martes, 12 de diciembre de 2017

El pan y mi poesía


Yo quiero poesía para todos, poesía que no cueste el esfuerzo de renunciar al pan o a los vinos.
Ahí es donde quiero que estén mis versos.
La poesía, si aún soñamos con hacer de ella una herramienta, debe ser humilde, necesaria y accesible, como el agua.
Y para conseguir esto no basta con sacar los versos a la calle, con gritarlos, con agitarlos igual que banderas ciegas, no basta con ser la voz del desencanto. Si alguien, quien sea, desea en la intimidad de su casa, leer lo que hemos dicho en su nombre, pero no puede adquirir el libro, entonces, nuestro discurso, (al menos el mío), queda vacío.
Siempre me cuestiono a mí misma por la distancia que existe entre mi decir y mi hacer y por esto intento que cada vez haya menos abismo.
Mi obsesión es desempeñar este oficio con la pulcritud de la coherencia.
Hace tiempo que decidí ser poeta para acompañar con mi voz la barbarie de este tiempo, hace tiempo que mi poesía va unida, como un cordón umbilical, al llanto y a la ira y por esta decisión que tomé creo que de nada serviría mi escritura si luego quienes sufren la tragedia de todas las injusticias no pueden tener los poemas que deletrean su dolor, nuestro dolor y que son el nombre propio de nuestros escritos.
Me debo a los que padecen callada y diariamente. Mi deseo es que puedan llevarse versos al corazón como se lleva aire a los pulmones, sin apenas darse cuenta. Sin más peaje que la gratuidad de internet o la venta de mi poemario a precios asumibles.
Yo sé que sueño demasiado pero hay más que sueñan conmigo. Editorial Reflector también lo hace, tercamente, con cada nueva edición, con cada nuevo autor, a cara descubierta.
Los sueños son pequeñas huellas que muestran el camino hacia Utopía.
Yo pongo mis dedos pegados a la tierra para leer hacia donde se dirigen.
Ojalá sirva caminar. Ojalá mi poesía sea capaz de acompañarlos en estos tiempos de vigilias.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Los sudarios



 Mientras Palestina desparece de los mapas, mientras borran sus fronteras a golpe de masacre, de cárcel y de hambre, tejen sudarios para los niños.
Tejen sudarios porque saben que morirán más y más deprisa, porque no van a dejarse arrebatar Jerusalén, porque ya todo lo han perdido.
Tejen sudarios para los niños mientras detienen a sus hijos,
mientras cae el plomo y las casas se convierten en ceniza,
mientras se desangran los olivos y el cielo supura luces que asesinan.
Tejen sudarios y guardan las llaves, tejen sudarios y se miran las manos y tejen más rápido y tejen y tejen, tan blanco, tan blanco, tan rojo de pronto, de pronto tan rojo.
Tejen sin luz, sin aire, sin pan, con muñones.
Tejen las madres, tejen los padres, tejen los huérfanos que vieron la muerte precoz y de balde.
Porque van a defender su tierra tejen y tejen sudarios con rabia y con lágrimas.
La guerra ha empezado, el Imperio está alegre, Israel ya dispara.
Los niños se enfrían, nunca un sudario sirvió al mundo de abrigo. 

viernes, 1 de diciembre de 2017

De espaldas


A veces tranquiliza pensar que un día la historia pondrá en claro las cuentas.
Tranquiliza pensar que los que hoy viven la gloria belicista, mañana serán sepultados con la ira de los pueblos que están siendo diezmados.
Quizá entonces Libia, Irak, Siria, Afganistán o Palestina muestren la verdad de sus entrañas a los que quisieron imponer violencia a cambio de democracias y de tierra.
Quizá señalen con sus muertos a los que callaron cada uno de los bombardeos, a los que denigraron cada una de las resistencias, a los que ningunearon el dolor hasta convertirlo en una anécdota, a los que desinformaron para que creyéramos que el problema eran las víctimas, a los que sosteniéndose en su reputación de intelectuales cerraron los ojos y acariciaron al imperio que quiso arrasar con todo.
A veces tranquiliza pensar que la memoria es un ser vivo que pasa de mano en mano, de patria en patria, de siglo en siglo.
Sirve de consuelo pensar que no habrá olvido, que quizá mañana los que hoy caen tiroteados serán honrados con justicia.
Ojalá sea así y lo veamos.
Pero no quiero pensar en el futuro cuando  es hoy y ahora lo que importa: más muertos en Nablus, más gente sin casa, más infancias hambreadas, más grilletes, más cadenas, más infamia.
Y nosotros, de espaldas.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Día internacional de solidaridad con Palestina


Pido silencio mientras escribo.
Pido silencio para escuchar los gritos.
No entretengan mi canto con estrellas
ni con dioses que asesinan.

Es de noche y continúa anocheciendo.
Pido silencio mientras escribo,
no me den la mano,
la tengo entretenida con esta poesía.

Pido silencio,
silencio es todo lo que pido,
silencio mientras escribo y sumo
cada uno de los gritos
a los gritos de hace un segundo.

Pido silencio.
Es todo lo que pido.
La noche se alarga,
los crímenes hacen daño con su ruido.

Yo estoy aquí,
Yo estoy aquí
Y no sirvo de nada.


Poema del libro Canción inútil para Palestina, 2007. Silvia Delgado.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Pelo en pecho


Estos días la violencia contra las mujeres está en el discurso de casi todos.
La mayoría nos escandalizamos con los asesinatos, con los golpes, con los insultos, con los desprecios.  
Las violaciones están en la boca de todos, el “no es no” se prodiga por internet. Juana estuvo en la casa de muchos de nosotros y muchos conocemos o hemos vivido en primera persona, la violencia del macho contra la esposa, madre, hermana o compañera.
Es decir, defendemos lo correcto, sentimos empatía, difundimos videos… El color morado nos viste, adorna o maquilla.
Yo tengo la sensación de que los machistas son como los fachas. Aguantan su impostura con lacitos y proclamas, pero si se les lleva la contraria sacan la lengua e insultan. Llaman feas a las mujeres que no hacen la política que les gusta, amenazan a las que señalan sus comportamientos infames de caverna, hablan en nuestro nombre, babean si ven tetas gordas, desprecian a las que son viejas.
Los machistas que se dicen feministas van a las manifestaciones llevando camisetas que dicen “yo te creo”, “fuck patriarcado” o “contra el mal general feminismo radical”, pero intramuros el pelo en pecho y los cojones ocupan su sitio. Ellos leen y ellas friegan.
Como los demócratas que piensan que con Franco vivían mejor, los feministas impostores saben que con el machismo viven sus vidas mejor.
Y por supuesto no están dispuestos a hacer nuestra revolución.

lunes, 20 de noviembre de 2017

20-N El puerco


La Ley de Memoria Histórica de 2007 obliga a quitar todos los símbolos y monumentos que exalten el franquismo. Sin embargo, existen calles y edificios, placas conmemorativas e insignias que ensalzan a altos cargos y funcionarios franquistas.

