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jueves, 23 de septiembre de 2021

Alfonso Sastre


Murió Alfonso Sastre y con su muerte se hizo evidente que los hombres de paz mueren silenciosamente, que vuelan lejos de los ataúdes y del ruido mediático.

Queda la esencia de un ser humano que hasta el final se comprometió con el mundo y sus terribles injusticias.

Los intelectuales no se arriesgan a decir su nombre, sólo si al deletrearlo manchan su memoria.

Pero nosotros, los que miramos la realidad de frente y reconocemos la integridad de quien trabaja para hacernos mejores, sentimos que se fue otro hombre bueno.

Otro más que al irse apaga la luz de la libertad.

Otro más que nos deja huérfanos en este manicomio de represión e indiferencia.

Eskerrik asko, Alfonso, en tus palabras está una y otra vez la insobornable y ya eterna coherencia.

domingo, 5 de julio de 2020

El perdón



Estos días estamos viendo a los fascistas por nuestros pueblos. Sus risotadas, provocaciones y falacias pudren el aire impunemente.
Y no puedo dejar de pensar en nuestros viejos. En esos hombres y mujeres, hijos, hermanas, nietos de aquellos que fueron asesinados.
Pienso en sus tragedias, en sus infancias destrozadas, en su empeño por no olvidar la barbarie de la que fueron víctimas. En las flores dejadas en las cunetas, en las marcas de disparos en las tapias de los cementerios, en las cabezas rapadas, en los campos de concentración, en el hambre y en la sarna que dejaron sus vidas marcadas.
Décadas después estamos como al principio, de nuevo las bestias, con sus discursos tan pueriles como peligrosos, vienen a nuestras casas, aún dolidas y sin justicia, para quedarse mucho tiempo.
Y me avergüenza esta patria de asesinos con medallas y con estatuas.
Me avergüenza esta democracia que nunca se puso en práctica y que hoy permite que de nuevo patrullen las calles infrahumanos capaces sólo de violencia.
Y no puedo mirar a los ojos a nuestros viejos porque morirán sin justicia y lo que es peor irán muriendo mientras se apuntalan los cimientos de un nuevo fascismo avalado en las urnas.
Ojalá puedan perdonarnos. Los verdugos se abren paso y somos cada vez menos a este lado de la trinchera.

lunes, 25 de mayo de 2020

Antifascista: presente¡


  

El compañero granadino Javier Cuesta ha sido agredido por los fascistas. En su propia casa. Golpes en la cara, en el estómago, en la espalda.
Su delito: tener la bandera republicana colgada del balcón.
Primero fueron a mear en su portal y después subieron hasta su domicilio, entraron a saco, rompieron lo que pudieron y le patearon.
Esto no es un hecho aislado, los matones campan a sus anchas por las calles blindados por un sistema judicial y por una policía que les aplaude, son los señoritos del sistema.
Y podemos reírnos tanto como queramos de su parafernalia de banderas desfilando por las aceras, de sus manifestaciones de opereta, de sus bufonadas ignorantes pero lo cierto es que más allá de estas risas que nos echamos están multiplicándose. La bestia crece.
La gravedad de la situación exige ponernos en guardia.
Con estos cerdos sin pezuñas es inútil apelar al sentido común, a la palabra. Se les combate por la fuerza. Por ovarios. Por cojones.
Toda mi solidaridad al compañero Javier.
Y todo mi desprecio a los fascistas que hoy pretenden continuar con su antiguo trabajo de gatillo fácil, de asesinatos anónimos, de golpizas cobardes.

  

viernes, 10 de enero de 2020

Nuestra España hoy


Hay mucho ruido, demasiado ruido. Las voces broncas, los insultos desquiciados, los gestos iracundos de quienes no aceptarán nunca que España también sueñe sueños alejados de su patria grande y poco libre.
El ruido es molesto y revienta tímpanos, el ruido es también ruido de sables.
Los oligarcas tiemblan, los curas esconden bajo sus sotanas las escrituras de las propiedades adquiridas de manera poco honesta, el ejército empieza a mover hilos, a mirar los mapas y a los enemigos, a sacar brillo a sus odios atávicos.
Los medios de comunicación obedecen órdenes; disciplinados y atentos escriben al dictado lo que no sucede, lo que no se dice, lo que no agrede y obvia mansamente las agresiones más graves, las detenciones más arbitrarias, las injusticias más flagrantes.
Las ideas más antiguas y asesinas son engrasadas en el parlamento con la mirada tierna de quienes dicen que es tolerancia reírles las gracias.
Esta es nuestra España hoy.
Pero en realidad lo que sucede es lo de siempre: peligran los intereses mezquinos de quienes perpetúan la explotación, de quienes viven a costa del empobrecimiento ajeno, de quienes no se avergüenzan de bajar los pulgares a la clase obrera.
En la sombra, son los que gobiernan a espaldas de la democracia.
Esta es nuestra España; un trozo del mundo similar a otros trozos. Con presos políticos y leyes mordazas, con salarios de mierda y colas de hambre, con golpizas a maricones y violaciones en manada. 
Un trozo de mundo similar a otros trozos que hoy sueñan y se empeñan en hacerlo más justo.


