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viernes, 2 de noviembre de 2018

Un par de piernas



Un par de piernas, eso es todo lo que tienen.
Un par de piernas que caminan lentamente por América hacia un destino de soldados y disparos. De desprecio y malos tratos.
Un par de piernas para llegar a la frontera de un imperio que los espera con fusiles de asalto.
Tienen miedo a esas piernas multiplicadas por la pobreza y la violencia.
Tienen miedo a ver el hambre que esparcieron cuando fueron a sus patrias.
Tienen miedo a unas piernas que caminan, que avanzan paso a paso, que muestran el dolor de quien abandona su casa, de quien agarra a los niños y se los pone a la espalda, de quien promete regresar cuando los sueños sean la verdad que necesitan sus familias.
Tienen miedo, los ven acercarse a través de su mira telescópica porque mirarlos a la cara puede romperles las arterias.
Un par de piernas ese es su patrimonio. Con ellas huyen, con ellas avanzan.
Con ellas se han puesto en pie para decir basta.

lunes, 5 de marzo de 2018

Mujeres de maiz, Las Patronas



 “La Bestia”, es un tren de mercancías que recorre México de sur a norte. Los emigrantes centroamericanos lo cogen en marcha. Muchos caen y en la caída pierden brazos, piernas, vidas. Algunos consiguen llegar a la frontera con EEUU donde son apaleados y deportados, alguno llega a su destino, los menos.
Esta realidad de los emigrantes que huyen de la miseria de sus países, que son robados, violados, apalizados por los caminos intentan en su desesperación subirse a esas toneladas de hierro en movimiento. A lomos de esta bestia, el hambre y la sed y el frío es una agonía, pero cuando el tren se aproxima al pueblo “La patrona” , un grupo de mujeres tan humildes como los migrantes, tan emputecidas como ellos, atentas al pitido rutinario que viene de lejos y se acerca a más de 50 kilómetros por hora, corren hacia las vías con sus bolsas de tortillas de maíz y sus botellas de agua.
Y se acercan.
 Mucho se acercan.
Estiran sus cuerpos hasta que alguien, quien sea, da lo mismo, agarra la bolsa que le ofrecen da gracias por no haberse caído y da gracias por tener qué llevarse a la boca.
Estas son las mujeres que a mi me admiran. Apenas nadie sabe de ellas porque no escriben libros y no hacen la revolución a gritos.
Pero sí hacen la revolución. Silenciosamente. Demuestran al mundo que las ideas más revolucionarias son las que se ponen en práctica, día a día, con actos sencillos, heroicos, llenos de coraje.
Reconocen que hay seres aún más vulnerables que ellas y se duelen porque al día siguiente no cesarán de oír el mismo pitido a lo lejos y de nuevo correrán con sus bolsas de tortillas de maíz y sus botellas de agua al auxilio de esa multitud desoladora que va en busca de un mejor destino.
Estas mujeres colosales, con la piel y el corazón curtidos no se cansan de conspirar contra el horror de un mundo que vomita a sus hijos más allá de sus fronteras.
Ellas son las revolucionarias, las que ponen a andar la ternura, las que alimentan la esperanza. Los que no podemos olvidar.
Mujeres de maíz y agua. Mujeres que nos humanizan.


sábado, 6 de enero de 2018

13 enero 2018


El próximo sábado 13 de enero en Bilbao será la manifestación por los presos vascos.
Como cada año desde hace años, decenas de miles de personas recorreremos las calles para exigir, una vez más, el cumplimiento de los derechos humanos con este colectivo.
No voy a recordar que hay presos enfermos de gravedad encerrados, no voy a recordar que hay presos que han cumplido las 2/ 3 partes de su condena y no están libres.
No voy a recordar a los jóvenes de Altsasu, ni a Alfredo, ni a Ibón ni  tan siquiera voy a describir el castigo de infancia que 113 niños padecen lejos, lejísimos de sus padres encarcelados.
No.
Sólo voy a decir que aquellos que se dan golpes en el pecho reclamando justicia para cualquier lugar del mundo, callan cuando se trata de reclamarla aquí cerquita.
Sólo voy a decir que esos que se rasgan las vestiduras y se solidarizan cuando se conocen casos de torturas en países lejanos, han mirado para otro lado cuando el Gobierno Vasco ha admitido en un informe que se torturó a más de 4000 personas desde 1960 hasta 2014. Ahí es nada.
Sólo voy a decir que nosotras no sólo recordaremos a lo nuestros, también tendremos presente a los catalanes y a Alfon y a Rodrigo Lanza y a tanto otros que están a la sombra en esta democracia de bañera y picana.
Caminando por las calles de Bilbao, el próximo sábado, de nuevo, exigiremos el cumplimiento de los derechos humanos con los presos, tan sencillo como eso.
Y aquellos que no quieran escuchar nuestro clamor o están sordos o les importa un bledo.