Mientras respire saludable en cada renglón de la historia,
mientras no sean vencidos y arrancados sus honores,
mientras sea acunado con sus sables,
y su estertor no sea celebrado por los que lo sobrevivieron,
vive el tirano.

Mientras los nostálgicos con el brazo en alto peregrinen hacia el valle, 
mientras se apelotonen en las iglesias para esperar el milagro de su retorno,
mientras por las calles se paseen generales y fieles  mirando sus nombres propios escritos en mapas y en paredes,
vive el tirano.

Vive en la cruz y en la estatua.
en uniformes y calendarios,
en fachadas, en aspas, en flechas,
en el águila que sobrevuela paciente y hambrienta,
en misas dominicales y
en canciones impúdicas cantadas al sol y por la cara.

Vive el tirano, claro que vive.

Y mientras viva con paz su memoria ultrajante
los que sí merecieron una tumba noble
arañaràn la tierra hasta hacernos sangre.



sábado, 11 de noviembre de 2017

Me renacen


Cuando amanezco derrotada porque no encuentro el fósforo que incendie mi rebeldía, cuando no soy capaz de ver victorias por ninguna parte, cuando todo esto me sucede, miro a las mujeres.
Pero no a las que alumbran la historia con su luz, no a las que tienen sus nombres escritos con mayúsculas, no.
Miro a las mujeres sencillas, a las que hacen que este mundo sea menos fiero de lo que muchos desearían.
Estas mujeres que me ayudan a recuperar la esperanza casi siempre son humildes, casi siempre son apaleadas, casi siempre ignoradas.
Viven sus vidas a trompicones, asediadas por el hambre y por la guerra, viven pobremente sorteando el plomo, esquivando a los dioses. En pie frente a los golpes.
Desafían a quienes destruyen sus casas y disparan a bocajarro a los niños.
Viven pariendo en los controles militares. Pariendo sin luz ni agua. Pariendo vida en la barbarie.
Estas mujeres colosales en coraje, inmensas mujeres de olivo, acarrean el agua en sus pueblos ocupados, se levantan al alba para acompañar a los hijos a las escuelas y sortear el muro infranqueable, recuerdan a los mártires y salen a la calle para señalar a los culpables.
Buscan como liberarse, como volver a su tierra, como conservar la memoria en estos tiempos de cobardes.
Y no tienen una sola tregua.
Ellas son las que me renacen.
Por cierto, hablo de Palestina, de sus heroicas mujeres.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Què verguenza


Qué vergüenza da España, esa España patriotera de toros, fútbol y mantilla.
Esa España que bendice la ira desatada contra las urnas.
Esa España que sabe mucho de odio y poco de poesía.
Qué vergüenza dan sus caras gastadas por el sudor y el hambre, qué vergüenza verlos pidiendo a pleno pulmón respeto a la ley y el orden.
Qué vergüenza dais españolitos, esclavos de viejas ideas, lameculos de caciques, mamporreros de quienes roban a vuestros hijos pan y salario dignos.
Qué vergüenza siento cuando desfiláis sin sentido, casi descalzos casi famélicos.
Qué vergüenza, por dios, qué vergüenza, vuestro trabajo esforzado, vuestras penurias al viento, vuestra fiereza desperdiciada en banderas rojigualdas, en misas de brazo alzado, en plazas atiborradas de aguiluchos y de necios.
Españoles vergonzantes, vosotros que veis a dios y al rey como superhombres, vosotros que no queréis una nueva patria, ¿es que no tuvisteis sed, es que no tuvisteis deudas?, ¿acaso vuestros hijos no enfermaron?, ¿llegáis a fin de mes con luz y agua potable?
Españoles, qué vergüenza, otra vez os alegráis de la mano dura y el golpe, de la cárcel para aquellos que no admiten las derrotas.
Españoles, miraros las manos ásperas, miraros la espalda dañada, miraros los pies a rastras camino de las limosnas.
No seáis otra vez la vergüenza de esa España que se alza con el puño levantado.
De esa España que murió arruinada y está dispuesta a nacer por la democracia.
No seáis otra vez la vergüenza de esa España que empieza a morir de rabia.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Puede ir a peor


Puede ir a peor.
Puede haber más detenciones, pueden perseguir a más independentistas, a más tuiteros, a más maestros, a más cantantes, a más poetas, a más políticos, a más rebeldes, a más desobedientes, a más viejos, jóvenes, mujeres, hombres.
Pueden seguirte por las redes y darte caza.
Cazarte en casa o en la calle.
Pueden enviarte a la cárcel y olvidar después tu nombre.
Pueden ponerte multas por evitar desahucios, por llevar una camiseta, por votar, por iniciar debates, por escribir, por denunciar, por levantar el puño, por temblar de frío, por quejarte en silencio o a gritos.
Pueden hacer que te calles con golpes o presidio.
Pueden hacer lo que sea pa que  obedezcas.
Pueden convertir esta tierra en una cárcel inmensa, en una cárcel de miedo, en una cárcel sin rejas.
Pueden ir a peor las cosas,  claro que pueden.
Porque el pueblo que ni come ni trabaja está quieto y agarrado a la bandera  rojigualda. En lugar de combatir contra ella y sus cadenas prefiere conformarse con las migajas de libertad que le quedan.

domingo, 5 de noviembre de 2017

¡Que despierten los ciegos!


Que despierten los pueblos
que caminan ciegos.
Se acercan las bestias
a conseguir la victoria
del hambre y del plomo,
del hambre y del miedo,
del tiro en la tripa,
del sable oxidándose en sangre caliente
mientras ellos duermen.

Que despierten
los que nunca se atreven
a mirar el terror de las muertes.
Abrid esos ojos malditos, esos párpados quietos
que las cruces antiguas se agitan sin miedo.
Vendrán a por todos,
también a por ellos,
también querrán hacer con sus huesos
astillas para el fuego.

Que despierten los ciegos,
vienen a por todos.