domingo, 22 de diciembre de 2019

Antifascista hasta la muerte



Es posible que haya quien muera sin estremecerse ante el charco de sangre en el que se ha convertido el Mediterráneo,
es posible que haya quien desmienta que hay esclavos en invernaderos muriéndose de sed a los pies de sus amos.
Es posible que desprecien a los niños y justifiquen las bombas en sus patios.
Es posible que no vean cómo enferman sin hacer ruido para que no los detengan.
Es posible que digan que huelen, que roban, que violan, que venden droga.
Es posible que entre todos nadie diga que tienen derechos, que merecen pan y abrigo.
Es posible, muy posible, que en cada uno de nosotros viva un fascista susurrándonos alegre y confiado ideas como estas.
Frases casi hechas que al menor descuido soltamos en la barra del bar, en el supermercado o esperando al médico sin que una mirada reprobatoria nos haga caer en la cuenta del laberinto en el que nos estamos perdiendo.
Pensamientos que repetimos como una oración que nos salva de los dioses extranjeros, de las pieles oscuras, de esos ojos que nos miran sin parpadeo, que nos preguntan calladamente cuál es la diferencia entre ellos y nosotros si sólo vivir queremos.
Entiendo que mirarnos en este espejo es feo.
Que ver en nosotros a este monstruo que crece y persevera es una mala noticia.
Cuidémonos entonces, vigilemos de cerca nuestros pasos, atemos en corto esas ideas que hilvanan patrias y banderas.
Mis límites son muy claros:
dentro o fuera de mis pensamientos,
dentro o fuera de mis fronteras,
a este o al otro lado del mar.
ayer, ahora y mañana,
antifascista siempre
antifascista hasta la muerte.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Compañeros andaluces



Compañeros andaluces, nombres anónimos que a pie de calle ondeáis la bandera del antifascismo:
He apretado vuestras manos como se aprietan las ideas que se llevan hasta la muerte.
He caminado a vuestro lado por esa tierra emputecida tan llena de injusticias y he compartido palabras y vino en tardes que nunca terminan.
He comprobado que vuestro coraje no se desgasta con los años si no que se estrena una y otra vez con cada día.
Os he visto en el arte, en la literatura, en el cante.
Os he visto arañando la memoria de los asesinados.
Os he visto solidarios con el inmigrante, solidarios con otros pueblos, de frente frente al imperio.
Compañeros, la lengua bífida del fascismo se reestrenó en vuestro parlamento, bajo vuestro mismo techo, pero podía haber sido bajo el nuestro.
Nada nos separa.
Siempre hubo, en todos los lugares, esclavos contentos que a pesar de su hambre besan los pies de quienes tienen en propiedad el suelo, el cielo y el aire.
Compañeros antifascistas, hombres y mujeres de bien que nunca claudicáis: hoy necesitamos el pecho frío, el puño alzado, las venas ardientes y esa lucha solemne y ejemplar que asciende desde las raíces por toda Andalucía.

sábado, 23 de noviembre de 2019

En el sur



A esta hora hay ruido de sables en el Sur. En el Norte los afilan lentamente y ordenan clavarlos en la yugular de los indios.
Los militares juegan al dominó sobre la espalda de los torturados y los evangelizadores con sus dioses blancos tiñen de miedo al pordiosero que los escucha.
A esta hora en el sur suenan tambores de guerra, sobran campesinos en aquellas tierras.
Apagaron las luces que iluminan la verdad, nadie quiere alumbrar las calaveras.
Se defienden a oscuras. A pesar de su soledad, se niegan a la mansedumbre.
Pero en el Norte, ay, en el Norte, debaten siniestros o ingenuos si es el exilio de Evo merecido, si es la cárcel de Lula un buen castigo, si fue el Golpe en Honduras la forma mejor de enderezar lo que estaba torcido.
Ay, en el Norte, en la conciencia ilustrada, se empeñan en esparcir la idea de que todo estaba mál, de que no se pudo evitar, que el patriarcado tuvo la culpa, que hicieron truco en las urnas, pero no dicen nada de la represión militar, no dicen nada de los asesinados, ni encarcelados, ni desaparecidos, ni mutilados.
Ay, en el Norte, en el Norte del pensamiento hay sureños que callan o aplauden lo que está sucediendo.