miércoles, 4 de mayo de 2016

La premeditaciòn


La mala suerte no interviene
cuando el hambre acuchilla los vientres inflamados,
ni se pone a caducar la garantía de vida
sin tener en cuenta que son  los dueños del uranio y de la guerra
los que visten de luto las banderas.

La mala suerte no hundió a los hombres en las historias olvidadas,
ni permitió que fueran las mujeres  la mitad más golpeada,
ni consiguió, la mala suerte, crucificarnos por los siglos de los siglos
con el miedo al pecado,
con el miedo.

La mala suerte es cosa de unos pocos resignados.
No existe azar en la injusticia, es premeditada.
Calcula quienes serán sus víctimas,
cuerpo a cuerpo o por millares,
de sed o de patadas,
de pena o de rabia.
Hay pocas muertes casuales,
pocas hambrunas casuales,
ningún genocidio sin culpables.
Ningún desahuciado se muere
si antes  la injusticia  no ha premeditado su cadáver.

domingo, 1 de mayo de 2016

La tripa


Cuando yo era una niña recuerdo que venían a la escuela tres hermanos pobres. Muy pobres.
Eran callados, tristes, olían a meado y llevaban los dientes agujereados y negros por las caries.
Estaban en cursos inferiores al mío y no sé cómo era su rendimiento escolar, imagino que aprendían poco, con la tripa vacía resulta muy difícil avanzar en la vida.

No sé qué suerte corrieron, no sé si el destino les preparo una vida mejor y ahora están con la nevera llena y la sonrisa permanente. Ojalá.
Ver a aquellos hermanos, apelotonados los unos con los otros, sin juegos ni amigos, sin libros bajo el brazo,  me hizo preguntarme sobre la pobreza, sobre la diferencia que había entre ellos y nosotros, sobre sus silencios, sus miedos y sus miradas derrotadas.
Éramos niños y ya contemplábamos las heridas que va dejando en la infancia una vida de miserias.
Ahora ya soy mayor, casi 50 años  y como cuando estaba  en el patio de la escuela, al mirar a los tres hermanos cabizbajos me preguntaba por qué era tan larga su pena, hoy, al contemplar el mundo me pregunto por qué  tantos  millones de personas   no conocen una tregua.
¿A qué clase de mundo infernal  fuimos arrojados?
Algo tan elemental, tan sencillo y tan cotidiano como es saciar el hambre y la sed es un privilegio en casi cualquier sitio.
Porque da la gana de que sea así.
Porque no alcanzamos a ver la dimensión de esta tragedia, el verdadero holocausto de la pobreza extrema.
En Cuba no existe la malnutrición infantil severa.
Más de12 millones de niños en Estados Unidos se enfrentan al hambre y a la inseguridad alimentaria.
Díganme, si Cuba, con tan poco recursos y tantos enemigos puede, ¿por qué entonces, en el país más democrático del mundo, son ejecutados migaja a migaja?
Pensemos qué infancia hubieran tenido los hermanos de los que hablaba al principio de haber nacido cubanos.
¿Y si fueran nuestros hijos? ¿Què lugar de los dos elegiríamos para asegurarnos su supervivencia?
Pues eso.

jueves, 21 de abril de 2016

El torturador


Qué mujer partió su cuerpo para parirte.
Qué infancia te pudrió,
qué letras, qué iglesias, qué plomo se coló en tus huesos
hasta hacer de ti quien eras.
Cómo llega un ser humano  a tener tu oficio,
de 8 a 5,
con horas extras,
con paga doble,
con muertos sin remorder una pizca tu conciencia.

