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martes, 13 de julio de 2021

A la mierda


Otra vez el burro, la zanahoria y el molino. Otra vez.

Cuba de nuevo en la boca de todos.

Los que cruzan el charco para mirar solidariamente están ciegos en su patria.

Un ejército de mercenarios del periodismo da fe con sus artículos al desatino.

Dictadura, hambre, libertad, repiten como un mantra.

Dictadura, hambre, libertad.

Dictadura.

Ignorantes incapaces de ver las colas del hambre de su barrio.

Ignorantes incapaces de cuestionar la ley mordaza y otras similares.

Ignorantes incapaces de reconocer que aquí la libertad brilla por su ausencia cuando se trabaja en precario y hay que decir amén al amo.

Aquí no importa, allí importa y mucho.

Otra vez el imperialismo acechando a la isla,

otra vez diciendo al mundo que hay que salvar al pueblo de tanta mano dura,

otra vez afilando las garras y los sables para entrar a saco y romper sus moldes socialistas.

El bloqueo no se cuestiona. Para qué.

Eso no es lo que importa.

Quieren el salvoconducto de los biempensantes, de los que se llenan la boca ahora mismo con la palabra solidaridad e ignoran que es Cuba quien puede dar lecciones cum laude.

¡A la mierda, hipócritas indecentes!

 

sábado, 23 de noviembre de 2019

En el sur



A esta hora hay ruido de sables en el Sur. En el Norte los afilan lentamente y ordenan clavarlos en la yugular de los indios.
Los militares juegan al dominó sobre la espalda de los torturados y los evangelizadores con sus dioses blancos tiñen de miedo al pordiosero que los escucha.
A esta hora en el sur suenan tambores de guerra, sobran campesinos en aquellas tierras.
Apagaron las luces que iluminan la verdad, nadie quiere alumbrar las calaveras.
Se defienden a oscuras. A pesar de su soledad, se niegan a la mansedumbre.
Pero en el Norte, ay, en el Norte, debaten siniestros o ingenuos si es el exilio de Evo merecido, si es la cárcel de Lula un buen castigo, si fue el Golpe en Honduras la forma mejor de enderezar lo que estaba torcido.
Ay, en el Norte, en la conciencia ilustrada, se empeñan en esparcir la idea de que todo estaba mál, de que no se pudo evitar, que el patriarcado tuvo la culpa, que hicieron truco en las urnas, pero no dicen nada de la represión militar, no dicen nada de los asesinados, ni encarcelados, ni desaparecidos, ni mutilados.
Ay, en el Norte, en el Norte del pensamiento hay sureños que callan o aplauden lo que está sucediendo.


sábado, 16 de noviembre de 2019

Bolivia



En Bolivia con la excusa de un fraude electoral han conseguido que Evo Morales se exilie en México y se autoproclame Presidente Jeanine Añez, Biblia en mano.
Que Evo sea Indígena debe molestar a todos.
Que Evo gobierne también y muy especialmente para esa mayoría de hambreados indígenas debe ser una afrenta colosal.
Que haya resistido legislatura tras legislatura las embestidas de sus opositores,
que no haya sido posible a pesar de las difamaciones acabar con su liderazgo,
que no se doblegue ante el imperio,
que se alinee con Cuba y Venezuela,
que introduzca mejoras económicas, sociales, culturales, democráticas, es motivo suficiente para arrancarlo de cuajo y poner en su sitio a alguien más obediente a los intereses de los blancos, de los ricos, de los que miran a los gringos con fanatismo.
La vieja historia de América Latina: Cuando se intentan cambian de raíz las cosas la máquina de la barbarie comienza su fabricación en serie: intoxicaciones mediáticas, ejército a las ordenes de USA, violencia en las calles, secuestros, asesinatos, persecución a los movimientos civiles, fascismo puro y duro.
Bolivia perseguida. Bolivia castigada. Bolivia resistiendo el terror esparcido por sus alamedas.
¿Nos suena?
Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay, Honduras….

