no sólo porque quisieron plantar cara y salieron a la calle y recibieron ostias por todos los lados y quisieron aún en la transición cambiar las cosas, en las fábricas, en los talleres, en los andamios, llenándolos de lucha y solidaridad.
No sólo por eso merecen respeto también porque ahora, enfermos y cansados, muchos de ellos mantienen  a sus hijos y a los hijos de sus hijos y son nuestra memoria y el espejo de nuestra vergüenza porque no hemos sabido estar a su altura.
Así que dejen de decir que son los culpables de que el PP haya ganado las elecciones.
No caben más humillaciones en sus vidas.

jueves, 30 de junio de 2016

Empecemos de nuevo


El miedo a no hacer historia debería ponernos de acuerdo.
Las embestidas a la clase trabajadora siempre son feroces, pero en estos últimos años nos han dado ostias por todos los lados y salvo casos excepcionales, ponemos la otra mejilla pa ir rápido del nuevo al trabajo o al paro.
Y no es que no tengamos espejo donde mirarnos, todo lo contrario.
Hay mucho trabajo por hacer, los hambreados ni siquiera saben que lo son, los trabajadores ni siquiera saben que lo son, los derechos han sido arrancados y parece como que no se echan de menos aquello tiempos donde la fuerza sindical mantenía a raya a los dueños de nuestro tiempo y de nuestros brazos.
Mañana, seguro, otro hombre se abrasará con gasolina a la puerta de un ministerio, otra mujer se arrojará por la ventana pa no verse sobremuriendo en la calle, otros niños mirarán el pan de otros y pensarán que la mala suerte  hizo que  nacieran en el lugar equivocado, otros jóvenes marcharán lejos sin la esperanza de un regreso, otros viejos se dejarán morir porque no hay con qué pagarse las boticas, la luz, el agua.
Otros hombres y mujeres trabajarán por unas horas o trabajarán jornadas interminables o vivirán la incertidumbre de los despidos fulminantes, de las condiciones infrahumanas, del “cállate” que hay muchos esperando pero aún hoy se vive todo esto como males individuales que azotan puerta a puerta.
Creo que no todo está perdido, es verdad, lo decía al principio, hay mucho trabajo por hacer, mucha alienación por destruir y no valen lamentos a esta hora.
Es tiempo de construir, poco a poco, hombro con hombro, tenazmente, sin dejarnos embaucar una vez más por los cantos de sirena, amarrémonos fuertemente al mástil de la conciencia. Cada emigrante, cada desempleado, cada trabajadora doméstica, cada poeta, o panadero, o repartidor de propaganda o vendedora de claveles por la calle, cada maestro o autónomo o estudiante, cada uno de ellos, de nosotros, tiene la llave que abre la puerta de la victoria y la llave que cierra la puerta de la explotación y de la pobreza.
Hay mucho en juego, empecemos.

Empecemos de nuevo


El miedo a no hacer historia debería ponernos de acuerdo.
Las embestidas a la clase trabajadora siempre son feroces, pero en estos últimos años nos han dado ostias por todos los lados y salvo casos excepcionales, ponemos la otra mejilla pa ir rápido del nuevo al trabajo o al paro.
Y no es que no tengamos espejo donde mirarnos, todo lo contrario.
Hay mucho trabajo por hacer, los hambreados ni siquiera saben que lo son, los trabajadores ni siquiera saben que lo son, los derechos han sido arrancados y parece como que no se echan de menos aquello tiempos donde la fuerza sindical mantenía a raya a los dueños de nuestro tiempo y de nuestros brazos.
Mañana, seguro, otro hombre se abrasará con gasolina a la puerta de un ministerio, otra mujer se arrojará por la ventana pa no verse sobremuriendo en la calle, otros niños mirarán el pan de otros y pensarán que la mala suerte  hizo que  nacieran en el lugar equivocado, otros jóvenes marcharán lejos sin la esperanza de un regreso, otros viejos se dejarán morir porque no hay con qué pagarse las boticas, la luz, el agua.
Otros hombres y mujeres trabajarán por unas horas o trabajarán jornadas interminables o vivirán la incertidumbre de los despidos fulminantes, de las condiciones infrahumanas, del “cállate” que hay muchos esperando pero aún hoy se vive todo esto como males individuales que azotan puerta a puerta.
Creo que no todo está perdido, es verdad, lo decía al principio, hay mucho trabajo por hacer, mucha alienación por destruir y no valen lamentos a esta hora.
Es tiempo de construir, poco a poco, hombro con hombro, tenazmente, sin dejarnos embaucar una vez más por los cantos de sirena, amarrémonos fuertemente al mástil de la conciencia y cada emigrante, cada desempleado, cada trabajadora doméstica, cada poeta, o panadero, o repartidor de propaganda o vendedora de claveles por la calle, cada maestro o autónomo o estudiante, cada uno de ellos, de nosotros, tiene la llave que abre la puerta de la victoria y la llave que cierra la puerta de la explotación y de la pobreza.
Hay mucho en juego, empecemos.

