miércoles, 8 de febrero de 2017

Vistalegre 2


Quiero que llegue el domingo pa sentirme en paz.
No porque quiera comulgar ni nada de eso. No.
Cuento los días que quedan porque estoy hasta los ovarios de Vistalegre 2.
Harta de verlos hasta en la sopa, de escucharlos agarrados a cualquier micrófono con voces impostadas, hasta los mismísimos de sus trifulcas, de sus riñas adolescentes, de sus labios casi cerrados, de su andar imitando a los cangrejos, de sus poses atractivas, de sus paseos por la alfombra roja.
Estoy harta de verlos fragmentados, dolidos, irritados, pedantes.
Cansada de su estética y de su ética.
No sé si el mundo terminará después de Vistalegre, es posible y no me importa.
A mi lo que en verdad me importa es que las calles están vacías mientras deberían estar llenas de rabia, que mientras están entretenidos con este juguete nuevo   los ancianos mueren, es decir, mueren, no de viejos solamente, también de frío y no es por mala suerte.
Mientras cortan el tronco con el que graban el video amoroso aumentan los presos políticos.
Mientras piden perdón a los obispos la iglesia impone y mangonea, mangonea e impone.
Estoy harta de sus broncas publicitadas a los cuatro vientos.
Señores y señoras ilustrados, bien formados, hermosos y hermosas jóvenes de impecables biografías, tanto circo cansa.
Nuestra vida va en serio. ¿nadie se lo ha dicho?

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