lunes, 30 de diciembre de 2019

Urte berri on 2020



En unas pocas horas terminará el año.
Haremos como siempre: caminar un paso, es decir, un segundo, para alcanzar el otro lado del espejo y vivir otros doce meses la ilusión de que quizá con nuestro brindis conseguiremos 365 días de armisticio.
Pediremos salud, dinero, amor, trabajo como si fuera posible conseguir algo de esto con un chasquido o un guiño a un dios cualquiera. Como si con sólo desearlo fuera posible un mundo nuevo o al menos más equilibrado.
Disculpen que sea una aguafiestas, pero yo miraré el calendario que se estrena con la misma desolación con la que miro el viejo; sin pedir deseos, sin cruzar los dedos, sin pensar que, con la ayuda de espectros, de fantasmas, de diositos de tres al cuarto mejorará la existencia de todos.
Porque sólo está en nosotros la solución al gran enigma de la vida, no es tan complicado, se trata de Justicia.
De justicia con mayúsculas, universal, cotidiana, de andar por casa, justicia colosal, a dentelladas, a sorbos, de un trago, justicia repartida como el pan o las semillas, justicia guerrillera, justicia que recuerda, que libera. Justicia que respira en las escuelas, que transpira en el tajo, que se muere en las alcobas con enfermos desahuciados.
Justicia sedienta de paz que no deja impunes a los violadores, ni a los corruptos, ni a los asesinos en serie que bombardean refugiados, que aniquilan indígenas, que tirotean estudiantes y los desaparecen.
Justicia edificada por los hombres y mujeres libres. Por nosotros. Ahora mismo.
Sin relojes, sin ofrendas. Con razón y con conciencia.
La vida es cosa sólo nuestra.

 Urte berri on 2020.

domingo, 22 de diciembre de 2019

Antifascista hasta la muerte



Es posible que haya quien muera sin estremecerse ante el charco de sangre en el que se ha convertido el Mediterráneo,
es posible que haya quien desmienta que hay esclavos en invernaderos muriéndose de sed a los pies de sus amos.
Es posible que desprecien a los niños y justifiquen las bombas en sus patios.
Es posible que no vean cómo enferman sin hacer ruido para que no los detengan.
Es posible que digan que huelen, que roban, que violan, que venden droga.
Es posible que entre todos nadie diga que tienen derechos, que merecen pan y abrigo.
Es posible, muy posible, que en cada uno de nosotros viva un fascista susurrándonos alegre y confiado ideas como estas.
Frases casi hechas que al menor descuido soltamos en la barra del bar, en el supermercado o esperando al médico sin que una mirada reprobatoria nos haga caer en la cuenta del laberinto en el que nos estamos perdiendo.
Pensamientos que repetimos como una oración que nos salva de los dioses extranjeros, de las pieles oscuras, de esos ojos que nos miran sin parpadeo, que nos preguntan calladamente cuál es la diferencia entre ellos y nosotros si sólo vivir queremos.
Entiendo que mirarnos en este espejo es feo.
Que ver en nosotros a este monstruo que crece y persevera es una mala noticia.
Cuidémonos entonces, vigilemos de cerca nuestros pasos, atemos en corto esas ideas que hilvanan patrias y banderas.
Mis límites son muy claros:
dentro o fuera de mis pensamientos,
dentro o fuera de mis fronteras,
a este o al otro lado del mar.
ayer, ahora y mañana,
antifascista siempre
antifascista hasta la muerte.

jueves, 5 de diciembre de 2019

Entre el yugo y el salitre



Los poemas que componen este libro fueron escribiéndose en la misma carretera donde los fascistas masacraron 82 años antes al pueblo que huía.
Cuentan el desgarro andaluz, intentan sumar su voz a otras voces, suman versos a otros versos que fueron escritos antes cuando el silencio era grave y todo estaba prohibido.
Son poemas, que no me pertenecen. Son de Málaga, de Salobreña, de Nerja, de El Ejido, de Almería... Son de todos esos lugares por donde nuestro pueblo caminó escapando de la muerte que los perseguía.


http://silviadelgadofuentes.blogspot.com.es

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MÁLAGA

Como lluvia que no cesa fueron llegando
hasta inundar parques, plazas, catedrales.

Fueron llegando gota a gota,
de otros pueblos, de otros campos, de otras ciudades.
Lastimados por el hambre,
castigados por la violencia de la que es capaz el ser humano,
sentenciados a otra vida entre el exilio y los harapos.

Fueron llegando a otro cielo raso de cordura,
a otras bestias apuntando a los cráneos de quienes,
desarmados, vivir sólo querían.

Fueron llegando como una lenta profecía del éxodo de después,
de los crímenes de después,
del llanto inacabable que después sucedería.

Fueron tantos que improvisaron su cobijo
bajo las estrellas humeantes de enero
en aquel invierno azotado por los fascistas.

