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viernes, 23 de noviembre de 2018

La publicidad



Habrá que preguntarse por qué a las alimañas fascistas se las trata en los medios de comunicación como algo residual, anecdótico, casi folclórico.
Los vemos desfilar ante las cámaras con sus banderas, con su merchandising; viejas temblorosas con el brazo alzado, jóvenes matones y descerebrados, mujeres que se toman el café diario en bares donde guardan con nostalgia las balas que no fueron usadas, misas por el genocida, curas que  desabrochan su bragueta mientras dan vivas a Franco, tertulianos que echan leña al fuego con sus odios viscerales, desfiles por las calles, insultos, golpizas, vía libre en las redes sociales y los medios de comunicación casi ríen con sus amenazas, con sus gracias, con su estética cañí y su todo por la patria.
No quieren hacerse cargo de esta realidad que tenemos entre las manos. El trato que les dan favorece que salgan de las madrigueras, los alimenta, los hace crecer, consigue que se reproduzcan sus ideas.
Ahora mismo se están organizando contra todo aquel que quiera romper España, contra todo aquel que no sea facha, contra los extranjeros más pobres, contra los políticos y las mujeres libres, contra los homosexuales, contra ti y contra mí, contra todas las que estamos en esta trinchera exigiendo una democracia de veras.
Mientras escribo estas letras seguro que en alguna cadena de televisión hay un micrófono buscando al fascista que quiera hablar sobre los huesos del asesino, sobre El valle de los caídos, sobre lo mal que está España desde que llegó la “izquierda”. Si les tiran de la lengua dirán que están con ganas de salir a cazar.  Y tranquilamente después darán paso a publicidad.
  

domingo, 4 de marzo de 2018

La palabra castigada



La cárcel cae sobre todo aquel que haga uso de su libertad de expresión. Pero sólo sobre la libertad de expresión escorada hacia la izquierda. Son los renglones torcidos que el fascismo quiere enderezar a golpe de sentencia.
Hasel ha sido condenado por decir:
Las presas y presos políticos son ejemplo de resistencia.
Isabel Aparicio fue exterminada por el Estado negándole asistencia médica.
La Guardia Civil asesinó a 15 inmigrantes.
La familia real son unos parásitos.
La monarquía tiene negocios criminales como el tráfico de armas con Arabia Saudí.
La monarquía vive a todo lujo a costa de la explotación y miseria ajena.
La Guardia Civil, como hasta el Tribunal Europeo ha dicho, ha torturado.

Dos años y un día por decir lo que todos decimos en voz baja. Lo que todos sabemos.
Diez días de cárcel por cada palabra.
Cada sustantivo, artículo, verbo tiene castigo.
Silvia Delgado Fuentes, vasca, poeta, haciendo uso de mi libertad de expresión subrayo las palabras dichas por Hasel y las rubrico con mi firma.
Bilbao, 4 marzo 2018.

miércoles, 28 de febrero de 2018

La risa



Una nariz de payaso imputada por delito de odio.
Una nariz de goma, repito.
Una nariz que pone risa a la sinrazón de la situación en Cataluña.
Porque la carcajada, la sátira, el humor dejan en pelotas el cadáver de la democracia, ponen seriedad a lo que viene sucediendo con nuestras libertades.
Las urnas secuestradas a golpes no hacen gracia.
Los presos políticos no nos provocan carcajadas.
Las sentencias por escribir, cantar, tuitear, no nos hacen sonreír.
El Estado pone toda la maquinaria a trabajar a destajo, saca brillo a los banquillos, rescata del pasado franquista leyes que ya funcionaron, señala a los que se resisten y dispara cárcel.
Hasta los payasos le parecen imputables.
Hasta los raperos.
Hasta los periodistas.
Hasta los republicanos.
Mientras esto sucede los pensionistas están en pie de guerra.
Las mujeres están en pie de guerra.
Los pueblos como Altsasu están en pie de guerra.
Y la monarquía con toda su corte de mamporreros tiembla, por eso están fabricando más cadenas. Porque peligra el suelo que pisan, el dinero que guardan, el poder que ostentan, la corrupción que lideran.
Y esto sí que da alegría.