domingo, 11 de enero de 2015

Por nuestro bien


Parece que nos quieren quitar la palabra, como si no nos la hubieran arrancado. Como si no hubiera periódicos cerrados o gente en la cárcel sin delito y con largas condenas.
 Los mandamases  que hoy fueron a Paris, los que salen en la foto con cara de pocos amigos, son tejedores de mordazas dentro de sus fronteras.
La multitud va detrás de ellos, les sigue, espera gestos que le aseguren que ese enemigo que va a cortarles la garganta, no podrá pasar por encima de sus banderas.
Los mandamases se alegran.
Es el momento de amputar en nombre de la seguridad, la libertad.
Es por nuestro bien, por el de todos.
Es urgente acuchillar a quien disiente.
En nombre de la democracia, para salvaguardarla de las bestias.
Estamos en guerra, Occidente tiembla.
Y mientras, la multitud llora y camina y se estremece por las muertes habidas, y estrena nuevos odios contra nuevos símbolos, y pide castigo, cuchillas, cerrojos, vallas, policía, más policía, delatores, aprendices de guardianes, alguaciles de paisano.
Es preciso protegernos, enjaularlos, vigilarnos. Uno a uno, cuerpo a cuerpo, idea a idea.
La  libertad de masacrar países ajenos tiene una salud de hierro, la libertad individual es puro cuento.

sábado, 10 de enero de 2015

Bilbo 2015


Bilbo no claudica, no mira pa otro lado, no olvida a los presos.
Deben estar en casa, guste a no guste a los fachas, incomode a los zurdos tibios, escueza a los mandamases, irrite a los inclementes, desnude a los vacíos de empatía.
La dispersión es un crimen.
Los representantes políticos que ignoran esto, o  lo callan, o lo bendicen son cómplices del ensañamiento.
Y pierden toda credibilidad por su ceguera voluntaria, por su miedo electoralista, por su solidaridad a medida.
Bilbo hoy es una ciudad llena de luz, se nos ve desde muy lejos, pero en los pasillos oscuros del estado español nada ilumina la justicia.
Si alguien cree que se pueden cambiar las cosas mientras se perpetua la cárcel, la tortura, la vulneración de los derechos humanos  es un iluso o un idiota.
Sabemos que no será posible la paz completa con una justicia tuerta.
Las calles de Bilbo, hoy, una vez más, se llenaron de decencia.
Un pueblo en la calle, ¿Por qué no nos miran?

jueves, 8 de enero de 2015

Los làpices


La libertad de expresión, dicen, está en juego y unos lápices dan la vuelta al mundo tras los asesinatos en París.
Pero ¿A quién pertenece esa libertad de expresión?, 
¿A todos?
¿ También  a los emputecidos?,
 ¿A los saharauis?, ¿a los ucranianos?¿a los palestinos, 
¿Qué clase del libertad de expresión se tambalea?,
 ¿La de occidente que da razón a la islamofobia?, 
¿La de los que desde sus púlpitos señalan el camino de las balas?, 
¿La que desde sus columnas indican el lugar donde son bendecidos los genocidios?
¿La libertad de expresión que fabrica a  los malos es la que está herida de muerte?
¿Qué es la libertad de expresión?
¿Acaso oímos todas las voces, todas, o sólo las de un lado, el lado de los emperadores y sus cortesanos?
¿Y esas voces que son silenciadas callan porque es su deseo callar  o callan porque no pueden hablar, porque no pueden decir, porque no nos llega su voz clara, porque les revientan la garganta?
¿Es la libertad de expresión un privilegio?
¿Es un derecho?
¿Qué es la libertad?
¿Existe?
Unos dibujantes han sido asesinados, cruel y gratuitamente.
¿Y los millones que mueren, cruel y gratuitamente, sin un sólo lápiz que los recuerde?

martes, 6 de enero de 2015

Bilbora¡


El próximo sábado, otra vez, una vez más, Bilbo será la voz de un pueblo que no quiere avanzar a espaldas de sus presos.
El silencio no caerá sobre sus nombres, ni sobre sus dolores, ni sobre sus picanas.
El sábado Bilbo será el candil que alumbre la oscuridad donde nunca desesperan.
Y para vergüenza de aquellos que los niegan o que aplauden la saña con la que se les mantiene prisioneros, nosotros, este pueblo pequeño y obstinado, seremos el espejo donde se reflejan sus corazones.
Seremos luz, seremos palabra, seremos alas.
Otra vez, una vez más, poniendo al estado español en evidencia y contra las cuerdas.


lunes, 5 de enero de 2015

Los felices


Qué suerte tienen los felices

brindando a todas horas
por el amor y la vida,
por la vida
y por la vida.
Què suerte que no tiemblan sus deseos,
que no mueren sus caricias,
que no envejece su alegría.
Yo no tengo esa fortuna,
en mi casa hay ventanas  grandes por donde se ven enormes las heridas
hay un olor que recuerda el pasado y sus olvidos,
hay un grito silencioso que atraviesa piel, paredes y fronteras,
hay siempre una mano vacía,
hay siempre un niño que solloza,
hay siempre un viejo humillado por el frio y el mendrugo,
hay siempre un joven detenido.
Què suerte tienen los felices,
que no ven, que no escuchan, que no tocan,
què suerte, o mejor, que destino más simple,
vivir sòlo para el cáliz y la risa
mientras todo un mundo un mundo, todo,
muere de paz o de injusticia.



sábado, 3 de enero de 2015

Quiero


No quiero el pan que sobra.
No quiero la paz del fuego y de los cadáveres.
No quiero vivir dentro de una jaula.
No quiero ser mujer en esta tierra de tinieblas.
No quiero ser poeta en un mundo donde la palabra no llega.
No quiero fronteras como cuchillas,
comida que envenena,
muertos de hambre sobre cada mesa.
No quiero andrajos,
ni caridad,
ni compasión,
No quiero caries,
libros que no dicen nada,
mordazas.
No quiero que me manden a morir al trabajo,
que me manden matar mis ideas,
que me manden comer de un pesebre que no alimenta.
No quiero vivir cada día como si fuese una derrota.
Quiero vivir con los versos en alto,
con mis poemas libres.
Quiero vivir en un mundo donde volar sea imprescindible.

viernes, 2 de enero de 2015

Veremos si Podemos




El día 10 de enero, Podemos, debería, si es verdad como dicen que están a favor de los derechos humanos, recorrer junto a los vascos las calles de Bilbao.
Deberían posicionarse y no hacer uso de estrategias electoralistas aunque esto chirríe en parte de algunos de sus votantes y los fascistas tengan argumentos para batallar contra ellos y difamarles.
Creo que sería un gesto de honestidad y no hacerlo los pondría en el lado de la izquierda basculante a la que tan acostumbrados estamos.
Veremos si acuden o no, veremos si se posicionan o dan la callada por respuesta, veremos si lo hacen a título individual o colectivamente, veremos si tienen el coraje suficiente y priman la coherencia.
Hagan lo que hagan, nosotros estaremos ahí, como siempre, multitudinariamente, acompañados por todos los que desean que los presos vuelvan a casa.
Estaremos, claro, será un grito, uno más de los que damos y que ignoran los zurdos más falsos.
Es simple, nosotros no claudicamos.