sábado, 25 de junio de 2016

Oaxaca


¿A quién importan?
¿A quièn importan  las aulas vacías, las sumas que restan,
los niños puteados porque no tienen con qué pagarse unos libros?
Silencio.
No mueren, los matan.
Los matan mil veces,
 su objetivo también es  
que tenga miedo la infancia  a acercarse a quienes dan semillas a cambio de muerte.

Pero decidme, ¿a quièn importan a esta hora?
¿Acaso el mundo se estremece?

Y yo una vez fui niña y fui a la escuela más o menos alegre.
Con todos mis libros
y un montón de papeles.
A mis maestros no los mataba nadie, tan solo su hastío, su terrible mansedumbre, su alergia a los juegos y a los renglones torcidos.
Mis maestros  no fueron ejemplo de nada,
ni una barricada, sòlo crucifijos,
ni una asamblea, sòlo  castigos,
ni una pizca de empatía, sólo banderas y patria rojigualda.
Pero en México los matan porque sirven.
Porque no quieren que las escuelas sean lugares donde no quepan los pobres.
Yo  pienso a esta hora en mis maestros,
en si alguna vez se limpiaron la babosa indiferencia,
en si son capaces de mirarse en el espejo de Oaxaca
para ver que la mejor lección que se enseña es la dignidad y que por ella hay maestros que  mueren.

miércoles, 22 de junio de 2016

Me cansè


Me cansé de buscar un lugar silencioso  donde no se escuche el estridente ruido de la democracia haciéndose añicos desde el principio.
Es agotador asomarse a los pueblos y ver las sombras que dejan las urnas, las trampas, los juegos sucios, las estafas, la hipócrita actitud de los arrogantes que desean estar arriba pa pisarnos el cráneo, el pan, las cadenas.
Me cansé de pensar que es posible, que quizá las promesas serán ciertas, que vendrán tiempos mejores si vamos de la mano de los que aún no llevan corbata, de los que aún dicen que representan a esta mayoría defenestrada por la pobreza.
Me cansé de mirar el mañana con ese barniz de ilusión fantasma, me cansé de escuchar sus palabras huecas de verdad, lejanas, templadas, arrodilladas.
Me cansaron sus ilustradas interpretaciones, sus sesudos análisis, sus guiños al marxismo, sus números mágicos, sus abrazos al capital.
Me cansaron todos, me hartaron hasta la náusea. Porque soy mujer y soy de pueblo y soy trabajadora y de nosotras no hablan.
No creo en dios, no creo en sus representantes, no creo en estos postulantes que bajan la voz cuando de lo que se trata es de alzarla, de romper la inercia de los buenos modales para sacar a la calle a todo un pueblo que lleva en la cruz demasiado tiempo.
Me cansé, me cansaron, me agotaron sus sueños.
Sólo la conciencia emancipada puede hacerlos ciertos y de eso, claro, los demòcratas no hablamos.

lunes, 13 de junio de 2016

La cicuta


De nada sirve una sonrisa cuando  es oscura la vida,
tan oscura que,  ciega,
sin retinas,
se arrastra a duras penas
sobre yermas ilusiones de justicia.

De nada sirven los colores,
de nada las hermosas caligrafías,
de nada sirven las poemas escritos
en oscuras habitaciones,
donde los niños distraen el hambre
llorando hasta faltarles el aire.

De nada sirve decir que aùn es todo posible
si pensar en el mañana es pensar en el fracaso
de no tener pan pa los hijos,
de no tener ni siquiera una certeza,
de no tener siquiera un sueño tibio con al menos una manta.

