sábado, 25 de julio de 2015

Poema tonto XXII


Quiero dejar  mis últimas voluntades escritas:
No quiero una tumba sin sol,
ni quiero cenizas que pasen de mano en mano,
no quiero iglesias, ni salmos,
ni palabras que barnicen la memoria con frases
hechas sobre las bondades de la muerta.
Quiero solamente
que el día que yo muera
se callen un rato las bestias.
Un segundo es suficiente
para saber qué es vivir sin este ruido
en las sienes.

No quiero morirme
sin haber conocido
el silencio fecundo
de la paz verdadera,
de la paz sin el ruido
del hambre y de las cadenas.
El día que yo muera
ojalá mueran conmigo todas las bestias.

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