martes, 12 de noviembre de 2019

Llorar a solas



No es momento de llorar a solas con la esperanza hecha trizas.
Se acercan tiempos demasiado difíciles, no malos tiempos que llegarán mañana, ni la próxima primavera.
Se irán colando los días aciagos durante años o quién sabe, décadas.
Hablo de malos tiempos porque hablo de neofascismo.
No hablo de España, ni siquiera hablo de Europa, hablo del mundo.
Por donde quiera que miremos asoma una realidad de escalofrío:  indígenas atropellados por multinacionales, estudiantes acribillados por militares en democracia, golpes de estado orquestados por los imperios, miles de seres humanos errantes por desiertos, en océanos, en selvas sin ser auxiliados.
Mientras esto sucede y vivir se va convirtiendo en un privilegio la ideología más criminal suma fieles a su causa.
Escala peldaños.
Asciende al cielo de los medios de comunicación como si fueran santos.
De nuevo están triunfando.
Y por eso insisto: no es momento de arrancarnos los nudillos a mordiscos, no es momento de darse golpes en el pecho por lo que no hicimos o hicimos mal.
El hecho es que ya están de nuevo en las calles de Santiago, de Madrid, de Houston, de Atenas o Marsella.
Con el pecho al descubierto o de tiernos liberales, cantan su victoria.
Y a nosotros no nos queda otra que airear la memoria, fundir las rabias y plantar cara a esta realidad que se quiere imponer de aporofobia y odio contra los que soñamos con unas democracias auténticas.


jueves, 24 de enero de 2019

Venezuela, otra estrella



De nuevo las bestias entraron a saco en Venezuela. Lo cierto es que nunca se fueron.
Su historia es de sangre, de águilas sobrevolando su cielo siempre al acecho.
Su historia guarda silencio cuando hay que hablar de lo importante, cuando calumnian a quienes defienden sus calles hermosas, sus selvas dañadas, sus pueblos coloreados con niños que cantan y ríen. Y ríen y bailan. Y sueñan con crecer saludables.
Su historia presente calla o nos miente.
Porque codician su tuétano negro y espeso, sus brazos baratos, sus hijos esclavos. Ansían poner de rodillas a quienes se alzan desafiantes entre el murmullo de cómplices.
Su historia presente secuestra y embarga los víveres, los libros, las medicinas acusando a Bolívar.
Y hoy Venezuela no puede rendirse.
Sin brújula perderá el rumbo, naufragarán los pueblos, anclarán sus esperanzas al imperialismo.
Hoy Venezuela encaja los golpes y resiste.
Sobre la lona fascista, en un combate amañado, aún se defiende.
Anochece en América latina.
Están lapidando una estrella.

martes, 25 de diciembre de 2018

Las manos leprosas



Que no nos toquen sus manos leprosas,
que caigan sus párpados sobre cada crimen,
que sus lágrimas incontenibles desborden los ríos
hasta ser un mar que se revela contra sí mismo.

Que su voz de acero reviente los muros y caigan sobre ellos
los cráneos amontonados siglo tras siglo.
Que de noche no duerman,
que la elegía más triste sea la razón de su vigilia.
Que no puedan prolongar su estirpe y su legado se pudra hasta convertirse en estiércol que fertiliza.
Que sus casas caigan devastadas y ni siquiera las ratas quieran anidar en las ruinas.
Que no puedan morir.
Que no mueran nunca.
Y que las estrellas iluminen para siempre los rostros de sus víctimas.

sábado, 10 de noviembre de 2018

Miraremos para atrás



Miraremos para atrás para saber cuáles fueron las renuncias que hicimos a lo largo de la vida,
para reconocer las fronteras que se alzaron sin ser derribadas con nuestra fuerza,
para abrir de par en par las puertas donde quedaron los amigos con sus memorias torturadas,
para dormir el sueño quieto de quienes no pudieron soñar porque antes los mataron.

Miraremos para atrás como si fuera demasiado tarde para cambiar las cosas,
como si estuviese demasiado lejana la razón que nos nombró “humanos”,
como si apenas pudiéramos ser algo más que este despojo de excusas, relojes y egoísmo,
como si el porvenir viniera de rodillas y atrás sólo quedaran huesos y cenizas y lo hubiésemos aceptado como una terrible profecía,
como si no mereciéramos tararear el estribillo de canciones triunfales en medio de la risa.

Miraremos para atrás,
allá donde siempre las banderas ondearon a media asta,
donde el plomo deshizo el amor con sus blasfemias marciales,
donde debilitaron la voz y cortaron las manos,
donde cayeron sin piedad por habernos callado.