También a por ellos.

sábado, 4 de noviembre de 2017

A plena luz del día


Ya no vienen por la noche, como entonces, cuando los niños dormían y no había ni borrachos por las calles.
Ya no vienen escondidos a dar la patada en la puerta para reventar el sueño de los que sueñan un mundo distinto.
Ya no hacen falta  soplones porque todo se ve y se oye.
Ahora llegan a plena luz del día, protegidos por la plebe que vitorea y aúpa los desmanes con los que se impone la ley y el orden.
Ahora llegan con los mandatos de una jueza a esposar a jóvenes vascos que riñeron, sólo eso, en un bar, de madrugada.
Ahora vienen a por Alfredo que mostró un muñeco para denunciar la dispersión inhumana de los presos.
Vienen a por los raperos, a por los que escriben tuits, a por los catalanes que salen a la calle con su verdad pacífica.
Vienen a por políticos independentistas que desobedecen para obedecer a un pueblo decidido a ser libre.
Vienen a por todos los que denuncian esta patria de fascistas.
Vienen a por todos porque la jauría los ampara, porque media España lame las manos de quienes torturan y detienen.
Porque media España vive de mendrugos y le gusta.
Porque media España exige más mano dura.
Ya no vienen por la noche, como entonces, vienen a plena luz del día a llevarse por la fuerza a quienes no claudican mientras los siervos aplauden y brindan por su España carcelaria, por su España anochecida.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

No vale todo


Todos sabemos que en el año 2014 el parlamento catalán rechazó el derecho de autodeterminación del pueblo palestino, saharaui y kurdo.
Todos sabemos también la admiración que han sentido Pujol y Mas por los sionistas.
Estos días el gobierno catalán, por lo visto, hace guiños a Israel para que medie con España.
Mal padrino para este bautizo.
Si yo fuera catalana lo último que desearía es tener como aliado a una Bestia.
No es que yo esté en contra de su derecho a ser lo que quieran ser, todo lo contrario, es lo mismo que deseo para mi pequeño país, Euskal Herria, pero no a cualquier precio.
No vale todo.
Viajar con Israel obliga a limpiar servilmente los caminos llenos de sangre.
Viene naciendo un nuevo país, viene naciendo digno, pero como en el parto permitan que Israel esté presente, se presagia un parto doloroso donde estarán muy solos.


lunes, 30 de octubre de 2017

Disparar para paralizar


Israel representa ahora mismo la barbarie.
Llevan décadas perfeccionando el genocidio.
Cada día que pasa  es un delirante éxito y cada día  inventan nuevas formas  de exterminio.
Ahora tienen a los menores  en la mira de sus sofisticados rifles.
Porque los jóvenes  guardarán las llaves de sus casas arrebatadas hasta volver a habitarlas, porque  harán memoria y contarán los muertos hasta recuperar cada uno de sus nombres.
Porque un día también serán  madres y  querrán un porvenir de estrellas sin alambradas ni militares.
Están en la mira porque heredarán esta tierra devastada y tendrán que honrar la dignidad de sus padres continuando en pie, sin arrodillarse.
Por todo esto les disparan a las piernas, para reventarles el mañana y que no puedan erguirse  poderosos contra la Bestia.
Para que no puedan andar, para que no puedan correr, para que tengan que arrastrarse por las calles terribles donde viven su infancia de piedras contra tanques.
Para que se resignen a un destino donde duelen los huesos, donde duelen los miembros amputados, donde duelen los amigos perdidos en cualquier cárcel.
 Por todo esto van a por ellos, porque Palestina resistirá mientras quede un solo jóven.
Los sionistas  lo saben.
 Como saben que después de la noche llega siempre  el sol radiante.

domingo, 22 de octubre de 2017

Ramallah


El muro de la  vergüenza parte en dos la vida de Palestina.
Todos hemos visto imágenes, todos nos hemos horrorizado, todos nos hemos preguntado cuándo será derribado, cuándo se terminará, cuándo dejará de ser.
Cuándo Israel  dejará en paz a este pueblo que resiste a duras penas.
Todos alguna vez hemos visto los graffitis pintados sobre esos bloques de cemento, hemos visto largas filas de palestinos atravesando check points como si estuvieran pasando de una cárcel a otra, hemos visto las perversas colinas donde se amontonan judíos llegados de todas las partes del mundo sin importarles quién es el dueño de esa tierra que pisotean.
Todos hemos visto documentales, hemos leído artículos, nos hemos indignado ante esta barbarie que no termina.
Todos sabemos que un muro es un paredón donde se ejecuta mansamente a quien no se desea.
Pero a pesar de saberlo todos, a pesar de toda la información que poseemos, a pesar de tener muy presente que esta atrocidad es incompatible con la vida ,hoy, al verlo en Ramallah como una serpiente gris, pensé que la brutalidad fue consumada.
Pensé que al otro lado,  donde los niños corren, rezan, ríen y cantan hay un enjambre de avispas de dimensiones colosales, un enjambre multiplicándose con sus razones podridas, un enjambre que envenena el suelo, el aire, los corazones.
Nada hay que exculpe a sus habitantes, a los que se tapan los ojos, a los que no oyen el hambre, la rabia, los tiros.
Nada hay que los humanice.
Construyen un mañana sin incomodarles  que hay ríos de sangre palestina discurriendo por sus calles.







viernes, 20 de octubre de 2017

Ishala 2


Los soldados israelíes tienen miedo a los niños que les tiran piedras, por eso les disparan a la tripa o a las piernas.
Tienen miedo a pesar de que van armados, a pesar de que hacen lo que les viene en gana.
Será porque esas piedras llevan la verdad con toda su fuerza, será porque esos niños no claudicarán, ni los hijos de sus hijos.
Será porque los soldados saben que la justicia no esta de su lado.
Tienen miedo, quizá imperceptible por su arrogancia.
Un miedo que les pudre sin verlo, un miedo que esconden bajos sus armas poderosas, un miedo útil para disparar a la infancia.
Deben saber que no podrán con Palestina, deben saber que lo que hacen los convierte en alimañas, deben saber que tarde o temprano tendrán que irse con el rabo entre las piernas.
Y quedarán las piedras, por si acaso, por si regresan.
Y quedarán las piedras.
Y quedarán los niños viviendo alegres su paz y su heroica resistencia.



