sábado, 16 de marzo de 2013

El latifundio de dios


Viñeta de Kalvellido
A mi me gustaría  despertarme una mañana creyendo en cualquiera de los diositos propietarios del paraíso.
Debe ser cómoda la vida cuando se tiene la certeza de que lo que te espera es un lugar lleno de frutos exóticos y de gente con la que seguro, a escondidas, se puede follar sin que te  vean.
Lo bueno de creer es que si has sido un cabròn, dios en un momento de flaqueza te perdonará y podrás vivir feliz recordando las putadas que hiciste, pensando en la estupidez de los buenos porque ellos estarán a tu lado mirándote de reojo, sin comprender porquè perdieron el tiempo si al final la bondad no tuvo su premio.
Es lo que tiene ser creyente, que compartes el amor a dios con criminales.
Yo creo que por eso me resulta tan difìcil tener fe porque compartir templo con asesinos en serie es realmente una humillación.
Porque pagar a escote la obscenidad de sus representantes, es un delirio.
Porque aceptar prohibiciones   en un mundo donde solo pecan los amos de esta cruz que arrastramos, me da rabia y la rabia no es virtud, es pecado sumarísimo
Yo creo, en definitiva, que me resulta  imposible tener fe porque he visto morir a demasiada gente; viejos que tuvieron la peor muerte, viejos machacados por el trabajo, enfermos terminales, dementes, que llevaron una vida de hambre, de sudor y de pobreza y que su dios los dejó solos. Sencillamente solos. Abandonados  en medio de guerras y de paredones, en medio del miedo y de la tortura, en medio del aislamiento, sin curas a los que acudir porque estaban ocupados jodiendo con los generales.
Para mì sería un castigo  creer ciegamente en alguien que elige como  delegados  terrenales a siniestros moralistas que con una mano limosnean y  con la otra decapitan.

lunes, 11 de marzo de 2013

La plegaria de la no violencia


Viñeta de Kalvellido
Cuando escucho o leo frases contundentes del tipo “estoy en contra de todas las violencias” o “la violencia genera más violencia”, siempre me quedo pensando un rato, atolondrada, como si me pasara algo interiormente y me viera a mí misma igual que un monstruo devorador de carne humana por el simple hecho de no estar de acuerdo con estas  plegarias.
Algunas veces intento desentrañar el enigma y pregunto a quien se expresa de esta forma, más que nada para saber en qué momento me convertí en sanguinaria, para saber si lo mío tiene solución, si podré  enarbolar la bandera blanca y llevar palomas y sentirme en armonía con el universo, que por lo visto es amor a manos llenas.
Hay algo en mi código genético, alguna deformidad de fábrica, que me impide  escribir estos renglones en primera persona.
Y me pongo a pensar, armada de paciencia, (je, je),  y entonces, nacen de mis entrañas preguntas y con esas preguntas viene el compromiso y con el compromiso el enemigo y con el enemigo no hay tibieza posible porque sólo depreda.
Y entonces veo que las armas que se utilizan son poderosas pues nos dejan ciegas, sin vislumbrar siquiera que es posible vivir de otra manera.
Y entonces me doy cuenta de que todo lo vivido salió de la misma máquina, de una violencia experta que no tiene miedo a las  canciones que prohíben golpear a quienes nos hacen mierda.
Y entonces, grito, pero el sistema no se tambalea.
Y entonces, me pongo en pie pero el sistema no tiembla.
Y entonces levanto el puño con fiereza, y entonces, ay, entonces, no hay amo que no se proteja.
Y yo sé que estas palabras escuecen, que si alguien lee estas letras, puede decir que soy una poeta haciendo apología de la violencia.
Pero he visto tantos pueblos masacrados.
He visto tantos cuerpos, tantos ríos desangrados que cuando escucho decir “estoy en contra de todas las violencias”, sólo siento escalofrío y un deseo inmenso de marcharme lejos de esta paz que frena las conciencias.