Miraremos para atrás,
y entonces sabremos que no fue suficiente lo que hicimos
para detener a lo que desoyen los gritos y crucifican a la humanidad y a los cisnes
en nombre de mercaderes que postran los deseos de ser libres.

Miraremos para atrás
pero llegaremos tarde
sólo quedará un desierto de sangre
y victimas sin nombre
que escriben la historia de los nadies.

viernes, 2 de noviembre de 2018

Un par de piernas



Un par de piernas, eso es todo lo que tienen.
Un par de piernas que caminan lentamente por América hacia un destino de soldados y disparos. De desprecio y malos tratos.
Un par de piernas para llegar a la frontera de un imperio que los espera con fusiles de asalto.
Tienen miedo a esas piernas multiplicadas por la pobreza y la violencia.
Tienen miedo a ver el hambre que esparcieron cuando fueron a sus patrias.
Tienen miedo a unas piernas que caminan, que avanzan paso a paso, que muestran el dolor de quien abandona su casa, de quien agarra a los niños y se los pone a la espalda, de quien promete regresar cuando los sueños sean la verdad que necesitan sus familias.
Tienen miedo, los ven acercarse a través de su mira telescópica porque mirarlos a la cara puede romperles las arterias.
Un par de piernas ese es su patrimonio. Con ellas huyen, con ellas avanzan.
Con ellas se han puesto en pie para decir basta.

jueves, 18 de octubre de 2018

Quiero hablar de la vida



Quiero hablar de la vida, pero no puedo.
Es amargo el aliento de las que escribimos sin sol y sin estrellas.

En este crepúsculo misterioso
escuchamos el óxido de los metales
atravesando la piel de quienes no respiran paz con sus pulmones.

Quiero hablar de la vida, pero no puedo
porque el porvenir es ciego,
porque la tierra vacía su vientre a la fuerza
y los jóvenes caen en un abismo codicioso y hambriento.

Quiero hablar de la vida,
de la risa y el sexo
y las tardes tediosas que discurren lentas por la acera.
Pero no puedo.

Por todos los lugares acechan los drones, fusiles de asalto, ametralladoras,
soldados con una sola bandera.
Y nosotros seguimos sin ponernos de acuerdo,
apóstoles mudos en desiertos donde sólo nos escucha el viento.

Quiero hablar de la vida, pero no puedo.
Hay un llanto que es plegaria,
que es hueso enterrado,
que es emboscada y amnesia.

Quiero hablar de la vida.
Sencillamente no puedo.


jueves, 11 de octubre de 2018

Los conquistadores



Más o menos todos reconocemos en el día 12 de octubre el comienzo de la conquista de un continente: Se llevaron el oro dejando ríos de sangre.
Nos decimos que esta fiesta debería dejar de celebrarse, que es una herida en la memoria demasiado lacerante como para ser recordada con alegría, banderas y salvas al aire de cañones. Es lo que pensamos cada año y nos duele saber que al otro lado observan con cara de asombro a nuestros reyezuelos tiranos y a nuestros mercaderes dispuestos siempre a arribar a sus puertos.
El día 12 de octubre nos trae estos pensamientos. Hoy yo también pienso si desde 1492 hemos cambiado algo.
Ya no nos queman en las hogueras, ni nos torturan sentados con los pies cubiertos de sal para que nos laman las cabras hasta dejarnos en los huesos, ni nos arrancan el cuero cabelludo, ni nos encadenan para vendernos en mercados donde nos revisan los dientes y las tetas. Es cierto todo esto, pero también es cierto que aún somos esclavos y trabajamos de sol a sol para un amo que a veces es terrateniente, a veces banquero y a veces es dueño de fábricas donde es imposible respirar y donde el sueldo apenas alcanza para seguir arrastrando la vida.
Pienso que hemos cambiado algo: ya no hay cámaras de gas en donde se amontonan cadáveres grisáceos.
Pero continua el descubrimiento de nuevos mundos adonde llegan como lobos en celo para saquear y diezmar cada porción de tierra. Erre que erre viajan buscando riquezas y a cambio de ellas raptan y violan, asesinan, secuestran semillas, imponen su fe de mesías capitalistas. Igual que hicieron en América.
Hemos cambiado algo, más bien poco. Los conquistadores no murieron.
Siguen vivos después de tantos siglos.
Una mirada al mundo más allá de nuestras fronteras y llegaremos sin brújula a las tierras que hoy están siendo descubiertas y conquistadas a la fuerza.