miércoles, 13 de noviembre de 2019

Qué verguenza



Qué vergüenza da esa España patriotera de toros, futbol y mantilla,
esa España que bendice la ira desatada contra las urnas,
esa España que sabe mucho de odio y poco de poesía.

Qué vergüenza dan sus caras gastadas por el sudor y el hambre, qué vergüenza verlos pidiendo  respeto a la ley y el orden.
Qué vergüenza dais españolitos, esclavos de viejas ideas, lameculos de caciques, mamporreros de quienes roban a vuestros hijos pan y salario dignos.
Qué vergüenza siento cuando desfiláis sin sentido, casi descalzos casi famélicos.
Qué vergüenza vuestro trabajo esforzado, vuestras penurias al viento, vuestra fiereza desperdiciada en banderas rojigualdas, en misas de brazo alzado, en plazas atiborradas de aguiluchos y de necios.
Españoles vergonzantes, vosotros que veis a dios y al rey como superhombres, vosotros que no queréis una nueva patria, ¿es que no tuvisteis sed, es que no tuvisteis deudas?, ¿acaso vuestros hijos no enfermaron?, ¿llegáis a fin de mes con luz y agua potable?
Españoles, qué vergüenza, otra vez os alegráis de la mano dura y el golpe, de la cárcel para aquellos que no admiten las derrotas.
Españoles, miraros las manos ásperas, miraros la espalda dañada, miraros los pies a rastras camino de las limosnas.
No seáis otra vez la vergüenza de esa España que se alza con el puño levantado.
De esa España que murió arruinada y está dispuesta a nacer por la democracia.
No seáis otra vez la vergüenza de esa España que empieza a morir de rabia.


sábado, 28 de septiembre de 2019

Canción de los olvidados



Avanzamos sobre el filo de la espada
porque aún florecen pétalos de risa y emociones.
Avanzamos para que no enmudezca la historia
y nieve sobre el fuego de la infamia.

Avanzamos para no volvernos locos,
para no dejar nuestra cordura en manos de los más crueles,
para que no sea en vano cada muerte
y pueda descansar en paz el pasado y su memoria.

Avanzamos al borde del olvido
para callar a los verdugos su bronca voz alegre,
para que no repitan más sus crímenes
y nadie limpie la sangre de sus manos.

Avanzamos sospechosos de creer en la utopía,
sospechosos de querer atrapar en arenas movedizas
a los que borraron sus huellas dactilares del rostro de las víctimas.

Avanzamos y cantamos los silencios
de cada uno de los olvidados,
de los míos, de los tuyos, de los nuestros.
Porque siempre somos los mismos.
Avanzamos paso a paso.
Sin rendirnos.

domingo, 22 de septiembre de 2019

Ellos son "nosotros"



