domingo, 12 de octubre de 2014

12 de octubre


No fuimos nosotros los que viajaron con látigos y espejos, con cruces y dioses de miedo.
No fuimos nosotros los navegantes que encontraron la codiciada estrella de América.
Nosotros, contables, carpinteros, lavanderas, poetas, hoy seguimos en las mismas galeras.
No fuimos nosotros los que se repartieron los pueblos para abrirles en canal los vientres.
No fuimos nosotros, ni los sirvientes, ni los hambrientos, ni las putas sarmentosas, ni las parturientas.
Fueron los de siempre.
Los que pasan por la historia con la gloria de la sangre y de la muerte.
Fueron ellos, los de siempre.
Los brutos de humanidad, los imposibles.
Los mismos que hoy conspiran y abren grietas inmensas por donde caen irremediables vuestras banderas.
También las nuestras.
No fuimos nosotros entonces, ni lo somos ahora.


jueves, 9 de octubre de 2014

Es fàcil odiar

Imagen de Sòcrates Magno Torres

Lo fácil es odiar a los artesanos del dolor y de la infamia,
a esos seres grotescos que escupen hiel y besan.
Es fácil estremecerse al verlos impunes,
contando anillos, brazos partidos, tierras.
Es fácil tener rencor a manos llenas,
lamerse con sal las heridas,
mirarse a todas horas el muñón en el que queda a veces convertida la vida.
Es fácil edificar los días sobre un pasado que no cicatriza.
Yo no quiero eso.
Quiero caminar
sin ese daño en la memoria,
liberar a mi corazón de esa cadena,
hacer con los pedazos de mí misma un edificio tibio
donde cobijar mis poemas.
Es fácil odiar,
a veces es necesario,
pero yo no quiero envejecer con el lastre
de tener presente a todas horas
a quienes partieron en dos
a esta mujer poeta.

martes, 7 de octubre de 2014

Amor, amor

Imagen de acciòn poètica tucumana

Si decimos amor, amor,
desde dentro,
como un grito atávico lejano y denso.

Si decimos amor, amor,
como si estuviéramos solos en medio
de una multitud que ignora cualquier deseo.

Si decimos, amor, amor,
cuando la piel apenas conserva la calidez de otros tiempos,
cuando la mala suerte acecha a cualquier hora,
cuando la rutina hace lentos los días
y la muerte es un delirio que libera.

Si  aún decimos amor, amor …
entonces mereció la pena
vivir sin treguas.

miércoles, 1 de octubre de 2014

A tientas


Viñeta de Kalvellido

Vamos a tientas por la vida,
estrenamos dolor en cada paso,
en cada paso estrenamos golpes,
en cada paso estrenamos olvidos.
 Avanzamos en la oscuridad
poco a poco,
sin aliento,
con el único horizonte de una muerte imprecisa.
A tientas tocamos las pieles que son piedras
y las  pieles que son caricias,
Tocamos el cielo de otras bocas,
y el infierno de  labios que calcinan.
Tocamos a tientas, ciegos,
caminamos a tientas, ciegos,
ciegos en la vida.

Sedientos, desnutridos de alegría.
Apenas algún oasis en mitad del camino.

Apenas ese respiro.

lunes, 22 de septiembre de 2014

El cheque en blanco

Viñeta de Kalvellido

Creo que durante los últimos años hemos ido presenciando la putrefacción de la sociedad, no sólo en cuanto al descaro del saqueo, la vulneración de derechos, la censura, la moral aplicada sobre los cuerpos, la impunidad, la brutalidad policial, la violencia puerta a puerta, desahucio tras desahucio, el hambre, los andrajos, el renacimiento del fascismo sin tapujos, etc., etc..
No sólo eso.
Hoy día la deshonestidad está normalizada.
El engaño, el abuso, son cotidianos.
Nos estafan en los supermercados, en la tarifa de la luz y del teléfono. Nos roban con las medicinas, con los libros, con el agua.
Nos roban por si acaso.
La zanahoria siempre va un paso por delante y nosotros seguimos tirando para alcanzar ese imposible.
Pagamos el peaje mansamente, pagamos los jarabes, pagamos las pomadas, pagamos las compresas, pagamos las letras… es la extorsión del pobre, la asfixia sin freno, coágulo a coágulo.
Pagamos por tener justicia que no es justa.
Pagamos para que nos gobiernen quienes nos engañan.
Pagamos a un diosito que no reconocemos.
Pagamos  a una policía que tortura
A escote, entre los emputecidos.
Financiamos cada una de las cadenas que nos golpean. Cada una de las manos que se agitan para azotarnos con ellas.
Pagamos este impuesto permanente que revoluciona sólo miserias.
Como mecenas voluntariosos.
Mientras nuestras casas se llenan de deudas y de impotencia, los de siempre no quieren poner en claro las cuentas.
Nos roban descaradamente, somos su fuente inacable de riqueza, su cheque en blanco, su fábrica de moneda.
La pregunta es ¿hasta cuándo?


miércoles, 17 de septiembre de 2014

Apaga y vàmonos

Viñeta de Kalvellido

Es bastante frecuente ver la brutalidad como un hecho aislado.  Producto de la ira o de la intolerancia o de la ignorancia.
Alguien que degüella un perro, alguien que guarda a sus hijos en un congelador, un grupo que viola a una niña, un padre que quema con un cigarro a su bebé…
Vemos a estos seres  como algo extraordinario, fuera de lo común, para comprenderlos afirmamos que están enfermos, que son locos.
Lo terrible de esto es que no recordamos que la brutalidad ha llenado todas las páginas de la historia, de monstruos en serie,  contados a millares.
La historia está llena de brutos por oficio. De funcionarios de la brutalidad.
Basta con mirar un poco hacia atrás y recordar los campos de exterminio, los cuerpos lanzados desde aviones, las masacres en pueblos o en campos de futbol.
Basta con observar un poco la realidad para darse cuenta de que la brutalidad vive agazapada en todas las sociedades, que detrás de los brutos de oficio siempre hay una sociedad cobarde que calla y otorga, que calla y comprende, que calla y regala el don de infringir dolor a quien se ponga delante.
Y esto es lo preocupante, que no hemos aprendido de los horrores pasados.
Que a pesar de estar advertidos, puede volver a repetirse el disparo en la espalda, la cámara de gas, las fosas comunes.
El fascismo crece, la brutalidad que lo alimenta crece, los silenciosos hacen la vista gorda porque a ellos, no les toca.

Y unos pocos, los menos, se estremecen porque que la impunidad abrirá de nuevo las puertas de la barbarie.