jueves, 19 de octubre de 2017

Ishala 1


Los colonos de Israel creen que la tierra, toda, es de ellos.
Afirman tener derecho a quitársela a quien se ponga por delante.
Estos Herodes contemporáneos reinventan cada día el fascismo, tienen en la mira a todo un pueblo que resiste a duras penas sus embestidas.
Situados sus asentamientos en posiciones privilegiadas, armados hasta los dientes vigilan que nadie se mueva .
Creen que los que habitan aquí desde antiguo no merecen la vida.
Cuando llega el momento de la cacería se les ve correr colina abajo para atacar a los campesinos que trabajan en los olivares.
El miedo entonces les atraviesa, no saben qué ocurrirá, quizá con unas piedras les baste para saciar su hambre de violencia, quizá con soltar a los perros les baste, quizá con quemar los olivos, quizá con robarles las aceitunas, quizá un disparo o dos, quizá el ejercito se sume a la barbarie.
Están acorralados, viven acorralados.
La paz duerme muy lejos.
Esta monstruosidad  se multiplica cada día con la excusa de su dios macabro.
Yo no sé si un día la historia esconderá la evidencia de esta verdad ninguneada, no lo sé.
Lo que si sé es que nada hay de humanidad en esos cerebros judíos.
Y que no nos vengan con cuentos, la complicidad de casi todos los gobiernos deja impune el delirio genocida del sionismo.


martes, 17 de octubre de 2017

Ishala


Cuando un palestino planta un olivo está haciendo crecer  sus propias raíces.
 Está haciendo futuro porque piensa en el fruto que dará a generaciones posteriores, piensa en la mirada de los niños que  crecerán contemplando  sus hojas perennes décadas después, piensa en la belleza de la existencia
Piensa en el ayer pero también en el ahora y en el mañana.
El olivo, es, pues, no sólo un modo de subsistencia para ellos  es también símbolo de resistencia, porque en situaciones adversas, en pedregales donde apenas puede imaginarse algo de vida, el olivo emerge frondoso y arrogante. Como sus vidas.
Cuando el ejército israelí o los colonos invaden la casa de un campesino palestino para arrancarle, destrozarle o impedirle recoger las aceitunas lo hace porque es eso precisamente lo que desea hacer con cada familia: impedirle la posibilidad de estar unido a su tierra, arrancarle de sus orígenes y que no tenga a donde volver, quiere hacerle daño donde más duele, quiere en definitiva negarle un porvenir. Y que se rindan ante la barbarie de tanta humillación.
Es en este mes de octubre  cuando en Cisjordania empieza la recolección. Dura apenas unos días, el tiempo que el opresor autoriza, dos, tres...
 Necesitan permiso en su tierra, como si el campesino no fuera el dueño de ella, como si no sirviera de nada haber estado allí desde siempre.
Las bestias pueden  aparecer en cualquier momento a robarles lo recolectado, a romper los olivos, a tirarles piedras, a tirotearles a las piernas.
El odio es un animal desatado en Palestina. Sólo la presencia internacional ata en corto su hocico y sus pezuñas.
 Con nosotros aquí parece que se atreven menos,  están al acecho pero no atacan,  merodean no muy lejos.
 Hoy les hemos vencido.

Mi casa ya no es mi casa.
Sabedlo.
Sabed que la tierra está sembrada de cráneos,
que arrancaron de cuajo las colinas,
que sepultaron el paisaje.

Sabed que mi casa fue humillada, saqueada,
que mis hijos llenaron de odio sus bolsillos,
que el hambre baila por todas las esquinas.

Sabed que la barbarie robó nuestros olivos,
que los invasores tienen nombre y apellidos.
Sabed que pusieron precio a las ruinas
y que las cadenas no nolestan con su ruido.

Sabed esto, debeis conocerlo.
Convirtieron las rosas en cerrados puños,
acallaron las plegarias,
nos pasaron a cuchillo.

Debeis saberlo:
Vinieron a mi casa dejando sólo
sangre en los caminos.






lunes, 2 de octubre de 2017

Estàn aquì


El fascismo con su inmensa lengua de fuego está a aquí;
calienta las ideas de frustrados oligarcas,
de nostálgicos,
 de piojosos parlanchines,
de ilustres buscavidas sin pudor ni empatía.
El fascismo abrasa patrias, banderas, desobediencias,
para sacar tajada de la agonía.
El fascismo se cuela  en la rutina,
en Kiev, en Caracas, en Madrid.
Armado con  escasa ideología
suma odio resta vida,
 anhela las razones por las que aquí,
los muertos no tienen nombre,
ni tienen sepultura.

Están aquí,
sapos deformes
con su lengua que envenena
cuerpos, libros, libertades.
Están aquí, otra vez,
una vez más.
Pero no son invencibles.

domingo, 1 de octubre de 2017

Vamos a andar

Vamos a andar, 
hundiendo al poderoso, 
alzando al perezoso, 
sumando a los demás. 
    Silvio Rodriguez.

En Cataluña empezaron a andar.
Contra un pueblo en pie nadie puede.
La historia lo dice.
Están ahí  con sus manos alzadas, sus canciones en el pecho, su verdad tranquila.
Paso a paso seguirán porque no hay forma de deshacer lo andado.
Y vendrán, seguro,  tiempos de más violencia, tiempos donde azuzarán más a la vieja España  para que no se rompa la patria.
Pero la patria ya está rota.
Hace aguas, se hunde.
En Cataluña, hoy,
con cada golpe devolvieron firmeza,
con cada urna arrebatada cantaron a pleno pulmón himnos de resistencia,
con cada voto prohibido afianzaron la razón de los pueblos que quieren democracia.
Hoy empezaron a andar,
y ya nada los detiene.








jueves, 28 de septiembre de 2017

A por ellos


Han llegado por miles a la reconquista de un pueblo que les mira de frente.
Aguardan inquietos, deseosos de imponer su orden,
deseosos de bajarles la mirada,
deseosos de juntar el trozo que sin pedir permiso se segrega.

Llegados de cuarteles donde fueron honrados por el populacho
como si fueran soldados heroicos a punto de ser mutilados,
 cuentan las horas y rememoran los tiempos pasados
cuando en España todo estaba quieto,
quieto y bien atado.


Deben pensar que este es su momento,
que al fin van a poder enseñar sus cojones patrios,
van a poder recorrer las calles con la suerte del golpe impune,
del ojo reventado,
del gatillo fácil.
España está de su parte.

 Qué triste es su amenaza.
Qué triste saberlos ahí,
de espaldas a un pueblo que pide calma.
Qué triste es saber que hay quienes justificarán el abuso del metal y de las rejas.