Fueron tantos que apenas comían,
que apenas dormían porque las tripas eran insomnes,
porque los niños tiritaban febriles y azules
porque también había quien moría callando su agonía.

Fueron tantas orfandades errantes por las calles,
andrajosos, demacrados,
con la mirada fantasmal de quien ha conocido la barbarie
que si no los recordamos seremos cautivos de un pasado
que nos escupe y amenaza.

Porque no tuvieron descanso ni en el fondo de su abismo,
con su sobrecogedora indigencia,
con el mismo pecho atribulado
se vieron obligados a huir de nuevo.

Otra vez huyendo deprisa,
otra vez con la tumba a hombros,
otra vez los mismos cabrones detrás de sus pasos
tirando a matar a las presas más fáciles.


Entre el yugo y el salitre", de Silvia Delgado.

15x11 cms, 76 páginas, 5,5 € (envío incluido).
Edición limitada de 200 ejemplares.
Pedidos: reflectorlibros ( en ) gmail -punto- com.
http://librosreflector.blogspot.com/…/entre-el-yugo-y-el-sa…
Para adquirir este libro en pdf adaptado a lector-e:
https://librosreflector.bandcamp.com/…/entre-el-yugo-y-el-s…
Y por supuesto, a la autora:
https://www.blogger.com/profile/11261250633625578942

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Compañeros andaluces



Compañeros andaluces, nombres anónimos que a pie de calle ondeáis la bandera del antifascismo:
He apretado vuestras manos como se aprietan las ideas que se llevan hasta la muerte.
He caminado a vuestro lado por esa tierra emputecida tan llena de injusticias y he compartido palabras y vino en tardes que nunca terminan.
He comprobado que vuestro coraje no se desgasta con los años si no que se estrena una y otra vez con cada día.
Os he visto en el arte, en la literatura, en el cante.
Os he visto arañando la memoria de los asesinados.
Os he visto solidarios con el inmigrante, solidarios con otros pueblos, de frente frente al imperio.
Compañeros, la lengua bífida del fascismo se reestrenó en vuestro parlamento, bajo vuestro mismo techo, pero podía haber sido bajo el nuestro.
Nada nos separa.
Siempre hubo, en todos los lugares, esclavos contentos que a pesar de su hambre besan los pies de quienes tienen en propiedad el suelo, el cielo y el aire.
Compañeros antifascistas, hombres y mujeres de bien que nunca claudicáis: hoy necesitamos el pecho frío, el puño alzado, las venas ardientes y esa lucha solemne y ejemplar que asciende desde las raíces por toda Andalucía.

lunes, 2 de diciembre de 2019

A oscuras



Yo nunca imaginé que iba a ser poeta. Las niñas nunca fantasean con cosas así.  Piensan en ser enfermeras, veterinarias, maestras, ingenieras, costureras…Apenas tienen tiempo de estremecer su edad con otra cosa que no sean sus amores prematuros.
Las niñas tienen prisa por encontrar su lugar en el mundo porque lo imaginan suave y perfecto, por eso yo nunca me imaginé poeta, porque aceptarse como tal implicaba vivir en medio del desaliento, implicaba morir en cada muerte injusta, recordar en cada olvido, tener siempre muy presente que el silencio hace el camino a la barbarie de nuestro tiempo. Implicaba ejercer de infeliz a jornada completa y yo también quería ser princesa.
 Por eso crecí ajena a la poesía, alejada del llanto que crece y crece agudo y desgarrado desde lo más frágil: la pupila de los niños  y de los viejos.
Hoy ya adulta, me miro en el espejo y veo a la mujer poeta, acepto mi montón de huesos y de versos, mi piel menos tersa y menos ductiles mis poemas,  miro más allá de esta imagen que devuelve mi realidad caduca y recuerdo aquella niña que sólo soñaba con su reino diminuto, con sus amigas imaginarias, con el porvenir dibujado en las paredes de la escuela.
Hoy me asomo al mundo para escribir un poema y no sé dónde parar en seco mis palabras, no sé dónde fijar mi mirada, no sé qué es lo que más urge, ni cómo verso a verso, puedo detener las dentelladas.
Y me quedo callada, a oscuras, en silencio y llegan hasta mi casa los gritos chilenos, los nombres bolivianos, me atraviesa el dolor agudo de las madres africanas y sigo en mi cuarto volviéndome loca de tanto revés y tanto dar la espalda.
Y nada alumbra este rincón desde donde escucho golpear los cuerpos y cerrar las celdas y nacer para morir en mitad del mundo.
Y nada pueden unos jodidos versos para conspirar y vencer, para deletrear las victorias, para cantar las canciones justas de los justos ideales. Nada pueden unos jodidos versos porque el enemigo ya come de nuestra mano, ya se vistió con nuestros andrajos, ya camina firme y vitoreado con su brazo alzado.
Y yo sigo volviéndome loca, escribiendo poemas en series de veinte,
arañando la verdad con mis palabras urgentes.
Y sigo a oscuras soñando a veces con aquella niña que no tenía espejo y nada sabía de versos.