La huida por la carretera de Málaga a Almería no es un hecho que sea urgente recordar sólo por el trágico destino que tuvieron miles de seres humanos en la guerra de España cuando el fascismo se adueñó de nuestra tierra.
Esta masacre debería ser el punto de partida para posicionarse contra la barbarie. Contra todas las barbaries que van dejando a la Humanidad en carne viva.
Hoy día millones de desplazados por las bombas, por el clima, por el terror recorren los continentes y atraviesan los mares escapando de guerras imperiales, de guerras económicas y culturales donde la vida pierde su valor sagrado y apenas es posible pensar en un porvenir de paz y de trigo.
Como en aquel febrero de1937 otros seres humanos caminan entre multitudes, esquivan el disparo de quienes empuñan poderosos el fusil o mueren a la vista de todos en océanos convertidos en cadalsos de salitre.  
El neofascismo peldaño a peldaño escala posiciones y se atrinchera con su ideología criminal en lo cotidiano.
No importan esas víctimas, no valen, no cuentan, son sólo cifras incómodas,
cadáveres oscuros sobre arena, puñados de mártires sin fe que se amontonan al otro lado de las vallas, de los muros, de fronteras cerradas a cal y canto.
Ellos desafían con su presencia el peor crimen de nuestro tiempo.
Y como en la guerra de España, ante este genocidio, nos mantenemos neutrales, quietos, indiferentes.
Somos prisioneros de unas democracias que ceden el paso a quienes desean un mundo de esclavos y de parias, de gente condenada a morir desde la infancia, de pueblos desnutridos y de selvas yermas.
Pero tenemos en la memoria la historia de los vencidos, de todos aquellos que arriesgando sus vidas salieron a luchar contra el fascismo, de todos aquellos que, con la pluma, con el cuerpo o con ambos se pusieron en pie para defender al pueblo que moría en los paredones, en las chimeneas, arrojados desde aviones, o masacrados en las plazas.
Su ejemplo, su coraje, su dignidad debe servirnos de brújula para ayudarnos a llegar hasta ese otro “pueblo” diezmado que va dejando sus nombres en caminos y ríos, perseguidos por el miedo y por el hambre.  
Como en la carretera Málaga -Almería, en febrero de 1937, hoy, septiembre de 2019, el Pueblo también huye.
Nos necesita. Ellos somos “nosotros”, es hora de ponerse en marcha.
Es la hora de levantar el puño y la ira.

martes, 6 de agosto de 2019

No pasarán



Los fascistas nos muerden ya los tobillos y parece que no nos damos cuenta.
Avanzan al galope dispuestos a perpetuar el crimen de la libertad y de la justicia.
Ganan terreno en la calle y en las instituciones, desprecian a los desaparecidos, se ríen de las víctimas, desempolvan a los asesinos, rinden honores a quienes enarbolaron la bandera del genocidio y utilizan al pueblo más ignorante y bestia para azuzarlo contra nosotros mismos.
No es cierto que su objetivo sean las mujeres, ni si quiera los inmigrantes, vienen a por todos.
No es algo nuevo, lo novedoso es nuestra postura, bastante equidistante para estos tiempos que corren.
Es muy ingenuo pensar que se conformarán con cancelar algunos conciertos, con ningunear a las familias de los represaliados por el franquismo, con llamarnos feminazis y mandarnos a casa para que no nos violen, con escupir a los que venden sombreros de mesa en mesa, de terraza en terraza. Cada vez ganan más terreno, su discurso cala hondo y se queda para siempre en esas profundidades donde la entraña es la que manda.
Esta gente tullida de empatía florece cuando van peor las cosas y es urgente ver la dimensión de la amenaza.
No atienden a razones, nunca lo hicieron, por eso vencieron.
Vencieron por cojones.
Y por cojones quieren repetir su hazaña.
Los que nos definimos como antifascistas debemos militar como lo que somos: gente con voz y con memoria dispuestos a gritar que no pasarán otra vez por encima de nuestros cadáveres, dispuestos a defender hasta la muerte la paz y la palabra.


jueves, 28 de marzo de 2019

Ojos en la nuca



Es imprescindible, como decía el poeta Juan Gelman, tener ojos en la nuca.
Unos ojos que vigilen el pasado, que permanezcan siempre en guardia ante quienes quieren cerrarlos a la fuerza. Que estén eternamente insomnes, en vigilia permanente.
Sin ellos no somos nada, apenas piedras que caminan.
Porque el dolor no desaparece. Pasa de mano en mano, de casa en casa, generación tras generación y no se alivia con los años.
El dolor, la herida colosal de la injusticia supura por las pústulas de las víctimas, de los hijos de los hijos, siglo a siglo.
Por eso el olvido es una falacia. Nadie olvida, nadie perdona a los asesinos, nadie desea pasar página a una historia que fue genocidio, que nos duele aquí mismo.
Por eso mi poesía está clavada en ese tiempo, porque no sirve de nada escribir sobre el ahora si la impunidad viene desde entonces azotándonos con su látigo y desde entonces avanzamos con la piel en carne viva.
Por eso la poesía, al menos la mía que sueña con ser también semilla en esta tierra yerma, usa la palabra para desescombrar junto a otros la memoria y poder así, poner nombre y apellidos a la infamia.
Porque vivimos un presente atenazado por los que heredaron el yugo y las cadenas.
Porque estamos de nuevo en peligro.
Porque el mundo saca brillo a las cruces gamadas y España orea la bandera con el águila negra, canta “Cara al sol” y nos muestra desafiante la ideología de esos cráneos impunes y deformados.
Y nosotros, el pueblo, los hambreados y explotados, debemos recordar cada segundo y en cada aliento lo que hicieron y lo que serían capaces de hacer ahora.
Mis poemas por eso se quedan quietos en aquella patria desolada, porque es ahí donde podemos comprender la dimensión de la amenaza.
Es ahí donde deben crecer mis poemas, donde debemos limpiar con dignidad la verdad que fue sólo una y está enterrada en las fosas comunes.
Es ahí donde la Poesía puede ser útil, al lado de los que arañan la tierra, al lado de los que exigen reparación, al lado de los que recuerdan.
Al lado de los que buscan esos huesos que fueron seres humanos
Mi poesía, no puede cruzarse de brazos mientras haya bestias acechando en cada esquina. Son las mismas bestias de antaño, la misma sed, el mismo odio, sólo cambia su vestimenta.
Hoy debo más que nunca mirar con los ojos de la nuca y seguir caminando hacia un amanecer sin fascismo.
En mis poemas y en la vida.
Con este corazón que no claudica.