De nada sirve que les digan que su tiempo de pobreza ha terminado
que el futuro será su refugio,
que los mesìas azotaràn a los mercaderes.

De nada sirve, es cicuta para la lucha de clases.
Palabras que nunca se harán hueso y carne.

martes, 7 de junio de 2016

Cuando digo paz


Cuando digo paz, digo tierra, digo infancia, digo silencio.
Cuando digo paz, digo paz, hasta agotar mi aliento.
Digo paz pero no callan los muertos,
ni callan los abismos por donde caen al vacío
las memorias terribles,
los terribles sacrificios,
los horribles gatillos con sus dedos de carne y hueso.

Cuando digo paz, digo pan, digo semillas, digo silencio.
Cuando digo paz, digo paz hasta agotar mi aliento.
Digo paz pero no calla el hambre,
ni callan los cuerpos comidos a sì mismos,
ni callan los desiertos poblados de cuerpos resecos,
ni callan las mujeres que paren uno tras otro niños hambrientos.

Cuando digo paz, digo paz, no digo mañana, ni quizá,
digo ahora mismo.
Paz para los vientres y los cielos,
paz con letras y con leche,
paz sin plomo y sin cuarteles,
paz entera,
paz sin plazos.
Paz sin tregua.

lunes, 6 de junio de 2016

La patria


Últimamente la palabra “patria” suena como un martillo que golpea sin cesar. No es que la tenga en mi lista de palabras sucias, no, todo lo contrario, me gusta esa palabra cuando habla de la tierra Palestina, cuando se usa para explicar Venezuela, cuando se manosea pa llamar  Euskal Herria, es decir, me agarro a ella cuando lo que pretende es definir  la libertad.
Pero ahora que estamos en campaña electoral y que parece todo tan democrático y festivo, que se canta la internacional  y se hacen cuentas y promesas, de pronto “patria” está en boca de todos.
Se habla de “patria” pa decir que se respeta el derecho de autodeterminación, se habla de “patria” pa decir todo lo contrario, se habla de patria pa explicar que los otros no son patriotas, se habla de patria con la intención de recordarnos tiempos pasados, se habla de patria pa asustarnos, pa ilusionarnos, pa sobornar votos, pa arrancarlos de las manos de otros.
En fin, la patria, la España de la que hablan, esa España donde prefieren apelar a la unidad con cualquiera de las excusas, olvida que hablar de patria lleva implícito hablar de soberanía, económica también. Y qué curioso todos  esos patriotas han decidido sacar de sus discursos el criminal pago de la deuda, la esclavitud que vivimos por atender a los acreedores, la delirante dependencia de los imperios. Es decir ¿qué es hacer patria para ellos?
Parece que la patria que se propone es la de los vasallos:
¡Viva la OTAN, el Euro, el rey, vivan las cadenas, los obispos
y vivan los pequeños caudillos!

domingo, 5 de junio de 2016

Gladys del Estal, ( asesinada 3 de junio 1979)


 .
3 de junio de 1979

 Fue asesinada Gladys del Estal Ferreño por el guardia civil José Martínez Salas en Tudela (Navarra), durante una manifestación antinuclear. El asesino fue juzgado el 14 de diciembre de 1981 en Pamplona en un proceso lleno de irregularidades, y condenado a sólo un año y medio de cárcel, que no llegó a cumplir, casi la misma pena que la de un ecologista de Mallorca (un año de cárcel), cuyo único delito fue colocar una pancarta de protesta contra la muerte de Gladys.

Que fácil fue matar a una mujer sentada.
Qué fácil el disparo en la nuca, la patada.
Por cojones, porque le dio la gana,
porque ordenaron dar caña,
abrir fuego,
 dispersar la paz a golpes de culata.

Qué fácil decir después
 que fue imprudencia temeraria
para pasar página con el asesino premiado
con medallas.

Qué difícil es hoy mirar pa atrás,
recorrer los caminos de tu ideario,
ver que tus huellas están aún marcadas,
que no tuviste la sencilla revancha del castigo a los canallas.

Qué difícil es creer en las urnas
cuando se atajó a la conciencia con metralla,
cuando se reventó tu vida con un tiro de gracia,
cuando por tu nuca, Gladys, entró el plomo
y por la nuca de los pueblos entró  la democracia. 

domingo, 29 de mayo de 2016

A.C.A.B.