sábado, 9 de marzo de 2013

Pàl SOV Madrid CNT- AIT

Viñeta de Kalvellido

Un amigo poeta y narrador, Rafael Calero Palma, ha recibido un correo electrónico de SOV Madrid CNT- AIT  que dice así:

Hola, tu blog es estatalista, y como primer artículo vemos un homenaje al explotador y cacique del pueblo venezolano. El anarquismo es contrario a toda forma de estado, de derechas o de izquierdas, y lucha contra todos los partidos, leyes, presidentes, cuerpos represivos y, en definitva, contra toda forma de autoridad, pues supone la negación de la libertad y capacidad del pueblo para autogestionarse. Cualquiera que defienda el poder y la autoridad (aun surgido de una supuesta legitimidad de las urnas) es enemigo de las ideas anarquistas.

Por tanto, no nos interesan nada tus artículos.

Bórranos de tu lista.”

Y cuando me lo ha contado, esta mañana, me han surgido muchas preguntas sobre esta cuestión:
¿Leerá esta gente sólo  escritos de los autores  que comulgan con ellos y los demás los enviarán a la hoguera o a la papelera virtual?
¿Se retroalimentarán con sólo palabras que les dan la razón y palmaditas a sus ideas?
¿Tendrán a un censor entre sus filas, que emborrone lo artìculo, los poemas o los discursos pa que no les afecte el dogmatismo ajeno?
¿Lo decidirán en asamblea?
¿Podrán leer a Alberti o Neruda?
¿Leerán  la biblia?
¿Darán la espalda a todo el que de una forma u otra se sienta cercano a Chávez?
Es decir, a tantos millones de venezolanos, a tantos de nosotros que  vemos en la revolución bolivariana una esperanza que arde por América para quemar la miseria y la explotación?
¿Nos darán las espalda como si fuéramos proscritos y ellos los ideólogos más puros?
¿Qué es para ellos la libertad de expresión, la libertad de elección, la libertad?
¿El anarquismo es esto, un discurso pueril, la pretenciosa idea del purismo en los escritores?, ¿situarse en trincheras solitarias donde disparar contra todo incluso contra aquello que lleva emancipación a los pueblos?
¿Se puede llamar cacique, explotador a Chávez y no pensar que parecen palabras dichas por la extrema derecha? ¿Será el anarquismo extrema derecha?, ¿será la derecha anarquista?

Uy, què lio, no es pa menos, con tanto imbécil suelto.

jueves, 7 de marzo de 2013

Ojalà


Viñeta de Kalvellido
Ojalá mis letras fueran profecías,
palabras amables que presagian  futuros de levadura y abrazos.
Ojalá mis versos fueran como el fuego
para fundir las cadenas de este espanto
que nos hace esclavos ignorantes
de nuestras  servidumbres ciegas.

Ojalá unos pocos versos pudieran castigar
los huesos de quien condena a la miseria
a tantos niños mutilados de juegos,
a tantos viejos amputados de salud,
a tantos hombres y mujeres
preñados de injusticia que errantes lloran o cantan
buscando un porvenir que nunca alcanzan.

Ojalá fuera bastante con ser poeta
para convertir en calavera el silencio,
el dolor, los fracasos.
Ojalá, si,
ojalá fueran suficientes este puñado de poemas
para ulcerar el corazón de los que andan a tientas
con sus modales canallas
derramando  dentera
sobre nuestros sueños y esperanzas.

 Ojalá los poemas pudieran arrancar de cuajo
tu violencia,
tus fantasmas,
tus garras afiladas,
vuestro deseo de ser alguien convirtiéndonos en nada.

Pero apenas alcanzan a ser esta voz
que no claudica
porque rendirse
es escribir el epitafio más triste;
el de una poeta que muere
sin ojalas posibles.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Cuando salga el sol


Viñeta de Kalvellido
Cuando salga el sol tendremos que recordaros.
porque fuisteis brújula
en los lentos inviernos de nuestras vidas.
Porque soberanos en ideas hicisteis bandera
sin la vergüenza  de ofrendar  sangre,
piel, vísceras ajenas para calmar
a la bestia.