sábado, 23 de noviembre de 2019

En el sur



A esta hora hay ruido de sables en el Sur. En el Norte los afilan lentamente y ordenan clavarlos en la yugular de los indios.
Los militares juegan al dominó sobre la espalda de los torturados y los evangelizadores con sus dioses blancos tiñen de miedo al pordiosero que los escucha.
A esta hora en el sur suenan tambores de guerra, sobran campesinos en aquellas tierras.
Apagaron las luces que iluminan la verdad, nadie quiere alumbrar las calaveras.
Se defienden a oscuras. A pesar de su soledad, se niegan a la mansedumbre.
Pero en el Norte, ay, en el Norte, debaten siniestros o ingenuos si es el exilio de Evo merecido, si es la cárcel de Lula un buen castigo, si fue el Golpe en Honduras la forma mejor de enderezar lo que estaba torcido.
Ay, en el Norte, en la conciencia ilustrada, se empeñan en esparcir la idea de que todo estaba mál, de que no se pudo evitar, que el patriarcado tuvo la culpa, que hicieron truco en las urnas, pero no dicen nada de la represión militar, no dicen nada de los asesinados, ni encarcelados, ni desaparecidos, ni mutilados.
Ay, en el Norte, en el Norte del pensamiento hay sureños que callan o aplauden lo que está sucediendo.


miércoles, 20 de noviembre de 2019

Los golpes



Estos días parece que miramos a Bolivia como si no pudiera sucedernos lo mismo: un golpe de Estado, un “por mis cojones” en el parlamento, un “todos al suelo”.
Pero esto es algo que debió de preverse allá cuando el dictador murió y se dejó todo como estaba para no irritar a los que hasta ese momento habían hecho del asesinato una forma de vida y del saqueo otra.
Y es que nunca se democratizó el ejército, ni la guardia civil, no se democratizó nada y han continuado viviendo aislados con idéntica ideología fascista, pasando el testigo de unas generaciones a otras.
Y es que todo se hizo mal para llegar a este punto en el que hoy estamos, es decir, con el parlamento lleno de neofascistas incluidos 4 militares de alto rango. De momento.
Estremece pensarlo.
Estremece saber que sólo ellos tienen armas.
Y nosotros, los que aún y a pesar de todos creemos en la democracia vemos el progresivo aumento de las agresiones homófobas, misóginas, raciales y sabemos que si se ponen feas las cosas los cuarteles serán fieles a su voto y encañonarán al pueblo a la orden de sus generales.
Igual que en Bolivia, pero en Europa.
  

sábado, 16 de noviembre de 2019

Bolivia



En Bolivia con la excusa de un fraude electoral han conseguido que Evo Morales se exilie en México y se autoproclame Presidente Jeanine Añez, Biblia en mano.
Que Evo sea Indígena debe molestar a todos.
Que Evo gobierne también y muy especialmente para esa mayoría de hambreados indígenas debe ser una afrenta colosal.
Que haya resistido legislatura tras legislatura las embestidas de sus opositores,
que no haya sido posible a pesar de las difamaciones acabar con su liderazgo,
que no se doblegue ante el imperio,
que se alinee con Cuba y Venezuela,
que introduzca mejoras económicas, sociales, culturales, democráticas, es motivo suficiente para arrancarlo de cuajo y poner en su sitio a alguien más obediente a los intereses de los blancos, de los ricos, de los que miran a los gringos con fanatismo.
La vieja historia de América Latina: Cuando se intentan cambian de raíz las cosas la máquina de la barbarie comienza su fabricación en serie: intoxicaciones mediáticas, ejército a las ordenes de USA, violencia en las calles, secuestros, asesinatos, persecución a los movimientos civiles, fascismo puro y duro.
Bolivia perseguida. Bolivia castigada. Bolivia resistiendo el terror esparcido por sus alamedas.
¿Nos suena?
Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay, Honduras….

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Qué verguenza



Qué vergüenza da esa España patriotera de toros, futbol y mantilla,
esa España que bendice la ira desatada contra las urnas,
esa España que sabe mucho de odio y poco de poesía.