Si llevar en un bolso las palabras A.C.A.B. es  delito
y es  delito escribir en un muro la palabra tortura
y es  delito ser titiritero
y es  delito la poesía irreverente con dios y sus plagiadores
y es  delito cuestionar a la monarquía y sus odiosas mansedumbres
y es  delito ser jornalero y sindicalista,
joven y rebelde,
polìtico de los pies a la cabeza.

Si es  delito decir al ladrón  que es ladrón en su cara,
si es  delito quejarse de la  austeridad genocida,
de las colas del hambre,
de la vida a rastras,
de la muerte cotizando al alza.

Si es un delito vivir libre,
hablar libre,
pensar libre.
Si es delito  esto y mucho más.
Díganme qué puedo hacer con estas alas atrofiadas,
con este corazón a prueba de picanas,
con estas manos limpias de dictados.
Díganme qué puedo hacer con esta libertad
castrada con  leyes.
 Díganme qué hacer con esta libertad
que atan en corto los que más   temen.

martes, 24 de mayo de 2016

Cruzarse de brazos

Si te cruzas de brazos
cuando mueren de lejos,
cuando es lejos la pena,
cuando son lejanas las quejas,
no vengas después a pedir nuestra mano,
nuestra cálido pecho,
nuestro tiempo guardado para días de tregua.

Si te cruzas de brazos
cuando es cerca la muerte,
cuando la pena corroe el patio donde envejeces,
cuando es aquí donde la casa se vacía a golpe de leyes,
no vengas después a contarnos que te faltan las canciones,
que no hay niños riendo,
que se fueron llorando nadie sabe adónde.

Si te cruzas de brazos
cuando  rompen los huesos como si fueran cristales,
con porras, porras, picanas.
Si te cruzas de brazos
cuando el aire se pudre,
cuando se pudre la vida,
cuando es tanto lo podrido que hasta tú mismo lo sabes,
si te cruzas de brazos también entonces,
si nada te importa
y nada te duele
y vives ajeno, vives en paz,
vives risueño y alegre,
eres la coartada perfecta para que la barbarie nunca se acabe.

domingo, 22 de mayo de 2016

El trueque

Yo les juro que a mí me gustaría estar de nube en nube.
Me gustaría ir del amor a la esperanza
 en un viaje interminable donde la risa sea mi único equipaje.
Pero hoy la huelga de hambre es un espejo donde mirarme.
Hay quienes están en la cárcel
mientras se pudre el aire.
Nos falta el jornalero, el joven rebelde, la anarquista.
Nos faltan los pulmones de quienes limpian las calles.
Nos arrancaron de cuajo sus nombres
para castigar el hambre y la osadía
de quienes exigen tierra, alas, semillas.
Nos falta su desobediencia terca,
la voz que no se quiebra.

Hambre ofrecen,
hambre dan,
cambian hambre por  libertad.

sábado, 21 de mayo de 2016

El club de los poetas rojos (Gasteiz)


El Club de los poetas rojos  ha hecho de la lectura de poesía una manera de ir sembrando conciencia. Sus voces curtidas, sus luchas incesantes, sus geografías dispersas nos invitan a creer que aún todo es posible.
Su trabajo es delicado, contundente, generoso.
 Poesía de carne y hueso.
Lectores voraces que husmean la actualidad poética, que recuperan  a mujeres republicanas que escribieron, a hombre que dieron la talla con sus versos y fueron tiroteados, a gente levantada en pie de paz con sólo sus estrofas por bandera.
Escuchamos, gracias a ellos, a Hernández, León Felipe, Ángela Figuera, Gloria Fuertes, Alberti, Celaya, BLas de Otero, pero también a poetas que se empeñan ahora mismo en construir utopía a golpe de versos: Antonio Orihuela, Sofía Castañón, Rafael Calero, Enrique Falcón, Scotta, Marisa Peña y ese largo etcétera de escribidores obstinados en crear poemas que agiten, que no distraigan.
 Lectura tras lectura, en plazas, casas okupadas, bibliotecas, van llenando el silencio con palabras que se clavan y no se olvidan.
La poesía no es nada  si no hay quien haga de ella canción, llanto o carcajada.
La poesía no es nada si no hay quien la ponga a vivir al lado de los que callan.
El club de los poetas rojos la acerca, la convirte en estribillo, la limpia de clasismo.
Sudor, piel y poemas en sus venas, así hasta la victoria.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Amo Rosell