 Cuando salga el sol en cada rincón,
en cada corazón y arteria,
aunque la historia deforme vuestras huellas,
nosotros,  abanderando vuestros nombres,
diremos que estáis siempre presentes.

Porque fuisteis voz, ejemplo, esperanza,
porque fuisteis letra, puño, esperanza,
porque fuisteis pan, desafío, esperanza.
Porque fuisteis esperanza, esperanza, esperanza
y sementera.

 Porque habéis muerto y los dioses de cemento con sus plegarias bastardas lo celebran.
Porque si vivos no pudieron menos podrán con vuestra muerte derramada
en la memoria irredenta
de los que pelean.

Porque fuisteis solo hombres construyendo dignidad sobre los escombros de la tierra.
Cuando salga el sol os recordaremos
como guerreros sobrados de humanidad
en medio de esta paz  violenta.

.

domingo, 3 de marzo de 2013

El 8 de marzo me importa un bledo


Viñeta de Kalvellido
Dentro de unos dìas será el día internacional de la mujer trabajadora.
Y aunque no es políticamente correcto reconocerlo, me importa un bledo y no lo celebro.
Con esto no quiero decir ni que me guste fregar y servir al hombre, ni que me guste cobrar menos, ni que considere que a la mujer, por el simple hecho de no tener un falo entre las piernas se merece lo peor.
Sólo quiero decir que me aburren las correcciones, la hipocresía, el cinismo con el que salen a dar la cara los y las arribistas que se limpian el trasero con los avances conseguidos en cuestiones de género.
Porque a la hora de la verdad el mundo está como está, partido en dos.
Dominado por una élite falocéntrica, por unas religiones feudales donde la mujer es menos que nada, por una casta política podrida y moralista que posará en la foto el día 8 y alardeará de paridad presentando unas listas donde mujeres de la peor calaña nos gobernarán durante cuatro o más eternos años.
En fin, yo no lo celebro, es cierto, no porque no sea trabajadora, que lo soy, y desde el sol a las estrellas, no porque no viva crucificada por un sistema que me obliga a cuidar de mi madre enferma y después se olvida de nosotras, no porque no haya vivido la violencia de género en mis piel hasta que el silencio fue voz y patada.
Es decir, motivos personales tengo y sobrados.
No lo celebro porque no puedo celebrar un día que me recuerda que ser mujer es mi castigo.
Prefiero hacer un brindis al sol, por ejemplo, el 9 de marzo,  al lado de los hombres que, entrenados en la empatía, sueñan con una revolución pero de las verdaderas.

viernes, 1 de marzo de 2013

Utopìa


Viñeta de Kalvellido
Nunca vendrás.
No llamarás a la puerta como llaman
los arrepentidos con el perdón en los labios,
con la mirada ansiosa,
con el dolor que se desea dejar olvidado.

Nunca vendrás como si tal cosa
a repartir el pan con nosotros,
a tatuar ternura en la piel de los abrazos.

Nunca vendrás libremente
a cumplir con tus promesas,
a contar los días de amor que se perdieron
bajo los fracasos,
a desanudar las palabras que fueron ultrajadas
por voces fantasmas que clavan su odio
con excusas falsas.

Nunca vendrás a estar con nosotros,
a limpiarnos el miedo de vivir lejos, extranjeros de nosotros mismos,
a remendar lo poco que va quedando de esta paz en pie de guerra.

Tendremos que ir a buscarte por desiertos, selvas, estepas
hasta encontrar alguna huella,
algún testigo,
algún pájaro o niño que te haya visto,
que haya conversado contigo.

 Los hombres y mujeres sencillos
piensan que no existes,
que eres el sueño con el que se nutren los cautivos.

 
Pero yo sé, Utopía,
que estás en alguna parte
esperando desde hace siglos
que los emputecidos te saquemos del laberinto.