Cataluña en estado de excepción canta y habla y ríe y baila
mientras los canallas afilan los sables
y la chusma pide sangre.











lunes, 18 de septiembre de 2017

Yo no soy intelectual


Por suerte yo no soy una intelectual.
De serlo, ahora mismo estaría avergonzada de este ejército de ilustrados que ha salido en defensa de la unidad de España, que, además, se llaman de izquierda y que además afirman estar en primera línea denunciando los horrores que hoy en todos los rincones de su amada patria se sufre.
Yo, disculpen si me equivoco, no he visto sus nombres escritos en los manifiestos contra la tortura, tampoco he visto sus firmas cuando hace ya bastantes años se comenzó con el cierre de medios de comunicación aquí en EH, ni cuando las detenciones a periodistas, ni a sindicalistas, ni siquiera he visto sus nombres ahora cuando el encarcelamiento de los jóvenes de Altsasu.
Tampoco veo a los ilustrados diciendo nada sobre la ola represiva que se acerca nada tímida a Cataluña.
Les duele que los límites de su patria se puedan ver alterados pero no quieren ser confundidos con los fascistas.
Llaman a no votar y a renglón seguido hablan de democracia.
Los intelectuales comprometidos tienen todo mi respeto, los que se han arriesgado y arriesgan trabajo, casa, vida.
Son faros que alumbran esta oscuridad donde nos golpean democráticamente.
Pero estas ilustres personalidades que se presentan a sí mismos como luchadores incombustibles y no se les ha visto en ninguna batalla pues qué quieren que les diga, a mí me parecen rentistas.


viernes, 15 de septiembre de 2017

No me busquen en España


Estos días andamos cono locos desempolvando a Marx, a Lenin, a Stalin, olfateamos entre sus líneas para saber en qué lugar posicionarnos con  respecto a Cataluña, buscamos el oráculo que nos de una respuesta para abanderarla firmes ante cualquiera.
Lo cierto es que yo, disculpen mi ignorancia, veo que todo es más sencillo de lo que quieren hacernos creer. Me explico:
Un pueblo quiere hacer una pregunta. No le dejan.
 Cataluña acepta el desafío y persiste en su empeño.
Entonces  el Estado saca su artillería pesada, su manía persecutoria, sus delirios, sus dedos acusadores, sus jaurías olfateando imprentas, sus voceros imponiendo opiniones, a todo trapo en todos los medios.
Es un delito preguntar.
El guion lo escriben los que mandan. Si desobedeces, atente a las consecuencias.
En este momento, ya mismo, sin haberse celebrado aún el referéndum la pregunta tiene , (sospecho) ,  una respuesta clamorosa: no quieren ser España. Punto.
Yo tampoco quiero ser España, esta España indecente de sangre azul y desmemoria.
Esta España amarilla, clasista, de ladrones e incultura.
No me busquen en España, acaso, si estoy, estaré en esa España que se duele, que madruga y para la que nunca amanece.
En esa España triste estoy , hagámonos todos la misma pregunta, si no es ahora, no mucho más tarde.
Y mientras tanto que los catalanes sigan su camino.. ojalá los demás pueblos podamos seguirlos.




miércoles, 6 de septiembre de 2017

Aisha Hernàndez


Querida Aisha Hernández:
Aunque haya urgencia también en otros costados de la tierra hoy quiero mirar el lugar donde vives.
Te quieren meter presa por usar las paredes como grito, como papel, como pancarta.
Quieren parar en seco tu vida porque eres una joven que lucha, que piensa, que sueña.
Porque no te rindes y el mundo, ellos lo saben, será un día de los insobornables.
Quieren llevarte presa porque eres juventud rebelde, porque como tú hay otros, porque antes hubo otras Aisha y habrá otras mañana.
Porque no aceptas el destino terrible de vivir a ciegas en un cielo con estrellas.

Que lejos vivimos pero como nos acercan los delirios, como nos hermanan el látigo y las cadenas, como nos asfixia el mismo aliento podrido de los que te persiguen con ahínco.
Pienso en ti y pienso también en los jóvenes de Altsasu.
Sois ya tantos.
¡Tantos ¡
En vuestras manos están nuestros escombros.
En vuestras manos está el porvenir.

…Si os rendís nada será posible.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Tiempo de ausencias


 Aún chirrían demasiadas cosas, pero los muertos de las Ramblas son los que son.
Y la ausencia es la que es.
Ausencia de furia en las calles.
Ausencia de preguntas, que como tambores incesantes, retumben en los oídos de quienes patrocinan, instigan, planean todos estos cadáveres.
Tiempo de ausencias.
Las semanas pasarán, el dolor quedará impregnado en aquellos que vivieron de primera mano el espanto y nosotros, el pueblo manso, seguiremos hasta la siguiente atrocidad y hasta la siguiente.
Tiempo de ausencias.
Me pregunto dónde se perdió nuestra rabia, en què caminos extraños quedó dormida o en què momento preciso fue narcotizada a base de mentiras y confusión.
Me pregunto què fue de nosotros, de los emputecidos, tiroteados, atropellados, hambreados, què fue de nuestros labios.
Què fue de las palabras, de los gestos.
Què fue de la sangre derramada.
Què fue de la memoria.
Del puño, de los dientes apretados.
Ausencia. Tiempo de ausencias.
Pueden ir a peor las cosas, pueden engañarnos más, pueden asesinarnos más, pueden reprimirnos más, asfixiarnos más.
Tiempo de ausencias.
Vacíos de rabia los pueblos claudican ante la barbarie que ya es demasiado cotidiana.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Ni un segundo de silencio


Yo no voy a guardar un minuto de silencio.
Ni en plazas ni en calles.
Ni por este terror de gente atropellada,
ni por los tiroteados en tierras
demasiado lejanas.

No sellaré mis labios para tragarme la rabia.
Gritos es lo que necesitamos.
Aullidos que atraviesen como espadas.
Aullidos que revienten los cráneos homicidas,
los cuellos encorbatados,
 los dedos acostumbrados al cheque en blanco.

Yo no voy a guardar un minuto de silencio,
ni un segundo, nada.
Toda mi furia en palabras,
toda mi furia en la garganta.

Toda mi furia
sin silencios hipócritas
que desnucan las preguntas
necesarias.