Qué ideas, qué alcobas,
que desprecios o qué honores
te regalaron  los gritos ajenos,
el miedo pegajoso supurando entre tus dedos,
las pieles abrasadas asfixiando el aire que tú mismo respirabas.

Qué madre
ajena al monstruo que germinó,
alimentó tu hambre,
curó tu insana existencia,
durmió tus sueños de hiel y mierda.

Qué madre no abortó
al niño que se hizo bestia.

sábado, 2 de abril de 2016

Vendràn


Vendrá aún más hambre,
vendrán más andrajos y más suicidados.

Vendrán  a llevarse nuestras semillas,
nuestros brazos agrietados por el tajo,
nuestra tierra y nuestros cielos,
nuestros enfermos y nuestros techos.

Vendrán, ya están llegando,
por eso la cárcel y la mordaza,
por eso las excusas,
por eso el barniz obsceno de los parlamentos,
por eso las calles vacías,
las quejas prohibidas,
las mentiras mil y una veces repetidas.

Vendrá aún más  represión,
menos salario,
menos canción y más espanto.

No soy una alegre nigromante,
sólo escucho con el oído apegado a mi tierra,
tiemblan los huesos del pobre,
tiemblan de sed y de miedo,
aún se puede ser más esclavo,
aún se puede ahogar más
a quienes  están  desde siempre asfixiados.

sábado, 19 de marzo de 2016

La fàbrica


Estos días atrás he leído que en Nigeria (sobre todo), proliferan cada día más, las fábricas de niños. Lugares donde las mujeres son forzadas a parir y  después  les arrancan sus bebés  para la venta de órganos, la brujería o para ser  dados  en adopción.
Pensando en esto,  me acordaba  también de los niños robados en el Estado español, décadas de mentiras, secuestros,  abusos, impunidad,  que han sido descubiertos y que ahora mismo naufragan  en la memoria colectiva, como si esto nunca hubiera sucedido o pertenecieran a un tiempo muy pretérito.
No puedo evitar pensar en la naturaleza cruel del ser humano. De un color u otro, pertenecientes a una cultura u otra, a una religión u otra.
La normalización del espanto, el mercadeo de carne humana, el desprecio por la justicia, la ausencia de miedo, de castigo, produce estos monstruos bien organizados que hieren gravemente el porvenir y la esperanza.
Y claro, pensar en esto, en el abuso  del crimen, en las consecuencias de estar en lugares donde los verdugos pueden vivir libres, pensar en las mujeres como máquinas, como incubadoras múltiples, como animales preñados en cuadras, me obliga, para no desfallecer,  a buscar los escasos retazos de humanidad que andan por ahí esparcidos.
Porque quedarse anclada en el horror, quedarse mirándolo, quieta, llorosa,  sólo puede llevarme a la rendición. Y no pienso hincar en el suelo mis rodillas.
Lo cierto es que sobran los motivos para despreciar a la humanidad pero entre tanta oscuridad es fácil ver el fulgor de la gente limpia y aunque den ganas, a veces, de encerrarse y tirar la llave lejos, a veces también se iluminan las calles o las casas  o las personas con dignidad, entonces, amanecen las razones suficientes para admirar al ser humano en su imperfección y nobleza.
Y pensando en esos niños de los que hablaba al principio, en los niños transformados en seres casi inertes que se compran y se venden, pienso que es tan vital como urgente   creer que  otros niños, los hijos  que hoy están agarrados a las  faldas de sus madres, mañana puede ser que nos conduzcan firmes, convencidos, a espacios donde no serán posibles estas  felonías.
Debemos soñar con, que ni una sola infancia más, estará abandonada a su suerte.
No es posible el mañana sin sueños que empujen las horas, ni los días.
No es posible el futuro sin niños que recojan el testigo de la rebeldía.
Y no es posible vivir sin soñar que un día será cierta la utopía.

domingo, 13 de marzo de 2016

No cuenten conmigo


No cuenten conmigo pa defender las fronteras,
ni  pa defender el disparo  a pueblos que caen uno tras otro,
tras otro,
ni pa mantenerme neutral ante el inmisericorde  que cierra las puertas a las ganas de vivir otras primaveras.

No cuenten conmigo para escupir blasfemias contra las costumbres ajenas,
ni pa maldecir al hombre que aguarda mojado,
ni al niño hambriento de madre,
ni a la mujer aterida de miedo.
No cuenten conmigo.

