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sábado, 11 de julio de 2015

Que nos jodan


La verdad es que no me gusta escribir con la desesperación como motor de estas letras.
Pero què quieren que les diga, pintan bastos y ni siquiera entramos en el reparto de la baraja.
Perderemos este juego.
Ahora mismo, con los datos en la mano de malnutrición, empobrecimiento fulminante, leyes de excepción y demás armamento de destrucción, los políticos mínimamente responsables de izquierda deberían dejarse de tanta palabra correcta,  de tanta reunión, de tanta campaña y gestos de victoria para salir a la calle con toda la rabia a cuestas.
Si tuvieran un mínimo de responsabilidad y de compromiso, las calles estarían llenas, no vacías por sus promesas, por sus eufemismos, por sus mentiras a cara cubierta.
Me duele el cinismo y la cobardía.
Me duelen los dependientes, los niños con hambre, las casas vacías.
Me duelen las servidumbres, la esclavitud con sonrisa y cadenas transparentes, me duelen los desempleados.
Todo esto duele, señores políticos zurdamente airados. Todo esto sangra. Todo esto sucede y ustedes limpian las urnas con limpiacristales que la opacan.
Traicionan la vida. La dejan a merced de los de siempre, la ningunean.
Ustedes saben, como yo lo sé, que nada cambiará si no es por la fuerza de la dignidad, de políticos limpios que estén dispuestos a ceder terreno para que sea ocupado por el pueblo trabajador emputecido y hambreado.
Ustedes saben que la democracia ahora mismo es una palabra deslegitimada, podrida, que hay que empezar de cero.
Pero lo que quieren es llevar ventaja en la carrera porque les puede el soborno del triunfo y sólo quieren llegar a la meta.
Y a nosotros que nos jodan, que nos jodan, que nos mueran.

domingo, 8 de marzo de 2015

Si creyera en dios


Si creyera en dios qué fácil seria
madrugar, pasar hambre,
ver muertos por todas partes.
Qué fácil sería repartir trozos de caridad
y sumarme a las plegarias
 que prometen el infierno
a quienes ofician la barbarie.
Qué fácil sería vivir si creyera que dios apunta
los nombres y los cadáveres,
la historia escrita  con plomo o con sable,
la agonía  de los parias,
las masacres.
Qué fácil sería dormir, vivir,
si creyera en  su bondad harapienta.
en su justicia eterna,
 en su cielo habitado
por seres que no tuvieron  tregua.
Pero dios no existe y debo buscar a los culpables
de hueso y carne,
 con oros fulgurantes,
con títulos de propiedad y linaje,
con vómitos de codicia,
con pústulas, con látigos,
con cálices y escapularios

Si creyera en dios rezaría
pa  que alguien le pegue un tiro
y se calle
por cómplice de criminales
y por cobarde.

jueves, 19 de febrero de 2015

Miren ustedes


Miren ustedes  yo no quiero dinamitar la esperanza con este pesimismo sin modales, pero es que nunca antes vi a un pueblo levantarse de repente.
Ustedes me corrigen si estoy equivocada pero lo pueblos que se ponen en pie no negocian su pobreza,  no dicen digo pa luego decir diego a ritmo de encuestas.
Perdonen estas palabras que apedrean a los que quieren cambiar las cosas pero es que  soy poeta vieja, mi mano izquierda está llena   de puñaladas que me dieron los políticos vacíos de conciencia.
Nunca vi un pueblo levantarse en unos pocos meses, fue un esfuerzo de años, de cárcel y de golpes.
Fue un esfuerzo conjunto donde no se dio un paso atrás a pesar de las muertes.
Entonces díganme esos que van a asaltar  los parlamentos sin ak47 ¿cómo van a conseguirlo si dentro  fabrican estos días que nos degüellan y fuera viven convencidos de que con un voto y unas siglas desaparecerán mágicamente, con el rabo entre las piernas, las bestias y sus cuchillas?
Díganme ¿Cómo van a conseguir la mitad de la mitad de la mitad de lo que han dicho, con un papel, una urna de cristal y unos pocos sortilegios?

viernes, 30 de enero de 2015

Las calles, callan


Miren ustedes, yo no sé nada, sólo soy poeta
y mi mundo sólo son las palabras
pero es que la calle, calla.
Calla el hambre y calla el frío,
calla el golpe y la mordaza,
calla el grito,
callan el coraje y las felonías.
Verán ustedes,
los trabajadores no trabajan,
los enfermos agonizan en las salas,
las guerras se suceden,
la riqueza vuela sin dejar huella
y las calles, callan.
Miren, sólo soy poeta, es decir, apenas nada,
pero nunca vi tanta miseria,
tan míseramente callada,
nunca vi tanto olvido,
ni tanta dignidad pisoteada.

¡Miren ustedes las calles¡
no hay rastro en ellas de rabia,
nadie agita sus cadenas,
nadie desea asaltar los palacios
para dar poder a los parias.
Miren, perdonen mi desconfianza,
solo soy poeta y sólo se de palabras,
pero es que las calles…callan 
porque han sido sobornadas
con el voto y la esperanza.