Porque a mí sí me importan los pueblos
yo no voy a guardar ni un minuto de silencio,
ni un segundo.
Nada.



viernes, 18 de agosto de 2017

Somos pueblo


Siempre somos los mismos los que ponemos los muertos:  pueblo
Pueblo que intenta distraerse de su mala vida, que pasea su desconcierto por uno y otro lado del mundo.
Hablo de Barcelona pero también hablo de Siria, de Estocolmo, de Irak.
Cada uno con sus creencias o su descreimiento recibe las ostias de los que van armados y de los que los arman.
Después queda el llanto infinito colándose en los renglones de una historia donde quienes menos contamos somos nosotros.
Este pueblo, nuestros pueblos, suman cadáveres en una cuenta que no termina, suman miedo, suman pérdida de libertades.
Impotencia frente a un mundo que nos despedaza.
Impotencia frente al fascismo.
Impotencia frente a los que señalan con su dedo acusador a otros pueblos que agonizan, a otras gentes con otros dioses, a otras fronteras con hambre y bombas eternas.
Todos formamos parte de este puzle siniestro donde la vida apenas vale unos instantes televisados, un silencio malintencionado, un desprecio largo de los medios que amarillean.
Siento una rabia muy triste, muy pegajosa y maloliente, no quiero mirarme en los ojos de quienes ahora mismo odian a quienes rezan distinto.


domingo, 13 de agosto de 2017

Wellcome gringos


El pueblo venezolano salió a votar y dijo muy clarito lo que quiere. Como los resultados no son del gusto del imperio,por el bien de ese pueblo que no ha votado lo correcto, andan tramando la forma de imponer lo que les convenga mejor.
Hablan de presos políticos, de derechos humanos, de hambre y desconcierto. No  pueden permitir en el corazón de América ese colosal disparate.
Aquí, en el estado español, si no gustan los que se presentan se ilegaliza el partido y a otra cosa, mariposa .(Batasuna, Euskal  Herritarrok, Herri Batasuna…..)
Tenemos presos a jóvenes  con el delito temible de estar presentes en una riña de bar (Altsasu), a sindicalistas horripilantes que piden paz (Rafa diez), a chavales combativos que asustan por su libertad ( Alfon) y un largo etcétera de personas que han pasado por los tribunales por cantar, escribir, gritar.
Por esto millones de nosotros no aceptamos los resultados que llevaron a Rajoy de nuevo a ganar las elecciones y aunque  nuestros supermercados están bien abastecidos, son demasiadas las familias que recurren a la caridad para poder comer, el trabajo que hay es poco y de esclavos, el dinero público desaparece de manera fulminante y definitiva, nos detienen por decir “ay”, por decir “joder”, por decir “ me cago en el rey”.
Pienso que sería bueno escribir un tuit a Trump para pedirle que nos ayude con su soldadesca, como lo hicieron antes en Argentina, en Chile, Paraguay, Uruguay, en Irak, en Afganistán.
 En Siria están trabajando, no sé si lo conseguirán. Sus métodos son casi infalibles y ya que están tan preocupados por Venezuela, que se preocupen un poco también por nosotros que para eso les dejamos Rota, Torrejón, Morón….
  Venga Donald , no aguantamos más, yo ya tengo la bandera colgada del balcón de mi casa: “Wellcome democratic  saviors of de worl”.






miércoles, 31 de mayo de 2017

No vamos armadas


Nos matan porque no vamos armadas

No sólo nos asesinan porque entienden que la mujer es apenas nada, que no vale su vida, ni sus ideas, ni sus palabras.
No sólo nos exterminan porque quieren ser dueños del amor, de la tierra, de los hijos, de las casas.
No sólo nos descuartizan a escondidas una a una, también nos ponen con sus leyes en el patíbulo a esperar de cualquiera el tiro de gracia.

No sólo nos matan por pobres, por putas, por adulteras, por ilustradas, por dejar enfriar la comida o planchar mal las camisas.
Nos matan porque no nos temen.
No temen nuestra respuesta ni nuestra rabia.

El violador sabe que la mujer que es violada no va armada.
El acosador sabe que a la mujer solitaria puede tocarle las tetas, el culo, o arrancarle las bragas porque no lleva ningún arma.
El asesino que entra en su casa dispuesto a degollar a la madre, esposa o hermana, sabe que no van armadas.
Los que nos faltan el respeto, nos ignoran, ridiculizan, menosprecian, humillan, saben que no vamos armadas.
Pero si estuviéramos organizadas como una guerrilla, como un batallón poderoso... si ante cualquier agresión, ante cualquier violación, ante cualquier maltratador un ejército de mujeres bien entrenadas desfilara en frente de sus domicilios, de sus trabajos, mostrando sus puños cerrados, sus corazones irredentos, sus cuchillos afilados.

Si ante cualquier sentencia absolutoria, ante cualquier golpe, insulto, tocamiento, amenaza, mostráramos que estamos dispuestas a imponer nuestro deseo de ser iguales justificando el fin con otros medios menos ortodoxos, pero quizá más eficaces, veríamos entonces, si no se acababa por las bravas con tanto hijo de la grandísima esparcido por el mundo con toga, uniforme, martillo, doctorado o con arado.

domingo, 21 de mayo de 2017

Los mangantes


Las poetas no deberíamos intentar explicar el mundo más allá de nuestros asuntos de corazón, pero no soy poeta al uso, yo también camino con dificultad entre el fango.
Estos días parece que la corrupción está ahogándonos, la podredumbre sale a la luz con todas sus tinieblas, los ladrones avalados por las urnas se pasean por los tribunales y la gente, encolerizada, intenta salir del shock para exigir pulcritud y decencia.
Mientras esto sucede, nos vigilan más de cerca, nos acorralan con leyes, nos dicen suave o toscamente que esto seguirá así por los siglos de los siglos. Es la democracia.
Con la finura de los reyes o la patanería del concejal de pueblo la rapiña continuará.
Nosotros, la gente sencilla y trabajadora, aún no queremos darnos cuenta de que por las buenas esto no cambiará, quizá algunos vayan a la cárcel, igual algunos paguen con humillación su ladroneo y prepotencia, quizá algunos se retiren antes de empezar a corromperse, pero lo cierto es que una vez apagado el foco que alumbra a unos cuantos sinvergüenzas el sistema será capaz de regenerarse pa poder seguir mangando.
De eso trata esta democracia.
Banqueros, empresarios… gentuza que lo quiere todo: salud, educación, fuerza de trabajo, materias primas… su dinero lo compra todo: voluntades, ideas, principios, coherencia.
Desengañémonos, los pilares del sistema no tiemblan, aunque lo parezca.
La solución no está en oxigenar una democracia que se nutre del capitalismo más genocida.
Nuestro verdadero problema es el capitalismo.

Dentro de él, respirando desde su entraña, todo cambiará para volver a ser lo mismo.

jueves, 4 de mayo de 2017

Poema tonto XX


A veces los poemas  invaden territorios,
revientan en pedazos ideas o canciones,
y dejan a la gente vagando por fronteras donde nadie les espera.

A veces, los poemas imponen su fe y sus banderas
en cuerpos  que hastiados caen y se desangran
sin saber como vivir de estrofas que diezman ilusiones.

A veces los poemas
describen con caligrafías señoriales a amantes imposibles
que mueren ahogados en su tinta
por  la impostura de creer en espejismos.


A veces los poemas ignoran  nuestro olor a sudor, a café, a fritanga,
callan nuestros huesos gastados, nuestra rutina mecánica,
nuestro cansancio  que nace los lunes y muere los domingos.