Imagen de Paco Garabato

Juan Rosell, presidente de la CEOE, ha dicho que el trabajo fijo y seguro es un concepto del siglo XIX ya que en el futuro habrá que ganárselo todos los días.
No es la primera vez que nos vienen con estos cuentos.
 Con su actitud de amo, con su hablar de amo, con su filosofía de amo. Piensan que pueden decir lo que les venga en gana. Y lo hacen.
Se acabará eso de currar todos los días.
Se acabará enfermarse y seguir cobrando.
Se acabará tener hijos y después volver al trabajo.
Se acabará jubilarse, ¡A morirse a pie de tajo, como está mandado ¡
Pasar hambre no es tan malo.
Los grilletes están bien engrasados.
Nos mirarán los dientes antes de contratarnos.
Nos abrirán las piernas pa saber si hemos fornicado.
Y rubricarán los títulos de propiedad que llevan nuestro nombre para ponernos a la venta en cualquier mercado.
Bienvenidos al siglo XXI, el siglo que nos devuelve a los tiempos del feudo, del derecho de pernada, de los vasallos.
El amo está enfadado, no gana bastante si tiene que pagarnos.
El amo está indignado, le atormentan los sindicatos.
El amo siempre tiene razón, todo es culpa de los asalariados.
Pero si el amo recuerda los siglos pasados deberá recordar también que las cadenas  dolieron tanto   que  liberó las conciencias y puso en pie, furiosos, a los explotados.
Deberá recordar que no nacimos para ser esclavos.
Deberá recordar que nunca agachan la cabeza los que van a ser ahogados.

miércoles, 4 de mayo de 2016

La premeditaciòn


La mala suerte no interviene
cuando el hambre acuchilla los vientres inflamados,
ni se pone a caducar la garantía de vida
sin tener en cuenta que son  los dueños del uranio y de la guerra
los que visten de luto las banderas.

La mala suerte no hundió a los hombres en las historias olvidadas,
ni permitió que fueran las mujeres  la mitad más golpeada,
ni consiguió, la mala suerte, crucificarnos por los siglos de los siglos
con el miedo al pecado,
con el miedo.

La mala suerte es cosa de unos pocos resignados.
No existe azar en la injusticia, es premeditada.
Calcula quienes serán sus víctimas,
cuerpo a cuerpo o por millares,
de sed o de patadas,
de pena o de rabia.
Hay pocas muertes casuales,
pocas hambrunas casuales,
ningún genocidio sin culpables.
Ningún desahuciado se muere
si antes  la injusticia  no ha premeditado su cadáver.

domingo, 1 de mayo de 2016

La tripa


Cuando yo era una niña recuerdo que venían a la escuela tres hermanos pobres. Muy pobres.
Eran callados, tristes, olían a meado y llevaban los dientes agujereados y negros por las caries.
Estaban en cursos inferiores al mío y no sé cómo era su rendimiento escolar, imagino que aprendían poco, con la tripa vacía resulta muy difícil avanzar en la vida.

No sé qué suerte corrieron, no sé si el destino les preparo una vida mejor y ahora están con la nevera llena y la sonrisa permanente. Ojalá.
Ver a aquellos hermanos, apelotonados los unos con los otros, sin juegos ni amigos, sin libros bajo el brazo,  me hizo preguntarme sobre la pobreza, sobre la diferencia que había entre ellos y nosotros, sobre sus silencios, sus miedos y sus miradas derrotadas.
Éramos niños y ya contemplábamos las heridas que va dejando en la infancia una vida de miserias.
Ahora ya soy mayor, casi 50 años  y como cuando estaba  en el patio de la escuela, al mirar a los tres hermanos cabizbajos me preguntaba por qué era tan larga su pena, hoy, al contemplar el mundo me pregunto por qué  tantos  millones de personas   no conocen una tregua.
¿A qué clase de mundo infernal  fuimos arrojados?
Algo tan elemental, tan sencillo y tan cotidiano como es saciar el hambre y la sed es un privilegio en casi cualquier sitio.
Porque da la gana de que sea así.
Porque no alcanzamos a ver la dimensión de esta tragedia, el verdadero holocausto de la pobreza extrema.
En Cuba no existe la malnutrición infantil severa.
Más de12 millones de niños en Estados Unidos se enfrentan al hambre y a la inseguridad alimentaria.
Díganme, si Cuba, con tan poco recursos y tantos enemigos puede, ¿por qué entonces, en el país más democrático del mundo, son ejecutados migaja a migaja?
Pensemos qué infancia hubieran tenido los hermanos de los que hablaba al principio de haber nacido cubanos.
¿Y si fueran nuestros hijos? ¿Què lugar de los dos elegiríamos para asegurarnos su supervivencia?
Pues eso.