domingo, 6 de enero de 2019

Mujeres con pezuñas



Las zarpas del fascismo ya han empezado a arañar esta esmirriada “democracia”.
Sus zarpazos dicen ser legítimos porque un puñado de miles de personas los avalaron con su voto. También fueron mujeres las que estiraron el brazo después de alzarlo para usar la urna y defenestrarnos.
Podemos entender que son ignorantes, que son manipulables, que son algo idiotas, pero saben perfectamente lo que hacen, les gusta seguir a un nuevo caudillo. Aceptan sus discursos machistas, xenófobos, clasistas.
Las mujeres que les han votado aplauden cuando prometen cambiar las leyes contra el maltrato hacia ellas mismas. Abrazan el patriarcado cuando el machito de turno argumenta que las denuncias falsas son un “hecho contrastado” y critican a las mujeres violadas por enseñar las rodillas o las bragas.
A ellas también les molestan en los parques o en los colegios los niños de otros colores mezclados con los suyos, o las madres con hiyab, o la rumana con el hijo en brazos pidiendo por la calle.
Ellas también creen que España no se rompe y cualquier fractura ha de arreglarse por cojones.
Son mujeres con zarpas. Hieden a guarida, a cuadra, igual que los machos a los que acompañan. Su aliento envenena el aire.
Fascistas con vagina. Fascistas, al fin y al cabo.


viernes, 7 de diciembre de 2018

A garrotazos



Nos domina la víscera, la entraña más vil, la casquería.
El cuerpo se nos llena de bilis y salimos a la caza del culpable. Fuera de nosotros mismos encontramos otros pueblos a los que dirigir el odio, otras banderas a las que señalar con el dedo y bajar de inmediato los pulgares.
También sucede con la izquierda que incapaz de mirarse a sí misma prefiere tomar el atajo de la ofensa, el menosprecio, la humillación de sus iguales.
Si el fascismo avanza en cualquier lugar del mundo, si llegan al parlamento andaluz o vasco, si pasean sus pezuñas, impunes y arrogantes, la responsabilidad es de todos nosotros que nos posicionamos en la trinchera de la izquierda. No estamos haciendo bien nuestro trabajo en el desierto de las ideas, no sabemos organizarnos de manera adecuada, preferimos atomizar cada lucha con nuestras diferencias, en definitiva:  no tenemos ombligo en el que mirarnos.
Lo cierto es que yo sé muy pocas cosas, casi nada, pero lo que sí sé es que mientras nos lanzamos pedradas, nos arrancamos la piel a dentelladas, mientras lanzamos arena a los ojos de compañeros potenciales, las victorias son de otros y también las calles.


lunes, 3 de diciembre de 2018

Compañeros andaluces



Compañeros andaluces, nombres anónimos que a pie de calle ondeáis la bandera del antifascismo:
He apretado vuestras manos como se aprietan las ideas que se llevan hasta la muerte.
He caminado a vuestro lado por esa tierra emputecida tan llena de injusticias y he compartido palabras y vino en tardes que nunca terminan.
He comprobado que vuestro coraje no se desgasta con los años si no que se estrena una y otra vez con cada día.
Os he visto en el arte, en la literatura, en el cante.
Os he visto arañando la memoria de los asesinados.
Os he visto solidarios con el inmigrante, solidarios con otros pueblos, de frente frente al imperio.
Compañeros, la lengua bífida del fascismo se estrenará en vuestro parlamento, bajo vuestro mismo techo, pero podía haber sido bajo el nuestro.
Nada nos separa.
Siempre hubo, en todos los lugares, esclavos contentos que a pesar de su hambre antigua besan los pies de quienes tienen en propiedad el suelo, el cielo y el aire.
Compañeros antifascistas, hombres y mujeres de bien que nunca claudicáis: hoy necesitamos el pecho frío, el puño alzado, las venas ardientes y esa lucha solemne y ejemplar que asciende desde las raíces por toda Andalucía.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Los jinetes



