jueves, 7 de mayo de 2015

El credo


No creo en dios porque es la excusa pa  poner  a los  pueblos de rodillas.
No creo en dios porque es un arma de destrucción masiva.
No creo en dios porque contrata a tiempo completo a verdugos y después los beatifica.
No creo en dios porque  su voto de castidad es promiscuo,
su humildad, de oro
 y su pobreza juega al escondite con niños desvalidos.
No creo en dios porque se inventa ángeles, santos, vírgenes, pa narcotizar a los que la vida les aterroriza.
No creo en dios porque existe  en el amor que domestica.
No creo en dios, en ningún dios, con ningún disfraz, de ningún lugar.
No creo en esos tipos insolentes, tan  poco sabios que no respetan la libertad de amar, la libertad de ser, la libertad de hacer con el horror un paraíso.
No creo en ellos, ni en sus cálices, ni en sus best sellers, ni en sus premios, mucho menos creo en sus pecados y castigos.
No creo en sus espíritus sucios de codicia, de sangre, de hipocresía.
Debería haber un tribunal que los juzgara por genocidas.
No creo en vosotros, dioses,
 yo os maldigo
por los siglos de los siglos.

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