Vengo de tierras donde se recuerda el éxodo inacabable de los vencidos,
he cruzado con ellos los bosques y los mares,
he escuchado su sed  y sus desconsuelos.

No cuenten conmigo
 para tanto derroche de golpes y exterminios.

Vengo de escuchar a los viejos
que una vez fuimos nosotros
los que llenamos  las barcas,
los que esperábamos cambiar nuestros destinos
lejos del terror y del fascismo.

No cuenten conmigo,
miles de seres humanos están en peligro
y  Europa  idea la peor manera
de devolver a sus casas a quienes piden asilo.

No cuenten conmigo para callar que pesan la voz y la palabra,
que  depredan la vida siempre los mismos
y que se deshace la carne
esperando, inútilmente, de Europa, un armisticio.

martes, 9 de febrero de 2016

Malos tiempos para las marionETAs


Qué quieren que les diga pero la realidad cada día es más grotesca.
Madres y padres chivatos que se apresuran a llamar a la policía del pensamiento, alcaldesas progres que piden perdón, jueces con extrañas biografías, partidos políticos que usan la libertad propia para arrancar la ajena, cárceles que se van llenando con disidencia, medios de comunicación participando del pin pan pun al que son sometidos los titiriteros.
Mucho ruido, terrible ruido para Alfonso y Raúl que están entre rejas.
 Los censores  tan diligentes como en otra época firman sentencias rápidamente.
Es probable que a los que nos dedicamos de una u otra forma a esto de la cultura nos miren  con ojos temerosos nuestros vecinos y se lo hayan chivado a los alguaciles.
Quizá de ahora en adelante, como medida preventiva, nos ordenen caminar lejos de los colegios, quizá todos los teatros se cierren, los guiñoles se quemen,  las poetas se exilien, quizá los pintores sean obligados a borrar con brocha gorda las quejas de las paredes, quizá alguno de nosotros, yo por ejemplo, un día también sea detenida porque al señor que me vio leyendo en un parque un libro de poesía, le pareció que era de Sarrionaindia o pensó que  eran versos de Brecht o me escuchó hablar y supo de manera inequívoca  que yo era ETA.
Tiempos grotescos.
Y para los que nos empeñamos en ser cada día un poco libres, tiempos en los que debemos ser aún más firmes.

lunes, 8 de febrero de 2016

La patal-ETA


Su libertad de expresión no es también la mía.
Sucede que encadenan la risa,
prohíben radios, periódicos,  libros
pero no prohíben los mares aunque  duela verlos llenos de cadáveres,
no prohíben el hambre ni a su causantes,
no prohíben la violencia venga de quien venga.

Sucede que encadenan a hombres y mujeres que señalan las podredumbres,
hombres y mujeres decentes que piensan,
hombres y mujeres que crean
pero no prohíben que se sequen los campos ni los manantiales,
no prohíben que el pan sea sólo pa quien lo pague,
no prohíben que la infancia se llene de piojos y de caries.

Sucede que encadenan con silencio el futuro,
con cárcel los presentes,
con miedo el derecho a alumbrar la memoria de las fosas comunes
pero no prohíben la tortura,
no prohíben la persecución de las ideas,
ni siquiera prohíben que haya barra libre pa golpearnos con más y más pobreza.
Su libertad no es igual que la mía.
La suya es dócil, suave, segura.
La mía se rompe sin argumentos,
se encarcela sin derecho,
y se pudre detrás de unas rejas
si digo, escribo, grito lo que siento.

sábado, 6 de febrero de 2016

10000


Los nùmeros no valen nada si  cuentan  piedras,  estrellas o latidos.
Tampoco valen nada si lo que se ha contado son niños refugiados  desaparecidos.
¿Dónde están?, ¿a quién importan? ¿Viven, malviven, agonizan?, ¿son esclavos ahora mismo?, ¿ahora mismo son violados?, ¿ahora mismo les están arrancando córneas, corazones,  hígados?
¿Dónde los esconden?, ¿cuáles son sus nombres?, ¿Cuántos están sepultados en fosas que nadie sabe?
Son demasiados para olvidarlos. 
A Europa le importan más otros nùmeros.
¿Cómo es esto posible?, ¿cómo es posible que a esta hora no sean ni noticia? ¿Qué metamorfosis sufre la humanidad?
¿Estamos enloqueciendo de manera colectiva?
¿Qué quedará de nosotros si dejamos pasar de largo este delirio de olvidarnos no de uno ni de cien, de 10000 niños?
                ¿Acaso contar niños desaparecidos por miles no es  la mayor de las felonías de este siglo?