viernes, 15 de junio de 2018

Los condenados de la tierra



Los condenados de la tierra huyen como sea.  Arriesgan sus vidas en famélicos barcos que naufragan con el primer azote de mar. Vemos sus cadáveres sobre la arena. Una hilera de cuerpos con su tragedia muerta, con su memoria ahogada, con su futuro inundado para siempre. Son infrahumanos que fallecen por millares. La riqueza de sus países de origen es castigo y es condena.
Dejaron atrás el hambre y el plomo. La amenaza permanente de no poder sobrevivir, el miedo intenso que se clava día a día porque un disparo, una sequía, un hallazgo poderoso de coltán, petróleo, de diamantes significa esclavitud y hambruna.
Y qué más da si mueren un millón o tres o cuatro.
Qué más da si los vientres se inflaman y las moscas devoran los párpados de los niños.
Qué más da si las diarreas los fulminan y las bombas los despedazan y se diezman los países y hacen explotar sus soberanías.
Qué más da el otro mundo, tan lejano, tan pobre y desquiciado, tan herido y desangrado.
Qué más da su mala suerte, esa suerte demoníaca que los parió en lugares fértiles en materias primas.
Y nos creemos solidarios porque vamos a recibir a un puñado que naufragó y que fueron salvados.
Y mientras deciden qué hacer con ellos, mientras unos dicen que sí y otros que no, otros muchos condenados de la tierra huyen ahora mismo de los chacales de Wall Street y similares que los masacran a golpe de talón sin importarles.
En este mundo que nada sabe, afirmamos que no tenemos sitio para tantos sin preguntamos quién originó este sacrificio humano.
Quiénes tienen las manos manchadas de sangre y sobre sus hombros millones de muertos sin nombre.
En este mundo que nada sabe la ignorancia se premia con barbarie.
Porque son otros, claro. Otros son los que se amontonan en las fronteras, entre el oleaje, otros son los que caminan sin brújula arrastrando a los hijos que lloran o a los viejos que no caminan.
En este mundo que nada sabe es difícil no sentir asco de la escasa humanidad que nos va quedando.

viernes, 1 de diciembre de 2017

De espaldas


A veces tranquiliza pensar que un día la historia pondrá en claro las cuentas.
Tranquiliza pensar que los que hoy viven la gloria belicista, mañana serán sepultados con la ira de los pueblos que están siendo diezmados.
Quizá entonces Libia, Irak, Siria, Afganistán o Palestina muestren la verdad de sus entrañas a los que quisieron imponer violencia a cambio de democracias y de tierra.
Quizá señalen con sus muertos a los que callaron cada uno de los bombardeos, a los que denigraron cada una de las resistencias, a los que ningunearon el dolor hasta convertirlo en una anécdota, a los que desinformaron para que creyéramos que el problema eran las víctimas, a los que sosteniéndose en su reputación de intelectuales cerraron los ojos y acariciaron al imperio que quiso arrasar con todo.
A veces tranquiliza pensar que la memoria es un ser vivo que pasa de mano en mano, de patria en patria, de siglo en siglo.
Sirve de consuelo pensar que no habrá olvido, que quizá mañana los que hoy caen tiroteados serán honrados con justicia.
Ojalá sea así y lo veamos.
Pero no quiero pensar en el futuro cuando  es hoy y ahora lo que importa: más muertos en Nablus, más gente sin casa, más infancias hambreadas, más grilletes, más cadenas, más infamia.
Y nosotros, de espaldas.