Qué vergüenza dan sus caras gastadas por el sudor y el hambre, qué vergüenza verlos pidiendo  respeto a la ley y el orden.
Qué vergüenza dais españolitos, esclavos de viejas ideas, lameculos de caciques, mamporreros de quienes roban a vuestros hijos pan y salario dignos.
Qué vergüenza siento cuando desfiláis sin sentido, casi descalzos casi famélicos.
Qué vergüenza vuestro trabajo esforzado, vuestras penurias al viento, vuestra fiereza desperdiciada en banderas rojigualdas, en misas de brazo alzado, en plazas atiborradas de aguiluchos y de necios.
Españoles vergonzantes, vosotros que veis a dios y al rey como superhombres, vosotros que no queréis una nueva patria, ¿es que no tuvisteis sed, es que no tuvisteis deudas?, ¿acaso vuestros hijos no enfermaron?, ¿llegáis a fin de mes con luz y agua potable?
Españoles, qué vergüenza, otra vez os alegráis de la mano dura y el golpe, de la cárcel para aquellos que no admiten las derrotas.
Españoles, miraros las manos ásperas, miraros la espalda dañada, miraros los pies a rastras camino de las limosnas.
No seáis otra vez la vergüenza de esa España que se alza con el puño levantado.
De esa España que murió arruinada y está dispuesta a nacer por la democracia.
No seáis otra vez la vergüenza de esa España que empieza a morir de rabia.


martes, 12 de noviembre de 2019

Llorar a solas



No es momento de llorar a solas con la esperanza hecha trizas.
Se acercan tiempos demasiado difíciles, no malos tiempos que llegarán mañana, ni la próxima primavera.
Se irán colando los días aciagos durante años o quién sabe, décadas.
Hablo de malos tiempos porque hablo de neofascismo.
No hablo de España, ni siquiera hablo de Europa, hablo del mundo.
Por donde quiera que miremos asoma una realidad de escalofrío:  indígenas atropellados por multinacionales, estudiantes acribillados por militares en democracia, golpes de estado orquestados por los imperios, miles de seres humanos errantes por desiertos, en océanos, en selvas sin ser auxiliados.
Mientras esto sucede y vivir se va convirtiendo en un privilegio la ideología más criminal suma fieles a su causa.
Escala peldaños.
Asciende al cielo de los medios de comunicación como si fueran santos.
De nuevo están triunfando.
Y por eso insisto: no es momento de arrancarnos los nudillos a mordiscos, no es momento de darse golpes en el pecho por lo que no hicimos o hicimos mal.
El hecho es que ya están de nuevo en las calles de Santiago, de Madrid, de Houston, de Atenas o Marsella.
Con el pecho al descubierto o de tiernos liberales, cantan su victoria.
Y a nosotros no nos queda otra que airear la memoria, fundir las rabias y plantar cara a esta realidad que se quiere imponer de aporofobia y odio contra los que soñamos con unas democracias auténticas.


sábado, 9 de noviembre de 2019

Tiempos extraños



Mañana domingo iremos a votar.
Se reduce a esto la democracia: acudir mansamente el domingo que nos mandan, elegir entre un abanico de posibilidades poco amplio e introducir el voto. Esto es todo, ese es nuestro precio.
Lo demás son palabras que se lleva el viento, promesas que no se cumplirán.
Pero es que además en nuestra democracia ibérica se añaden ingredientes que no pueden disimular su neofascismo en alza.
Pongamos, por ejemplo, que ahora mismo hay presos políticos en las cárceles, pongamos, por ejemplo, que la corrupción pudre los cimentos desde lo más profundo, pongamos, por ejemplo, que incapaces de solucionar lo que sucede en Cataluña optan por lo más fácil que es la mano dura.
Pongamos, por ejemplo, que en esta democracia no existe la libertad de expresión, la ley mordaza husmea entre las canciones, las redes, los poemas.
Y claro está, en esta democracia las trabajadoras a jornada completa son pobres, los de media jornada son míseros y los que no curran en nada, son nadies, es decir, son nada.
La malnutrición infantil aumenta.
A nuestros viejos no les alcanza para pomadas.
Los jóvenes huyen a otras democracias más demócratas.
Y así las cosas mañana votaremos, Cataluña vivirá su estado de excepción democrático y los demás aguardaremos los resultados como si efectivamente fueran a cambiar algo.
Son tiempos extraños.






martes, 5 de noviembre de 2019

Credo sin dios.



Yo no creo en ellos, sólo creo en nosotros.
Creo en nuestra fuerza, en nuestro poder, en nuestras razones.
Si no creyera en nuestro canto daría por vencida la vida.
Porque a lo único que podemos aferrarnos es a quienes siguen luchando como archipiélagos perdidos en el mar de la indiferencia.
Creo en las luchas lentas, lentas como siglos y en las que estallan de pronto en las calles porque ya no podían aguantar más su hambre.
Creo en el pueblo, en casi todos los pueblos, en los que gritan y en los que están callados aguardando el fósforo que encienda su conciencia.
Creo en la desobediencia porque quien desobedece cada día es más libre
Creo que la violencia nace en un solo lado y cuando la enfrentamos con palos y piedras es a nosotros a quienes llaman mercenarios.
Creo en la ternura que nos une cuando urge ponerse en pie para defender a los más vulnerables.
Creo en nuestra paz sin tregua, en nuestra paz sin sed, en nuestra paz de pan, de libros, de jornales dignos.
Creo en nosotros, hombres y mujeres de colores distintos, de lenguas distintas, de religiones y ateísmo. Creo en nosotros de humanas riquezas, de empatía bárbara, de solidaridad extrema.
Tengo fe sólo en nosotros mismos.