Se oyen los pasos del  silencio,
es un andar brutal y amnésico.
Como un ejército desolador
destruye las huellas del hambre,
destruye los refugios y los mares,
destruye los caminos que conducen a la armonía de las mujeres y de los hombres.

Avanza temible,
con sus mil pies y sus millones de desprecios,
con sus mil brazos y sus mil sables,
con sus mil páginas de  historias en blanco.
Avanza al trote, desbocado, furioso,
va herido de muerte.
Gotea dolor con cada paso,
demasiado crimen callado,
demasiados crìmenes.
Demasiados.











domingo, 22 de febrero de 2015

El crimen


¿Cuál es el crimen de los niños?
¿Qué hicieron para estar enjaulados?
¿Jugar entre escombros es delito?
¿Comer de las sobras es delito?
¿Reír a pesar del plomo y la metralla?
¿Qué delito hace un niño,
qué dolor, qué infamia?
¿Qué puede hacer un niño para ser  una amenaza?
¿Encarcelarán a los bebés por gritar a deshora?
¿Fusilarán a las embarazadas porque en sus vientres crecen vidas?
¿Castrarán a los hombres,
prohibirán engendrar como medida preventiva?
¿Matarán a quien  ame con urgencia?
¿A quién tenga sexo en esa tierra podrida de violencia?
¿Cuál es el crimen?

¿Jugar con el tirachinas a derribar tanques,
a derribar drones,
a derribar a la soldadesca que va armada hasta los dientes?
¿Cuál es el crimen, tirar piedras a quienes tienen todas las balas?

La estrella azul está podrida, huele a holocausto y a mierda,
 es la excusa perfecta para dar vía libre a la barbarie.

viernes, 6 de febrero de 2015

Los cuentos


Yo nunca me creí el cuento de los demócratas, ni lo creí hace décadas, ni lo creo ahora que han aparecido renovadores y limpiacristales de  urnas.
Tengo una palabra que sirve para hacer el exorcismo y dejar en pelotas a los falsos: tortura.
Denuncia tras denuncia, década tras década, los demócratas, incluso los más escorados a la izquierda la callan, la ignoran.
Ayer y siempre. Es un tema que no les duele.
Es tan vergonzoso como lacerante. Define nuestra democracia por el  olor a sangre chamuscada que deja.
No me hagan mucho caso, sólo soy poeta, pero ¿cómo voy a creer en unos tipos que teniendo la cura dejan abiertas las heridas, que premian a los verdugos y los indultan?
A pesar de todos los informes, de todas las pruebas, de todos los testimonios, casi ningún político, salvo los verdaderamente demócratas, agarran esta verdad incuestionable y la denuncian.
Y en esos pocos que se queman, en esos pocos que ningunean, que desprecian, en esos pocos creo.

Así que conmigo no cuenten, ni los de antes ni los modernos de ahora, un demócrata de veras da un paso al frente. 
Cuando lo hagan en cadena podremos hablar de democracia, podremos hablar sin temor a ser detenido e impunemente torturado, urna tras urna, sigla a sigla.

martes, 3 de febrero de 2015

Cadena perpetua


Prisión permanente revisable es un eufemismo de cadena perpetua.
Y se quedan tan tranquilos asegurando que aseguran nuestra seguridad.
Y se dan la mano y se besan los mofletes.
Quieren convertir las calles en cárceles y las cárceles en cementerios.
Para dormir sosegados y que nadie ni nada les moleste.
Ni las ideas, ni las quejas.
Y si molestan….¡entre rejas!
Señores mandamases, dejen de joder, dejen de ser cobardes, digan que lo que quieren es al pueblo con los labios cosidos, las rodillas bien clavadas en el suelo y el miedo susurrando en la nuca de quien disiente.