Los fascistas tienen la palabra. Nosotros mudos mientras ellos hablan.
Quieren desandar el poco camino que anduvimos y no se detendrán porque los cimientos sobre los que se levantan nunca han peligrado, cabalgan a lomos de la democracia, la domaron cuando era apenas un potro.
Muerto Franco los jinetes cabalgan.
Esto lo sabemos todas, de todas es conocida la impunidad con la que han macerado sus ideas y sus negocios.
Pero me temo que nuestra respuesta no está a la altura, que nuestra memoria de aquellos tiempos no nos está sirviendo, que aún esperamos que los tribunales o los políticos den la cara y se planten corajudos ante este renacimiento de asesinos potenciales.
La izquierda calla respetuosa mientras se multiplican argumentando que serán derrotados en las próximas elecciones, las calles se adornan con banderas patrias, las cárceles se llenan de presos políticos, los cómicos son perseguidos, la libertad de expresión es tan poco libre que hasta un tuit puede llevarte a la trena.
Estos políticos de izquierda tan correctos saben que los fascistas van a por todas, que están de su lado la ley y las urnas, que todos los medios de comunicación participan de esta verbena de autoritarismo que nos tienen programada y aún así no tienen una respuesta contundente ante este desafío que ya conocimos y nos lleno de sangre las cunetas.
El paisaje es desolador. Mañana irán a Altsasu a enseñar sus cuernos, sus pezuñas, sus cojones.
Y dicen que hay que respetarles.

domingo, 14 de octubre de 2018

Los fascistas



El fascismo avanza a lomos de la democracia.
Es la vieja profecía que puede volver a cumplirse.
La excusa de las urnas servirá a los fascistas para hacernos cautivos de su ideología de matarifes.
En El Estado español ahora mismo celebran el renacimiento de aquellos tiempos de miedo y tiros en la espalda. De cunetas y paredones. De mujeres condenadas a ser nada, de maricones entre rejas.
Les crecen las garras a los fascistas, tienen a la Europa más negra de su lado. Tienen la impunidad y el blindaje de los demócratas que esperan turno para acariciarles el lomo.
Su reguero de babas, su aliento a cuadra, sus pezuñas, sus hocicos se multiplican en cada pueblo.
Y nosotros, los que nunca conocimos una pizca de justicia, nosotros, los que aún creemos que es posible la esperanza, que es posible rescatar la memoria oreando las heridas.
Nosotros que creemos que es posible la ternura, el pan y la poesía no podemos ceder el paso a esta manada que camina con sus banderas de pájaros oscuros, con sus brazos en alto, con su odio primitivo.
No es tiempo de bostezos.
Largas filas de bestias tienen hambre de golpes y de muertos.
La mesa aún no está servida.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Los tirantes


El sentido común se esconde bajo la víscera, la mala leche lo enfanga todo y la presunción de inocencia se olvida en estos caminos de ira españolista.
Un joven ha sido detenido y los medios de información han engrasado la trituradora para destrozarlo públicamente.
Sin juicio, sin saber qué hostias ha pasado, las redes se suman al linchamiento, afirman sin rubor que lo han matado porque llevaba tirantes rojos y amarillos. Y se quedan tan panchos. Nada más se sabe de momento.
Pero como tiene rastas, ya estuvo en el talego, es chileno, es rojo, okupa, maricón, anarquista, vasco, catalán o ateo es suficiente argumento para desollarlo.
La casquería en la que se han convertido muchos periodistas trabajan a pleno rendimiento para que el populacho pida venganza, no para que se exija justicia por los mendigos que queman, no para los homosexuales que golpean día sí y día también, no para los zurdos que insultan, no para los hinchas de futbol que arrojan al río. No.
La justicia desaparece siempre por el lado antifascista de nuestras vidas.
 Rodrigo Lanza, de momento yo sí te creo.