miércoles, 30 de octubre de 2019

El tuerto



Yo pensaba que las personas de izquierda teníamos tres o cuatro conceptos claros y que con ellos podíamos analizar la realidad sin traicionar a los nuestros.
Pues no.
Resulta que un dirigente zurdo, de esos que se llaman comunistas de toda la vida, con un discurso amable y electoralista ha criminalizado a los jóvenes y al movimiento democrático catalán.
Es decir, todos aquellos que han sido golpeados, detenidos, heridos, mutilados, se lo han ganado por violentos.
Es decir, no es ciego, es tuerto, ve sólo por el ojo de los intereses patrios.
Si reprimen salvajemente en Chile, está feo, si reprimen en Cataluña, ya no es tan feo, doble vara de medir para dos pueblos que exigen derechos, libertades, justicia.
En fin, que el señor Garzón, muy majo y galante, muy tierno y conciliador, se ha puesto enfrente y ha dicho disparen que Cataluña lo merece.
Hay que joderse.

sábado, 19 de octubre de 2019

El parto



Cualquier pueblo que se rebela, que se alza poderoso, que no acata el orden, cualquier pueblo insisto, que levanta la voz y arriesga sus pulmones para respirar aires de libertad tiene la admiración de esta mujer que escribe desde el margen izquierdo de la vida.
Cataluña hoy ha puesto en jaque la democracia ficticia en la que vivimos. La ha desnudado para enseñarnos que su esqueleto no se sostiene, no puede caminar. Aunque se empeñen en mostrarla saludable, su columna vertebral está partida en dos.
Porque han decidido que las urnas son delito. Votar, algo tan simple, es delito.
Porque han decidido que algo tan democrático como preguntar sea la excusa para la cárcel y el exilio.
Porque han decidido que la represión es la varita mágica que pondrá de nuevo las cosas en su sitio.
Porque ya faltan ojos en las calles, y ya las detenciones se multiplican y a esta misma hora los catalanes que no acatan leyes de injusticia serán terroristas.
Y qué quieren que les diga, es por ellos, pero también por nosotros.
Llevamos demasiado tiempo tragando los sapos que dejó el franquismo. Los “demócratas” besan agradecidos los cojones monárquicos y nos piden cínicos que les votemos.
Es la hora de la República, viene naciendo, ayudemos.

lunes, 14 de octubre de 2019

Itaca



Yo creo que el porvenir está en manos de aquellos pueblos que enarbolan la bandera de la libertad territorial, económica, cultural.
Y creo también que cuando un pueblo asume el desafío de organizarse para conseguirlo no existe represión que pueda combatirlo.
Es verdad que el peaje que se paga es caro, el monstruo al que se enfrentan es colosal, pero nada podrá detenerlo si su deseo es firme y es nítida la justicia que reclama.
Hoy Cataluña tiene todos los mecanismos del Estado engrasados para parar en seco el camino que hace tiempo empezó a ser andado.
Pero los catalanes ya están lejos de la España patriotera y amnésica, ya zarparon. Ya se fueron.
Los cojones de la democracia no podrán con ellos.
La cárcel, el exilio, el hostigamiento, a pesar del dolor que les produce apuntala sus convicciones, da aire a sus pulmones, pone a andar los corazones de calle en calle, de casa en casa.
Podemos verlos alejarse o sumarnos al viaje.
La decisión es nuestra. Ítaca también nos espera.

sábado, 28 de septiembre de 2019

Canción de los olvidados



Avanzamos sobre el filo de la espada
porque aún florecen pétalos de risa y emociones.
Avanzamos para que no enmudezca la historia
y nieve sobre el fuego de la infamia.

Avanzamos para no volvernos locos,
para no dejar nuestra cordura en manos de los más crueles,
para que no sea en vano cada muerte
y pueda descansar en paz el pasado y su memoria.

Avanzamos al borde del olvido
para callar a los verdugos su bronca voz alegre,
para que no repitan más sus crímenes
y nadie limpie la sangre de sus manos.

Avanzamos sospechosos de creer en la utopía,
sospechosos de querer atrapar en arenas movedizas
a los que borraron sus huellas dactilares del rostro de las víctimas.