lunes, 2 de febrero de 2015

Una vez màs


Una y otra vez los derechos se tuercen,
las quejas se llenan de hambre,
los pueblos se vacían.
Una y otra vez se silencian los gritos,
se trasviste la verdad,
se apalea la razón con la maza y la balanza.
Una y otra vez
la historia se repite,
otra vez la amenaza contra quien quiere justicia,
otra vez sin pan porque su vida peligra,
otra vez la lenta espera para desafiar un regreso que lo condena a cadena perpetua.
Otra vez, Sàhara y su gente.
Otra vez dejarse morir para vivir dignamente.

miércoles, 28 de enero de 2015

Acèrcate


Acércate,
mira  los portales,
no hay luz en ellos,
viven su orfandad a oscuras,
apenas hay calor,
apenas hay canciones,
esperan en  tinieblas al perro que viene a desahuciarles.
Todo está quieto, sólo los lamentos se mueven por el aire.
Sólo el miedo a dormir,  cansados, en la calle,
sólo la impotencia se arrastra pegajosa con las llaves.

La casa derruida de esperanza,
los niños callados y sin risa,
las mesas vacías y sin pan
y este amargo dolor sin crucifijos
que deja a la intemperie sus destinos.

Acércate,
mira de cerca,
eres tú y son los otros.
Son los mismos ojos,
es el mismo pueblo
y es el mismo objetivo:
robar las casas del pobre,
robarlas y dejarnos
bajo un cielo donde
deuda a deuda,
sin armisticio,
morimos sin abrigo.

sábado, 10 de enero de 2015

Bilbo 2015


Bilbo no claudica, no mira pa otro lado, no olvida a los presos.
Deben estar en casa, guste a no guste a los fachas, incomode a los zurdos tibios, escueza a los mandamases, irrite a los inclementes, desnude a los vacíos de empatía.
La dispersión es un crimen.
Los representantes políticos que ignoran esto, o  lo callan, o lo bendicen son cómplices del ensañamiento.
Y pierden toda credibilidad por su ceguera voluntaria, por su miedo electoralista, por su solidaridad a medida.
Bilbo hoy es una ciudad llena de luz, se nos ve desde muy lejos, pero en los pasillos oscuros del estado español nada ilumina la justicia.
Si alguien cree que se pueden cambiar las cosas mientras se perpetua la cárcel, la tortura, la vulneración de los derechos humanos  es un iluso o un idiota.
Sabemos que no será posible la paz completa con una justicia tuerta.
Las calles de Bilbo, hoy, una vez más, se llenaron de decencia.
Un pueblo en la calle, ¿Por qué no nos miran?

martes, 6 de enero de 2015

Bilbora¡


El próximo sábado, otra vez, una vez más, Bilbo será la voz de un pueblo que no quiere avanzar a espaldas de sus presos.
El silencio no caerá sobre sus nombres, ni sobre sus dolores, ni sobre sus picanas.
El sábado Bilbo será el candil que alumbre la oscuridad donde nunca desesperan.
Y para vergüenza de aquellos que los niegan o que aplauden la saña con la que se les mantiene prisioneros, nosotros, este pueblo pequeño y obstinado, seremos el espejo donde se reflejan sus corazones.
Seremos luz, seremos palabra, seremos alas.
Otra vez, una vez más, poniendo al estado español en evidencia y contra las cuerdas.


viernes, 2 de enero de 2015

Veremos si Podemos




El día 10 de enero, Podemos, debería, si es verdad como dicen que están a favor de los derechos humanos, recorrer junto a los vascos las calles de Bilbao.
Deberían posicionarse y no hacer uso de estrategias electoralistas aunque esto chirríe en parte de algunos de sus votantes y los fascistas tengan argumentos para batallar contra ellos y difamarles.
Creo que sería un gesto de honestidad y no hacerlo los pondría en el lado de la izquierda basculante a la que tan acostumbrados estamos.
Veremos si acuden o no, veremos si se posicionan o dan la callada por respuesta, veremos si lo hacen a título individual o colectivamente, veremos si tienen el coraje suficiente y priman la coherencia.
Hagan lo que hagan, nosotros estaremos ahí, como siempre, multitudinariamente, acompañados por todos los que desean que los presos vuelvan a casa.
Estaremos, claro, será un grito, uno más de los que damos y que ignoran los zurdos más falsos.
Es simple, nosotros no claudicamos.