A veces los poemas engañan,
dicen que las estrellas, que los ciervos, que las madrugadas,
dicen que las rosas,
pero en nuestras casas no hay ventanas con flores,
 los cielos que miramos arrojan demasiada muerte
y los animales son despellejados vivos mientras rezan sin paz los fieles.

A veces los poemas desnudan corazones ilustrados
pero dejan sin voz a quienes friegan el mundo,
a quienes barren los escombros,
a quienes siembran los campos callados y harapientos.
 A veces  los poemas nos olvidan,
a veces los poetas,
a veces la poesía.


domingo, 23 de abril de 2017

1 de mayo


En 1886, en EEUU, los trabajadores entre otras reivindicaciones, exigían la reducción de la jornada laboral a 8 horas.
Aquella huelga que se inició el 1 de mayo, costó vidas y ahorcamientos pero se consiguió doblegar a quienes entonces pretendían eternizar la explotación.
El mundo entero se apropió desde entonces de esta fecha y la celebramos como un día victorioso.
Pero después de más 100 años casi volvemos a estar como al principio.
Los salarios no sacan de la pobreza a las familias.
Los accidentes laborales dan cifras alarmantes.
La explotación salvaje en talleres, domicilios, comercios está a la orden del día.
Es frecuente ver a camareros, por ejemplo, sirviendo cafés con un pie escayolado, a trabajadores de la construcción currando a escondidas en días festivos, a repartidores de propaganda comprándose ellos mismos el carro con el que arrastran los kilos de publicidad. Nos vamos acostumbrando a este paisaje desolador de gente mal pagada, de horarios extenuantes, de humillación constante, de “o lo tomas o lo dejas” que hay otros esperando.
Mientras pasan los años, los campesinos sin tierra se ahogan en los invernaderos, las emigrantes limpian y cuidan por una limosna que no alcanza, las horas extras remuneradas son cosa del pasado, enfermarse es terrorífico pa quien consigue un contrato, embarazarse es casi un delito, jubilarse es condenar a la miseria a quienes trabajaron toda una vida pobremente.
Esto no cambiará si no es por la fuerza.
El 1 de mayo saldremos a la calle, recordaremos la precariedad, el abuso, esta mierda de laberinto en el que los trabajadores sobre morimos
Pero seguirán arañando nuestra dignidad hasta dejarnos en los huesos.
Es cosa nuestra si les dejamos.


miércoles, 19 de abril de 2017

In memoriam


Ustedes saben cómo se ha manejado el imperio desde siempre.
De todos es conocido lo que hicieron en Guatemala, El Salvador, Chile, Argentina, Nicaragua, Granada, Libia, Irak, Afganistán, Haití... y muchos países que no nombro pero que están presentes con su inventario de destrucción.
La historia democrática de los EEUU y de sus siervos es una historia de intolerancia devastadora con los pueblos del mundo.
Ni su derrota en Vietnam, ni en Cuba ni en Angola han servido de escarmiento para detener la rapiña.
Ahora están en Siria con su potente propaganda mediática, dicen que van a salvarlos de ellos mismos, (por eso los bombardean), quieren darles una democracia igual que la suya, (eufemismo pa decir que desean tragarse su soberanía).
Como si a estas alturas fuéramos a creer que el ejército gringo es una pandilla de monaguillos que sobrevuelan cielos extranjeros pa arrojar agua bendita.
Matan por humanidad, curiosa paradoja que sentencia la vida.
Es lo que dicen y lo repiten sus amigos: Alemania, Francia, Inglaterra, Israel. Expertos en masacres. Diosito los cría, ellos se juntan.
Un bombardeo aquí, otro allá, es un mal menor.
En su delirio irrefrenable, otro país en la mira, otra tierra ambicionada por sus riquezas u odiada por su política emancipadora.
Lo de siempre. Nada nuevo.
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Estos días está en mi recuerdo Pakito Arriarán, de Arrasate,
Fue asesinado en el Salvador en 1984. Combatía como guerrillero del FMLN.
Esto sucedió cuando yo tan sólo tenía 16 años. A aquellas adolescentes de entonces nos impresionó tanto su asesinato, nos impresionó tanto ver a los jóvenes de nuestros pueblos marchar a Nicaragua, a El Salvador, con su internacionalismo a toda prueba que hoy día no renunciamos a identificar al enemigo con exactitud allá donde quiera que lleve su arsenal de guerra.
Excelente lección que aprendimos de aquellos jóvenes que regresaban (o no), escuálidos, curtidos por las dificultades pero más vivos que nunca. 

Lo que quiero decir con esto es que al contrario que en los años 80, las calles están casi vacías, apenas unas conferencias sobre Siria van haciendo un trabajo noble pero insuficiente, la izquierda teme posicionarse y los muertos caen como cae la lluvia en tierra ya regada.
Y dudo mucho que en los barrios o en los pueblos, las adolescentes vean marchar a los jóvenes internacionalistas con sus sueños de soberanía y de justicia a cuestas.


En fin, estas letras van por aquellos jóvenes de entonces y por todos aquellos que hoy, ahora mismo, reconocen el ADN del imperialismo expandiéndose por el mundo. Aunque sean casi imperceptibles sus gritos. ¡Oímos!

lunes, 3 de abril de 2017

Carta a Casandra


Querida Casandra:
Verás, la justicia que finalmente te ha condenado por enaltecimiento de terrorismo es la misma justicia que aquí, en EH, ha cerrado periódicos y radios.
Es la misma que acusó a los músicos de “Soziedad alkohólica” en el 2006, la misma que nos  obliga a no mostrar las fotos de los presos políticos vascos, la misma justicia que ahora, más allá del Ebro y con la excusa de la ley mordaza, persigue chistes, camisetas, canciones, poemas, opiniones.
El mismo tribunal implacable y fascista con el que has tenido que enfrentarte, ha obligado a muchas personas a sentarse en el mismo banquillo en el que te has sentado tú, esa misma justicia ha ordenado ingresos en prisión, ha mirado para otro lado cuando se ha torturado a periodistas, cuando se han detenido a abogadas…
Querida, quiero contarte algo: en el año 2003, nuestro músico Fermín Muguruza recibió el premio de la música a la mejor canción en euskera, sobre el escenario, habló del cierre por orden judicial del periódico Egunkaria, dedicó el premio a los trabajadores de este periódico y a su director, Marcelo Otamendi, detenido y torturado, los que estaban allí, le contestaron con silbidos y pataleos, para ellos la libertad de expresión era otra cosa.
Hoy en el estado español, la izquierda se solidariza contigo, pero entonces, en el 2003, callaban o pataleaban o daban la razón a esta sinrazón, como hicieron los músicos que estaban presentes en la entrega del premio a Muguruza.
La izquierda que se indigna con tu sentencia, es loable, pero llega tarde.
Es valiente, pero sólo en parte.
Me pregunto a esta hora, ¿qué hubiera sucedido si el acoso a la libertad de expresión en EH se hubiera tomado como un ataque verdadero a la libertad de expresión de todos? ¿nos veríamos ahora con una sentencia como la tuya y revisando los twits, por si acaso?
Creo honestamente  que no.
Pero sigamos.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Aquì estoy