viernes, 29 de abril de 2016

Poesia prescindible


Supongo que las personas que leen poesía imaginan que nosotros, los poetas, somos seres que vivimos  entre lo místico y lo terrenal. Mujeres y hombres sensibles y malditos, a veces atormentados, a veces narcisistas, espirituales, fracasados, amargados o estúpidamente amorosos.
Una especie de minotauros vulnerables y heridos que caminan  sin tomar nota de lo que les  sucede a los otros.
Yo no dudo de que haya poetas que quepan en este estereotipo, somos muchos haciendo este oficio.
 Algunos se lavan las manos antes de ponerse a escribir unos versos, (simbólica y reverencial manera de enfrentarse a la poesía), otros alardean de sus borracheras, otras cuentan sus promiscuidades sexuales, exhiben sus bibliotecas fecundas, enseñan las tripas de sus escritorios, otros se duelen porque les quitan su parcela de protagonismo, otros necesitas casi siglos pa dar por finalizado un soneto, otras escriben al dictado de modas efímeras donde se refleja el desagüe adonde van a llegar las personas cuando no tienen conciencia.
 Así, vamos viendo infinidad  de maneras de enfrentarse a la poesía, es decir, a la vida misma.
Yo vengo a contarles mi caso, otro más, uno cualquiera:
Escribo a ratos breves y con  alevosía: en las esperas hospitalarias cuando  la muerte  fumiga sin pedir permiso, mientras escucho el silencio acusador de las calles, con el luto de mil derrotas ondeándose sin historia, cuando la fugaz alegría de los niños rompe los cristales de mi monotonía, al ver a los pájaros morir de frío sobre las aceras, en las primaveras lentas cuando sólo llueve y llueve…. y la hostilidad del mundo se multiplica en cada rostro que camina.

Es decir, deletreo el  dolor que asoma ante mis ojos, pa que ni uno solo quede sin escribirse.
El mío es un activismo cómodo, confortable;  afilar palabras mientras otros dan por nosotros la cara no tiene mérito si comparamos.

En muchas ocasiones, los poetas nos dejamos barnizar por la adulación y llenamos los espacios con espejos para mirarnos y vamos poco a poco alejándonos de los héroes y heroínas que nos rodean y que empujan la realidad para hacerla más llevadera.
En todos los lados, en barrios, pueblos, en ciudades, mujeres y hombres  a contracorriente, intentan hacer de sus entornos, lugares más amables. Y de manera multitudinaria o en grupos pequeños alzan la voz por los refugiados, por el aire limpio de cementeras, por un sindicalismo decente, por la  soberanía de los pueblos, por los torturados, por la memoria, contra las guerras, o las fosas comunes, por la sanidad, el techo, el pan pa todos.
A pie de calle, en primera línea, en el tajo.
Arriesgando sus jornales, sus familias, sus libertades.
Yo, siento vergüenza por las 28 limitaciones que tengo, una por cada  letra,  son de otros las conquistas y las victorias, mío es sólo este empeño  de ser poeta en un mundo de locos maestros de sueños.

Cada cierto tiempo me sorprendo escribiendo sobre esto, porque siento pudor cuando alguien en una asamblea, o en una plaza lee uno de mis poemas. Me siento en deuda con los que luchan, con los que buscan a tientas manos a las que asirse, con los que son luz, ternura, rebeldía.

Apenas somos algo los poetas en este río de humanidad y  gracias a los que no se rinden, este oficio se hace carne y se hace hueso y se hace voz. Y  roza, casi, lo imprescindible.