miércoles, 3 de diciembre de 2014

Una vez màs


Cada cierto tiempo me sorprendo a mí misma escribiendo sobre las mismas cosas.
Dichas de una u otra manera, pero siempre las mismas. Con mayor o menos impotencia, con mayor o menor fiereza. La misma rabia, pero con letras nuevas.
Un puñado de palabras para recordar por enésima vez que aquí se tortura, para decir que la bolsa, los electrodos, la bañera, no son cosa del pasado.
Los golpes, las humillaciones, las violaciones, se suceden una vez tras otra.
Los funcionarios del dolor se pasan el relevo  y perfeccionan su impunidad a golpe de indiferencia.
Pero los torturados están ahí, su voz nos lo dice claro.
Y de nada sirve una democracia si en su víscera pone a funcionar picanas.
De nada sirve una democracia si se niega a mirar esta podredumbre.
De nada servirán las urnas victoriosas  si  la tortura es invisible.


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