miércoles, 19 de abril de 2017

In memoriam


Ustedes saben cómo se ha manejado el imperio desde siempre.
De todos es conocido lo que hicieron en Guatemala, El Salvador, Chile, Argentina, Nicaragua, Granada, Libia, Irak, Afganistán, Haití... y muchos países que no nombro pero que están presentes con su inventario de destrucción.
La historia democrática de los EEUU y de sus siervos es una historia de intolerancia devastadora con los pueblos del mundo.
Ni su derrota en Vietnam, ni en Cuba ni en Angola han servido de escarmiento para detener la rapiña.
Ahora están en Siria con su potente propaganda mediática, dicen que van a salvarlos de ellos mismos, (por eso los bombardean), quieren darles una democracia igual que la suya, (eufemismo pa decir que desean tragarse su soberanía).
Como si a estas alturas fuéramos a creer que el ejército gringo es una pandilla de monaguillos que sobrevuelan cielos extranjeros pa arrojar agua bendita.
Matan por humanidad, curiosa paradoja que sentencia la vida.
Es lo que dicen y lo repiten sus amigos: Alemania, Francia, Inglaterra, Israel. Expertos en masacres. Diosito los cría, ellos se juntan.
Un bombardeo aquí, otro allá, es un mal menor.
En su delirio irrefrenable, otro país en la mira, otra tierra ambicionada por sus riquezas u odiada por su política emancipadora.
Lo de siempre. Nada nuevo.
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Estos días está en mi recuerdo Pakito Arriarán, de Arrasate,
Fue asesinado en el Salvador en 1984. Combatía como guerrillero del FMLN.
Esto sucedió cuando yo tan sólo tenía 16 años. A aquellas adolescentes de entonces nos impresionó tanto su asesinato, nos impresionó tanto ver a los jóvenes de nuestros pueblos marchar a Nicaragua, a El Salvador, con su internacionalismo a toda prueba que hoy día no renunciamos a identificar al enemigo con exactitud allá donde quiera que lleve su arsenal de guerra.
Excelente lección que aprendimos de aquellos jóvenes que regresaban (o no), escuálidos, curtidos por las dificultades pero más vivos que nunca. 

Lo que quiero decir con esto es que al contrario que en los años 80, las calles están casi vacías, apenas unas conferencias sobre Siria van haciendo un trabajo noble pero insuficiente, la izquierda teme posicionarse y los muertos caen como cae la lluvia en tierra ya regada.
Y dudo mucho que en los barrios o en los pueblos, las adolescentes vean marchar a los jóvenes internacionalistas con sus sueños de soberanía y de justicia a cuestas.


En fin, estas letras van por aquellos jóvenes de entonces y por todos aquellos que hoy, ahora mismo, reconocen el ADN del imperialismo expandiéndose por el mundo. Aunque sean casi imperceptibles sus gritos. ¡Oímos!

martes, 28 de marzo de 2017

¿Imperialismo? No, gracias


Puede parecerles un atrevimiento que hable sobre Siria porque simplemente soy poeta y ya están los estudiosos, los analistas y los teóricos pa darnos clases magistrales sobre esto.
Sucede que casi todo lo que nos cuentan se nutre de criminal mala leche.
Sucede que todos estamos de acuerdo y nos ponemos orgullosos al afirmar nuestro antiimperialismo en Chile, en Nicaragua, en Cuba o Venezuela, pero ese antiimperialismo se evapora ahora que hace falta en Siria.
Callan los más furibundos  o hablan como cotorras pa decir que ni lo uno ni lo otro.
Verán, yo sé muy pocas cosas, las justas pa defender mis ideas. Pero sé que el imperio y sus secuaces desean doblegar a Siria.
Sé que no es nuevo esto de fabricar guerras, de masacrar, de buscar aliados sanguinarios, de apoderarse de las riquezas ajenas por cojones.
Sé que las excusas que usan son avaladas por los escribidores, por los mercenarios de la pluma y el micrófono, por los intelectuales que se llaman a sí mismo neutrales.
Creo que la izquierda anda errática, cobarde, pusilánime, cómplice.
Creo que el imperio ha conseguido poner de su lado a quienes antes señalaban la sangre que goteaba de su bandera.
La coartada es que los que gobiernan en Siria no son buenos.
Pero, aunque fuera cierto, ¿qué tiene que ver esto pa legitimar la barbarie del imperio sobre este pueblo?