Avanzamos y cantamos los silencios
de cada uno de los olvidados,
de los míos, de los tuyos, de los nuestros.
Porque siempre somos los mismos.
Avanzamos paso a paso.
Sin rendirnos.

domingo, 22 de septiembre de 2019

Ellos son "nosotros"



La huida por la carretera de Málaga a Almería no es un hecho que sea urgente recordar sólo por el trágico destino que tuvieron miles de seres humanos en la guerra de España cuando el fascismo se adueñó de nuestra tierra.
Esta masacre debería ser el punto de partida para posicionarse contra la barbarie. Contra todas las barbaries que van dejando a la Humanidad en carne viva.
Hoy día millones de desplazados por las bombas, por el clima, por el terror recorren los continentes y atraviesan los mares escapando de guerras imperiales, de guerras económicas y culturales donde la vida pierde su valor sagrado y apenas es posible pensar en un porvenir de paz y de trigo.
Como en aquel febrero de1937 otros seres humanos caminan entre multitudes, esquivan el disparo de quienes empuñan poderosos el fusil o mueren a la vista de todos en océanos convertidos en cadalsos de salitre.  
El neofascismo peldaño a peldaño escala posiciones y se atrinchera con su ideología criminal en lo cotidiano.
No importan esas víctimas, no valen, no cuentan, son sólo cifras incómodas,
cadáveres oscuros sobre arena, puñados de mártires sin fe que se amontonan al otro lado de las vallas, de los muros, de fronteras cerradas a cal y canto.
Ellos desafían con su presencia el peor crimen de nuestro tiempo.
Y como en la guerra de España, ante este genocidio, nos mantenemos neutrales, quietos, indiferentes.
Somos prisioneros de unas democracias que ceden el paso a quienes desean un mundo de esclavos y de parias, de gente condenada a morir desde la infancia, de pueblos desnutridos y de selvas yermas.
Pero tenemos en la memoria la historia de los vencidos, de todos aquellos que arriesgando sus vidas salieron a luchar contra el fascismo, de todos aquellos que, con la pluma, con el cuerpo o con ambos se pusieron en pie para defender al pueblo que moría en los paredones, en las chimeneas, arrojados desde aviones, o masacrados en las plazas.
Su ejemplo, su coraje, su dignidad debe servirnos de brújula para ayudarnos a llegar hasta ese otro “pueblo” diezmado que va dejando sus nombres en caminos y ríos, perseguidos por el miedo y por el hambre.  
Como en la carretera Málaga -Almería, en febrero de 1937, hoy, septiembre de 2019, el Pueblo también huye.
Nos necesita. Ellos somos “nosotros”, es hora de ponerse en marcha.
Es la hora de levantar el puño y la ira.

viernes, 13 de septiembre de 2019

Almería, La Desbandá



Van llegando a la ciudad sin sitio
la mitad de la mitad de las que comenzaron la huida.

Atrás quedó un manantial de pena,
quedó el hambre masticando sus propios huesos,
quedaron los más desafortunados con la dentadura abierta,
con sangre de pólvora y metal en los labios
y las retinas convertidas en espejos.

Una procesión trágica con la cruz sobre cada espalda
va llegando poco a poco.

Las llagas de sus pies dejan huellas indelebles
en la mirada de quien contempla aquel desfile pausado
de tristes hombres y mujeres con la voz debilitada
de tanto pedir la paz con su estéril plegaria.

Van llegando con el luto y con la culpa por haber llegado vivos.
La sed larga de días,
el sueño roto en los cráneos
y un sinfín de heridas podridas
que se abren cuando las miran.

En la ciudad no hay sitio,
no hay tanto arroz ni tanto abrigo.
Su destino fue tan sólo un espejismo
que les alentó mientras huían.


jueves, 29 de agosto de 2019

Niños peregrinos, La desbandá



Hijos del yugo y del salitre
cansados ya desde la infancia
de vivir de sus costillas.
Niños sin dios prestados a los caciques.

Postrados niños que a duras penas
arrastraban la ruina de su existencia.

Escupidos agriamente por los amos de la tierra.
Sudor y sueño el jornal, 
sudor y hambre.

Niños que heredaban una vida repugnante de humillación
en todas partes.
Niños que huyeron a otro infierno a la intemperie
donde empachados de sangre murieron
de la manera menos tierna.

Niños que corrían con las pestañas calcinadas,
con las arterias abiertas,
y abiertos de par en par los ojos
y abierta desde las raíces la pena.

Niños crucificados por ser niños peregrinos
buscando la paz y el pan
que siempre les negará el fascismo.

sábado, 10 de agosto de 2019

Río Guadalfeo


La Desbandá: Cuando llegaron al río Guadalfeo, que tenían que cruzar para llegar a Motril, primera parada casi segura que intuían en su éxodo; se encuentran con el puente destruido y el río muy crecido, debido a las lluvias de los días anteriores. Fueron muchas las personas que se dieron la vuelta de regreso, ante la imposibilidad de cruzar el río. De las personas que lo cruzaron, muchas de ellas fueron arrastradas por las aguas hacia el mar, pereciendo en el intento.

La lluvia de otros días también fue sumisa al fascismo.
Cayó torrencial y maldita.
Y el agua fue creciendo en el río como crece el odio en el fusil y en el sable.
Y daba miedo el cauce porque demasiados espectros esperaban su ración de huesos.
Y daba miedo quedarse quietos porque demasiados aviones y barcos vaciaban sus tripas de fuego.
Y daba miedo desandar los pasos y volver al inicio donde rebanaban los cuellos.
Sólo quedaba la orilla lejana donde quizá estuvieran los suyos para darles el pan y el abrazo.