Aquí me tenéis
con este poema pobre,
con esta ira cabalgando  a lomos de vuestra barbarie.
Aquí estoy,
esperando la patada que venga a desahuciarme,
esperando que vengáis a por mí por ser negra o puta o por quejarme.
Yo ya puse en claro mis cuentas,
ya dije quienes son los culpables,
ya escribí mil poemas
para señalar que el presente se llena de cuerpos
viejos y tiernos que viven a la intemperie.
Aquí estoy,
venid a buscarme,
arrancadme la lengua pa que mi voz calle y calle.
Llevadnos a todos presos,
puerta a puerta,
grito a grito,
hambre a hambre.
Todo un pueblo entre rejas

y fuera sólo cobardes.

martes, 28 de marzo de 2017

¿Imperialismo? No, gracias


Puede parecerles un atrevimiento que hable sobre Siria porque simplemente soy poeta y ya están los estudiosos, los analistas y los teóricos pa darnos clases magistrales sobre esto.
Sucede que casi todo lo que nos cuentan se nutre de criminal mala leche.
Sucede que todos estamos de acuerdo y nos ponemos orgullosos al afirmar nuestro antiimperialismo en Chile, en Nicaragua, en Cuba o Venezuela, pero ese antiimperialismo se evapora ahora que hace falta en Siria.
Callan los más furibundos  o hablan como cotorras pa decir que ni lo uno ni lo otro.
Verán, yo sé muy pocas cosas, las justas pa defender mis ideas. Pero sé que el imperio y sus secuaces desean doblegar a Siria.
Sé que no es nuevo esto de fabricar guerras, de masacrar, de buscar aliados sanguinarios, de apoderarse de las riquezas ajenas por cojones.
Sé que las excusas que usan son avaladas por los escribidores, por los mercenarios de la pluma y el micrófono, por los intelectuales que se llaman a sí mismo neutrales.
Creo que la izquierda anda errática, cobarde, pusilánime, cómplice.
Creo que el imperio ha conseguido poner de su lado a quienes antes señalaban la sangre que goteaba de su bandera.
La coartada es que los que gobiernan en Siria no son buenos.
Pero, aunque fuera cierto, ¿qué tiene que ver esto pa legitimar la barbarie del imperio sobre este pueblo?

Versos de fogueo


…cantamos porque llueve sobre el surco

y somos militantes de la vida

y porque no podemos ni queremos

dejar que la canción se haga ceniza”. Benedetti



Creo, como decía Benedetti, que los poetas somos militantes de la vida.
Podemos elegir no mirar más allá de nuestros propios límites y quedarnos en los claroscuros de la experiencia personal o podemos arrancarnos a jirones las injusticias.

“Versos de fogueo” es el poemario de la militancia, del poeta que, armado de vida, dispara a bocajarro contra la estulticia de esta democracia.

Josef Antoni, su autor, no se queda a medias, no utiliza eufemismos, no adorna con ropajes la realidad, la muestra en pelotas, tal cual. Denigrante y emputecida.
Golpe a golpe, cuerpo a cuerpo, su poesía nos enseña las pústulas de los que reciben los zarpazos.

Porque no debe callar el cantor, aunque lo callen.

Sucede que a veces las poetas, escribimos intuitivamente.
Guiadas por la brújula que tenemos clavada en nuestros escritorios, derramamos poemas sin experiencia, de oídas y se caen de nuestras manos sin haber respirado siquiera una pizca de verdad con sus pulmones deformes.

No es el caso de “Versos de fogueo”, cada palabra tiene el peso colosal de las voces anónimas, cada estrofa lleva a rastras el dolor de la infamia, cada poema regurgita el asco de esta sociedad impasible pero también y pese a todo contagia la euforia de creer que es urgente cambiar las cosas.

Poemas escritos a pie de tajo, entre gritos, represión, alambradas y cadenas, entre la impotencia y la esperanza, poemas del ahora, del aquí mismo, de este instante.
Incendiarios y desesperados, los poemas de Josef Antoni siguen la huella, husmean las heridas, cabalgan desbocados a lomos de la solidaridad y beben al fin, deshidratados, del manantial de la utopía.

Leerlos hace daño, duelen necesariamente. Es la vida misma.




lunes, 27 de marzo de 2017

Brigadas internacionales


Durante la guerra española (1936-1939), más de 35.000 hombres y mujeres de 53 países distintos, agrupados en las Brigadas Internacionales, acudieron a España en auxilio del gobierno de la II República. Nunca en la Historia se ha producido un caso tan extraordinario de solidaridad internacional. Aquellos jóvenes vinieron dispuestos a dar su vida para ayudar al pueblo español, cuyos derechos y libertades estaban amenazadas por el fascismo español y europeo. Más de 9.000 de ellos dejaron sus vidas en los campos de España.



No quisieron quedarse con los brazos caídos mientras anochecía
en un pueblo que empeñò su amanecer y salió vencido.
No quisieron dejar crecer sus raíces hasta morirse.

Vinieron a los hechos consumados,
a la sangre y a los piojos,
a quedarse con muñones,
a reventar su futuro con recuerdos que quemaron toda una vida.
Toda.
Vinieron para dejarnos su trabajosa solidaridad,
su ternura,
su bárbara empatía.

Vinieron porque los paredones  se multiplicaban,
porque las infancias se perdían entre el miedo y el hambre.
Y el miedo y el miedo.
Y el hambre.

Vinieron porque no podían quedarse quietos
mientras aquí el odio arrinconaba a la justicia
y la muerte era a veces un respiro
y la dignidad quedaba a solas,
de espaldas a un mundo que ignorante lo llamaba guerra fratricida.

Vinieron y se hizo babel en las trincheras,
y se hizo babel entre los heridos
y se hizo babel porque quisieron
defender un sueño.
Sólo eso.

Casi sin nombre, casi sin origen,
sólo su cuerpo,
sólo su canto libre,
sólo su amanecer dolido en la oscuridad de una patria  que muriò aquellos años
de brutal felonía.