viernes, 27 de enero de 2017

Trump


Ustedes pensarán que soy un poco rara, pero es que a mí esto de la Trump - manía me suena un poco extraño.
Desde luego me parece un tipo despreciable, con ademanes totalitarios, soez, y orgulloso de sus cojones, pero es lo único que le diferencia de los anteriores presidentes de USA.
Es verdad que no hace ascos a la tortura y lo dice abiertamente. A los biempensantes les debe parecer una atrocidad esto, pero si dejamos el cinismo de lado nos encontramos con que se tortura sistemáticamente en casi todos los países del mundo, incluido el nuestro.
También alardea del muro que va a construir (sobre el ya construido) entre México y sus fronteras, como si Obama and Company hubieran sido unos benditos con las repatriaciones y con los negros asesinados a bocajarro día sí y día también y como si nuestro país no tuviera ya un muro terrible y vergonzante o como si aquí fuéramos ejemplares con el trato a los refugiados o a los emigrantes.
 La gente allí sale a la calle, asustada porque el sheriff negro les gusta más que el pelirrojo y nosotros aquí pensamos benevolentes que qué mala suerte tienen con su presidente.
Repito, este tipo no me gusta, es un loco, sin freno en sus delirios, pero no es el primer loco que tienen.
Seguramente planea ordenar el mundo a su manera. Todo el mundo.
Cada cual a su casa y él en la de todos.
Seguramente tomará países por las bravas.
Es un emperador sin diplomacias.
Se graduará cum laude en barbarie y nosotros mientras tanto pensaremos que si pasan pronto los cuatro años el mundo volverá a su bondad de antaño.
 Engañarse es gratis.
Pero con Trump o sin él, el imperio seguirá masacrando.
Si le dejamos.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Las mentiras


Naufragamos en un océano de información donde la mentira es lo que mantiene a flote cada palabra, cada imagen, cada declaración.
Mentiras disparadas a bocajarro contra la población que se posiciona en uno u otro lado, ignorando que la verdad quedó allá donde nació el interés de dominar las fronteras y las riquezas.
Centramos la atención allá donde nos dicen: hambrunas esporádicas, guerras puntuales, mares de refugiados que desaparecen, salva patrias democráticos que de pronto se convierten en tiranos, terroristas esparcidos por todos los continentes, catástrofes climáticas, prostituciones varias, corrupciones globalizadas y vamos fijando la mirada y la opinión según nos mandan.
Pero detrás de todo esto queda un mundo cada vez más a la deriva, un mundo donde unos pocos depredan los recursos y la vida.
Es la guerra.
Y no hay victorias. La muerte siempre es un fracaso.
Observar la realidad es quizá la peor manera de adentrarse en el pesimismo.
Encontrar la verdad limpia de sangre es cada día más difícil.
                                                              ………
Siria hoy pelea por no ser otra muesca en el revólver de los imperios.
Nos quieren justificando el horror que han patrocinado allí.
Nos quieren señalando a los refugiados como si fueran alimañas.
Nos quieren clamando por el tutelaje de los más salvajes que manejan la economía a su antojo y esquilman las vidas.
Nos quieren presos del mismo miedo que fabrican.
Por todo esto desde aquí, desde este pequeño país en el que vivo, miro el mundo y me pregunto ¿podremos mañana, cuando tengamos toda la verdad sobre la mesa, cuando se detallen minuciosamente las cifras de muertos, de mutilados, de desperdigados, de traumatizados, de encarcelados, podremos insisto, aceptar que todo eso fue posible porque nuestra obscena credulidad nos convirtió en impasibles?
Repetir la mentira, esa es la consigna.

Después inventarán otro enemigo que aceptaremos como si fuera también nuestro y la historia se repetirá hasta el fin de los tiempos.