Así familias completas se lanzaron al agua a bracear con sus hijos atados con cuerdas,
así intentaron cruzar, pero la corriente bebió aquel elixir de náufragos
y desaparecieron tan rápido que no dio tiempo a que gritaran sus nombres para saber quiénes eran.
Ellos sólo querían secarse en Ítaca para continuar el viaje,
y el río se cobró al contado ciento de vidas como peaje.

viernes, 9 de agosto de 2019

Hazen Sise



Durante la Guerra de España Hazen Sise  fue la mano derecha de Norman Bethune en el Servicio Canadiense de Transfusión de Sangre. Todas las fotografías que se conocen de una de las peores masacres conocida popularmente como ‘la Desbandá’, son suyas.

Sin la solemnidad de las despedidas,
sin cerrar sus casas a cal y canto,
dejando sobre la mesa la comida tibia
y la rutina de tiempos de paz esparcida por el patio,
huyeron.
  
Con los niños temerosos agarrados a sus faldas,
con los viejos lentos y su dolor perpetuo,
cargando el peso desquiciado de quien tiene que sobrevivir a pesar de la metralla,
huyeron.

En invierno, hambrientos, enfermos, descalzos, heridos.
En invierno, desarmados.
En invierno, en una procesión sin dioses y sin milagros,
para morir bajo un cielo atestado de diablos,
huyeron.

Nadie puede negar que aquel camino fue la tumba de miles.

Aunque mueran los testigos de aquel infierno,
aunque sus gargantas callen sepultadas con sus recuerdos,
aunque los hijos de los hijos desprecien el dolor que sintieron.

Aunque limpien la historia con relatos falaces quedarán para siempre
un puñado de imágenes tristes
de una multitud triste y derrotada que camina en vigilia
hacia el cadalso fascista.
Quedarán para siempre esas imágenes
como prueba irrefutable de su barbarie.

martes, 6 de agosto de 2019

No pasarán



Los fascistas nos muerden ya los tobillos y parece que no nos damos cuenta.
Avanzan al galope dispuestos a perpetuar el crimen de la libertad y de la justicia.
Ganan terreno en la calle y en las instituciones, desprecian a los desaparecidos, se ríen de las víctimas, desempolvan a los asesinos, rinden honores a quienes enarbolaron la bandera del genocidio y utilizan al pueblo más ignorante y bestia para azuzarlo contra nosotros mismos.
No es cierto que su objetivo sean las mujeres, ni si quiera los inmigrantes, vienen a por todos.
No es algo nuevo, lo novedoso es nuestra postura, bastante equidistante para estos tiempos que corren.
Es muy ingenuo pensar que se conformarán con cancelar algunos conciertos, con ningunear a las familias de los represaliados por el franquismo, con llamarnos feminazis y mandarnos a casa para que no nos violen, con escupir a los que venden sombreros de mesa en mesa, de terraza en terraza. Cada vez ganan más terreno, su discurso cala hondo y se queda para siempre en esas profundidades donde la entraña es la que manda.
Esta gente tullida de empatía florece cuando van peor las cosas y es urgente ver la dimensión de la amenaza.
No atienden a razones, nunca lo hicieron, por eso vencieron.
Vencieron por cojones.
Y por cojones quieren repetir su hazaña.
Los que nos definimos como antifascistas debemos militar como lo que somos: gente con voz y con memoria dispuestos a gritar que no pasarán otra vez por encima de nuestros cadáveres, dispuestos a defender hasta la muerte la paz y la palabra.


martes, 30 de julio de 2019

Los nadies de La desbandá



                                                   A José Antonio Berenguer

Me pregunto cuántos nombres se perdieron para siempre con sus biografías
en aquellos días desquiciados en los que por miles corrían huyendo sin auxilio.
Me pregunto por esos nombres que hoy nadie reclama, nadie recuerda, nadie sabe que fueron también asesinados y hoy son los masacrados anónimos.
Me pregunto cómo se llamaba esa mujer que parió en la noche más oscura de toda la huida,
que se apartó a un lado y dio a luz como una loba solitaria sin que nadie distinguiera el grito de vida con los gritos fúnebres que provocaban los fascistas,
me pregunto cómo pudo ponerse en pie con el recién nacido,
cómo lo cubrió con sus harapos,
cómo sin tiempo de amamantarlo corrió con el calostro desaprovechado,
cómo se desagarraba a cada paso y lloraba por el hijo que callaba,
y lloraba de dolor y lloraba de hambre y lloraba a toda prisa porque vivir le urgía.
Porque su niño tibio y callado tenía que estrenar juegos y canciones,
tenía que crecer hasta hacerse un hombre.
Me pregunto qué sintió aquella madre
cuando se acordó de la oscuridad del parto, del terror y de la urgencia de llegar a Almería
y palpó los andrajos y presagió que lo que abrazaba no era más que un puñado de trapos ensangrentados y vacíos.
Me pregunto qué sintió cuando supo que dejó a su hijo en el mismo sitio donde ella partió en dos su cuerpo para parirlo,
me pregunto cuánto dolor se clavó en su vientre
y con cuanta desesperación regresó por el camino andado
con la esperanza de verlo en otros brazos, a salvo,
pero nadie llevaba a un recién nacido llorando su orfandad temprana,
nadie sabía de un recién nacido pasto de las bombas y de las pisadas.
Nadie sabía nada.
Nadie podía escucharla porque la muerte los perseguía con enormes zancadas.

