martes, 9 de febrero de 2016

Malos tiempos para las marionETAs


Qué quieren que les diga pero la realidad cada día es más grotesca.
Madres y padres chivatos que se apresuran a llamar a la policía del pensamiento, alcaldesas progres que piden perdón, jueces con extrañas biografías, partidos políticos que usan la libertad propia para arrancar la ajena, cárceles que se van llenando con disidencia, medios de comunicación participando del pin pan pun al que son sometidos los titiriteros.
Mucho ruido, terrible ruido para Alfonso y Raúl que están entre rejas.
 Los censores  tan diligentes como en otra época firman sentencias rápidamente.
Es probable que a los que nos dedicamos de una u otra forma a esto de la cultura nos miren  con ojos temerosos nuestros vecinos y se lo hayan chivado a los alguaciles.
Quizá de ahora en adelante, como medida preventiva, nos ordenen caminar lejos de los colegios, quizá todos los teatros se cierren, los guiñoles se quemen,  las poetas se exilien, quizá los pintores sean obligados a borrar con brocha gorda las quejas de las paredes, quizá alguno de nosotros, yo por ejemplo, un día también sea detenida porque al señor que me vio leyendo en un parque un libro de poesía, le pareció que era de Sarrionaindia o pensó que  eran versos de Brecht o me escuchó hablar y supo de manera inequívoca  que yo era ETA.
Tiempos grotescos.
Y para los que nos empeñamos en ser cada día un poco libres, tiempos en los que debemos ser aún más firmes.

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