miércoles, 26 de agosto de 2015

Humanidad


¿Cuántos huesos anónimos pudren la tierra?
¿Cuàntos pudren los mares?
¿Cuàntos las conciencias?
¿Cuánta humanidad cabe en un verdugo,
en un emperador,
en un siervo de dios,
en un soldado?

¿Cuánto dolor se amontona en la historia,
en un sólo pueblo,
en un sólo día?

¿Cuánta sangre mancha
las veloces rapiñas,
los duelos intensos,
las sepulturas vacías?

¿Cuánta humanidad
cayó en el abismo de los siglos,
en la memoria de los vivos,
en la tortura arraigada en las celdas
o en los domicilios?

¿Dónde?
¿Dónde está la humanidad
con la que fuimos paridos
cuando nadie nos pidió permiso
y apenas fuimos bienvenidos?
¿Dónde?,
¿Dónde está la humanidad,
esa que debería estremecerse
hasta conseguir lo mínimo?

¿Hacia dónde debo caminar
ahora que el mundo
 premia el espanto,
 lo eleva a los altares
y se arrrodilla para alimentar su hambre homicida?

¿Hacia dónde debo caminar
si miro el horror
como  mira un furtivo al ciervo,
como mira un asesino sus despojos,
como se mira un monstruo en el espejo?

¿Hacia dónde debo caminar
para ser humana a tiempo completo,
para ser humana y merecerlo?.



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