sábado, 5 de marzo de 2016

Carta a las mujeres


Carta a las mujeres

Desde siempre nos han perseguido y arrinconado, a  veces con la excusa de la brujería, otras con la excusa de una debilidad inventada, otras con el argumento falaz de nuestra escasa inteligencia, de nuestro entendimiento nublado. La religión nos ha colocado en el rincón oscuro de sus rezos y la historia  ha borrado de un plumazo nuestros logros y heroicidades.
Nos han querido quitar la palabra, los cuerpos, las calles.
Nos han menospreciado, ninguneado, oprimido, hambreado, emputecido
 Y somos la mitad que acarrea el agua en los desiertos, la mitad   que cose con  en talleres clandestinos, somos las prostitutas en los barrios marginales, las esclavas sexuales, la mercancía. Somos las campesinas fumigadas, las sirvientas, las que cuidamos de los hijos y de los enfermos, las violadas, las asesinadas.
 Nos alargan los cuellos, nos arrancan los clítoris, nos obligan a tener pies pequeños, nos apedrean, nos esconden, nos imponen  llevar burkas, cubrirnos el pelo, los brazos, los pechos.
Muchas  llevan luto porque buscan infatigables a los desaparecidos, muchas agarran fusiles para defender la tierra el pan o la bandera, muchas reclaman los nombres de los fusilados al alba, siempre al alba, muchas aman a hombres, otras a mujeres, otras sencillamente quieren.
A algunas las han apedreado por infieles, a otras las han marginado por su color de piel, otras ni siquiera saben que nacieron  libres.
Somos mujeres en un mundo que se empeña en hacer las cosas a su manera, obstinada manera de conducirnos a la barbarie.
                                                           ………

Hoy escribo estas letras, pensando en las mujeres palestinas y en la solidaridad que a lo largo de la historia nos ha permitido avanzar un poco.
Yo sé que también las mujeres mexicanas, atrincheradas en la frontera con EE.UU, son ejemplo de coraje y las mujeres del Sahara y las kurdas y las indias y en cada continente mujeres aguerridas, casi invisibles, edifican sobre los escombros que el capitalismo y su trituradora de seres humanos va dejando.
Pero hablemos hoy de las mujeres de Gaza, de su resistencia, de las noches de fuego, de las alambradas, de sus niños abrasados, de los sudarios multiplicados.
Hablemos de ellas.
De los huecos que van quedando en sus mesas.
De sus casa derruidas, de esa prisión enorme donde están acorraladas, de su patria y de lo que ellas construyen a pesar del plomo y las cadenas.
Hablemos del bloqueo que el estado sionista impone a la población desangrando a todo un pueblo. Todo.
 Un puñado de mujeres voluntarias irán rumbo a Gaza para desafiar  sus argumentos de exterminio, su ideario de holocausto, sus pretextos genocidas.
Bilbao,  Bangladesh, Buenos Aires o La Habana.
Patriotas, religiosas, anarquistas.
Escritoras, campesinas, trabajadoras…

 Mujeres contra la sanguinaria ocupación de Palestina.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Otra guerra, otra.


Cuánto ruido hay en el aire,
cuánto ruido de tambores y de sables,
cuánta gente,
cuánto pueblo ajeno a la barbarie.

Cuánta bandera bendecida por criminales de la pluma,
por sicarios de las letras,
por mercenarios de poemas,
por ilustres pensadores con malas influencias.

Cuánto harapo, cuánta hambre,
cuánto muerto por las calles.

Y yo sólo soy poeta mientras se excusa otra guerra.
Sólo palabras, sólo impotencia,
sólo rabia en mis arterias,
sólo manos agarrando este corazón que revienta.
Otra guerra,
otra.
Otra derrota en la tierra.
Suena el réquiem de la paz
y el mundo ni siquiera tiembla.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Los sables


El imperio siempre está afilando los sables.
No sólo para clavárselos a sí mismo: Negros apaleados, pobreza por todas partes, menores en las cárceles, emigrantes esclavizados, pena de muerte, en resumen, violencia contra  sus vísceras.
También es experto en fabricar odio y repartirlo por toda la tierra para imponer sus leyes de codicia y prepotencia.
Le toca esta vez a Venezuela.
Los propagandistas no se cansan de repetir que ese país necesita un correctivo, por el bien de todos.
Son muy malos y díscolos, no llevan tatuada en la piel “democracia made in Usa”. Hay que reconducirlos, urge tomar medidas, una camisa de fuerza a ese sueño demencial de libertad y soberanía.
Es la vieja historia de la oligarquía gringa. Tan sucia y tan antigua.
Los voceros esparcidos por cada rincón del planeta se ponen en el pelotón pa disparar a un pueblo que no se doblega.
Se oyen los tambores de guerra y Venezuela no debe quedarse sola frente a las bestias.

El imperio se desangra.
Gota a gota caen sus hijos, plomo a plomo, funde patrias,  letra a letra inventa infamias y la historia sigue escribiéndose a espaldas de la justicia.