Me pregunto cómo se llamaba esta mujer.
Si supiéramos al menos dónde se arrojó al mar
podríamos dejarle nuestras lágrimas.


domingo, 28 de julio de 2019

Francisco González Tejera



Francisco González Tejera (Pako González) debería ser un hombre común y corriente, pero es extraordinario:
En estos tiempos de amnesia voluntaria él recuerda.
En estos tiempos de descrédito él cree.
En estos tiempos de obediencia, él desobedece consciente de que al hacerlo se queda solitario mirando la utopía de vivir con el pan repartido y el salario digno.
Pako González lleva décadas remendando la memoria. Puntada tras puntada, año tras año, ha recogido los testimonios callados de los que sufrieron el genocidio canario cuando aquellos cabrones arrojaban a los volcanes a personas que nada hicieron.
Salvo soñar, nada hicieron.  
Pako lleva todo ese dolor a los libros, lo arrastra y lo escribe tal cual fue: descarnado, bárbaro, impune, demoníaco. Nos lo clava en los ojos, inclemente y certero y sin darnos tregua pasa de un horror a otro espanto hasta dejarnos sin aire.
Escribe con nombres y apellidos, en geografías exactas, en fechas que fueron el andamiaje sobre el que se construyó la infamia para que sepamos cómo siente exactamente un pueblo mortalmente herido.
Quiere explicarnos que no hay futuro posible si esta verdad no se alumbra.
Si permanece en la oscuridad, estaremos perdidos.
No diré que leer sus libros es tarea fácil, no es un viaje cómodo porque entre su poética vemos lo que somos: indignos herederos de lo humano.
Porque fueron asesinados como perros sarnosos.
Porque en el 36 no hubo plegaria que conmoviera a las bestias.
Porque el crimen se convirtió en un ritual demasiado metódico y la muerte fue pregonada en todas las familias.
Desde la profundidad del daño que hicieron en su tierra, mira de frente a quienes quieren olvidar tanta vesania y con su pulcra dignidad escribe la Verdad de lo que hicieron aquellos soldados sepulcrales que arrasaron las islas Canarias y que aún hoy viven en la memoria colectiva.

Os recomiendo leer su obra. Y si alguien desea financiar por crowfounding el tercer libro de su trilogía, no sólo hará una apuesta por un escritor con coraje también será un desafío al fascismo.
Blog de Francisco González Tejera: http://www.viajandoentrelatormenta.blogspot.com/



martes, 9 de julio de 2019

Carmela Tejero Plaza



Carmela Tejero Plaza, superviviente de La Desbandá. Tenía nueve años.

Es la noche la que pone a andar tu memoria para que salgan de las tinieblas
los recuerdos de aquella edad temprana donde se mataron demasiadas infancias.

Es la noche y es el amanecer y es cada paso que das y cada estrella que miras
y es cada hora que te lleva con su tic tac perverso una y otra vez al infierno.

Porque no has podido vivir ni un segundo lejos de tu niñez devastada,
ni un segundo, nada.
Por todas partes te ha seguido el grito inacabable de aquellos días,
Porque apretaste el corazón tanto que se quedó encogido y desde entonces te lastima.
Porque viste morir de balde, porque tocaste las heridas, porque bajo los cuerpos amontonados agonizaban tus seres más queridos.
Porque nunca terminaba el dolor, nunca terminaba el daño que hacían los fascistas,
nunca estabas a salvo y sólo eras una criatura que huía.

Carmela hoy niegan el rastro de odio que dejaron,
ningunean los cuerpos acribillados,
ensucian la tierra donde miles de desaparecidos se amontonan sin nombre
y después se ponen cara al sol para hacer sombra a la verdad de sus crímenes.

Piensan que pueden escupir el rostro de cada víctima,
que pueden azotar nuestra memoria con el látigo de su democracia ficticia,
creen que vamos a cederles el paso para que avance el olvido,
para que tu palabra se haga inaudible y nuevas infancias pasen por lo mismo.
Pero aún estamos con los oídos limpios,
no bajes la voz, Carmela,
que no sean en vano aquellos años
de holocausto y ruina con los que te obligaron a estrenar la vida.

Que no sean en vano.
Que no sean.

Aún estamos con los oídos limpios.